Los medicamentos anticoagulantes desempeñan un papel importante en la prevención de los coágulos sanguíneos, aunque su uso requiere especial atención cuando se combinan con determinados fármacos. Entre las asociaciones que pueden incrementar de manera considerable el riesgo de sangrado se encuentra la combinación de anticoagulantes con antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINEs, entre ellos el ibuprofeno y el naproxeno.. Distintas investigaciones han observado que tomar estos medicamentos conjuntamente puede elevar de forma importante la posibilidad de sufrir una hemorragia grave. En algunos estudios, el riesgo llega a ser más del doble que cuando se utiliza únicamente el tratamiento anticoagulante.. Un estudio analiza a pacientes de Mallorca. Una investigación desarrollada en cuatro farmacias de Mallorca examinó durante un mes a pacientes que estaban siguiendo tratamientos con anticoagulantes o antiagregantes y que, además, utilizaban algún medicamento con potencial para causar daños en el estómago.. El análisis permitió identificar a 32 pacientes que cumplían estas características. La edad media de los participantes era de 74 años y uno de cada cuatro no tomaba ningún protector gástrico.. Aunque ambos tipos de medicamentos se emplean para reducir la formación de coágulos, su mecanismo de acción es diferente. Los anticoagulantes interfieren en las proteínas implicadas en el proceso de coagulación de la sangre, mientras que los antiagregantes actúan sobre las plaquetas, las células que se unen entre sí para contribuir a la formación del coágulo.. Tanto unos como otros pueden favorecer la aparición de sangrados, especialmente cuando se combinan con determinados medicamentos.. El ibuprofeno y el naproxeno requieren especial precaución. Entre los fármacos que requieren mayor vigilancia en pacientes tratados con anticoagulantes se encuentran los AINEs. Estos medicamentos no solo pueden favorecer el sangrado, sino que también pueden dañar la mucosa del estómago.. La combinación de ambos tratamientos puede hacer que aumente considerablemente la posibilidad de sufrir una hemorragia. De hecho, estudios posteriores han observado que esta asociación puede multiplicar por casi tres el riesgo de una hemorragia grave, además de incrementar de manera significativa la posibilidad de sufrir un sangrado digestivo.. El trabajo realizado en Mallorca también puso de manifiesto la importancia de revisar de manera conjunta todos los medicamentos que toma un paciente. Los farmacéuticos identificaron 14 incidencias y en dos ocasiones recomendaron acudir al médico. Uno de esos casos estaba relacionado con la falta de protección gástrica.. Los investigadores también estudiaron a nueve pacientes que recibían clopidogrel, un antiagregante utilizado para reducir la formación de coágulos. Todos contaban con algún tipo de gastroprotección, aunque seis de ellos utilizaban omeprazol.. La AEMPS había desaconsejado esta combinación debido a que el omeprazol puede reducir la activación del clopidogrel y, como consecuencia, disminuir su efecto destinado a prevenir la formación de coágulos.. La conveniencia de utilizar un protector gástrico debe valorarse en función de cada paciente, ya que no todas las personas que siguen un tratamiento anticoagulante necesitan tomarlo. Entre los elementos que deben tenerse en cuenta se encuentran la edad, los antecedentes médicos y el resto de tratamientos que esté siguiendo la persona.. Por ello, si una persona toma anticoagulantes y necesita utilizar un antiinflamatorio como ibuprofeno o naproxeno, es recomendable consultar con un médico o un farmacéutico antes de tomarlo por cuenta propia. De esta manera se puede comprobar si existe alguna interacción entre los medicamentos y valorar la opción más adecuada para reducir el riesgo de sangrado.
En algunos estudios, el riesgo llega a ser más del doble que cuando se utiliza únicamente el tratamiento anticoagulante
Los medicamentos anticoagulantes desempeñan un papel importante en la prevención de los coágulos sanguíneos, aunque su uso requiere especial atención cuando se combinan con determinados fármacos. Entre las asociaciones que pueden incrementar de manera considerable el riesgo de sangrado se encuentra la combinación de anticoagulantes con antiinflamatorios no esteroideos, conocidos como AINEs, entre ellos el ibuprofeno y el naproxeno.. Distintas investigaciones han observado que tomar estos medicamentos conjuntamente puede elevar de forma importante la posibilidad de sufrir una hemorragia grave. En algunos estudios, el riesgo llega a ser más del doble que cuando se utiliza únicamente el tratamiento anticoagulante.. Un estudio analiza a pacientes de Mallorca. Una investigación desarrollada en cuatro farmacias de Mallorca examinó durante un mes a pacientes que estaban siguiendo tratamientos con anticoagulantes o antiagregantes y que, además, utilizaban algún medicamento con potencial para causar daños en el estómago.. El análisis permitió identificar a 32 pacientes que cumplían estas características. La edad media de los participantes era de 74 años y uno de cada cuatro no tomaba ningún protector gástrico.. Aunque ambos tipos de medicamentos se emplean para reducir la formación de coágulos, su mecanismo de acción es diferente. Los anticoagulantes interfieren en las proteínas implicadas en el proceso de coagulación de la sangre, mientras que los antiagregantes actúan sobre las plaquetas, las células que se unen entre sí para contribuir a la formación del coágulo.. Tanto unos como otros pueden favorecer la aparición de sangrados, especialmente cuando se combinan con determinados medicamentos.. El ibuprofeno y el naproxeno requieren especial precaución. Entre los fármacos que requieren mayor vigilancia en pacientes tratados con anticoagulantes se encuentran los AINEs. Estos medicamentos no solo pueden favorecer el sangrado, sino que también pueden dañar la mucosa del estómago.. La combinación de ambos tratamientos puede hacer que aumente considerablemente la posibilidad de sufrir una hemorragia. De hecho, estudios posteriores han observado que esta asociación puede multiplicar por casi tres el riesgo de una hemorragia grave, además de incrementar de manera significativa la posibilidad de sufrir un sangrado digestivo.. El trabajo realizado en Mallorca también puso de manifiesto la importancia de revisar de manera conjunta todos los medicamentos que toma un paciente. Los farmacéuticos identificaron 14 incidencias y en dos ocasiones recomendaron acudir al médico. Uno de esos casos estaba relacionado con la falta de protección gástrica.. Los investigadores también estudiaron a nueve pacientes que recibían clopidogrel, un antiagregante utilizado para reducir la formación de coágulos. Todos contaban con algún tipo de gastroprotección, aunque seis de ellos utilizaban omeprazol.. La AEMPS había desaconsejado esta combinación debido a que el omeprazol puede reducir la activación del clopidogrel y, como consecuencia, disminuir su efecto destinado a prevenir la formación de coágulos.. La conveniencia de utilizar un protector gástrico debe valorarse en función de cada paciente, ya que no todas las personas que siguen un tratamiento anticoagulante necesitan tomarlo. Entre los elementos que deben tenerse en cuenta se encuentran la edad, los antecedentes médicos y el resto de tratamientos que esté siguiendo la persona.. Por ello, si una persona toma anticoagulantes y necesita utilizar un antiinflamatorio como ibuprofeno o naproxeno, es recomendable consultar con un médico o un farmacéutico antes de tomarlo por cuenta propia. De esta manera se puede comprobar si existe alguna interacción entre los medicamentos y valorar la opción más adecuada para reducir el riesgo de sangrado.
