La soledad mala es esa que no se desea y viene condicionada por circunstancias personales y sociales contrarias al bienestar. Cada vez somos más conscientes de que nuestras ciudades están plagadas de personitas desamparadas que apenas tienen a quien recurrir cuando, por ejemplo, se ponen enfermos en mitad de la noche. El otro día me ocurrió a mí, mujer con recursos. Comencé a sentirme mal a eso de las veinte horas, a las once de la noche estaba en el baño echando las entrañas. Pensé que era un cólico y se me pasaría, era tarde y estaba sola. A las dos de la mañana seguía con un tremendo dolor de vientre, náuseas, vómitos y desesperación. A las tres llamé al 112 y después de contarle la sintomatología a una médica me ordenó que fuese a urgencias. Pero, cómo, si no podía ni andar. Pero, cómo, si no tenía quien me llevase a esas horas, si nadie de mi confianza vive cerca de mi casa. Me sentí totalmente desamparada y experimenté lo que tantos mayores que viven solos deben sentir. A las cuatro de la mañana volví a llamar al 112 y rogué a la médica que viniese un médico a verme. Sin mucho convencimiento me dio el sí, aunque me dijo que tardaría. Poco después aparecieron dos médicos y me estudiaron con rigor. Padecía una fuerte gastroenteritis y me inyectaron dos sustancias para hacer más llevaderos los síntomas. También me dijeron que si persistían volviese a llamar que vendrían con una ambulancia. Finalmente, a eso de las seis de la mañana pude dormirme. Esa noche fui consciente de que podría morirme sin que nadie se enterase, como les ocurre a tantísimos en estas ciudades sin redes de apoyo, ni conexión vecinal. Creo que nuestros políticos no piensan en estas cosas. Están en las cifras, en la ideología vana, en la lucha de poder y programas que no van al fondo de la cuestión. ¿Para cuándo un cambio primordial? ¿Cuándo el humanismo será el propósito? Tendremos que votar lo menos malo. Poca esperanza.
La soledad no deseada es causada por situaciones personales y sociales desfavorables que son perjudiciales para el bienestar de la persona. A medida que nuestros centros urbanos se vuelven más abarrotados, es evidente que hay una población creciente de personas vulnerables que carecen de apoyo adecuado, especialmente en momentos de enfermedad durante la noche. Recientemente, se le ocurrió a una dama adinerada. Alrededor de las 8 PM, comencé a sentir molestias. A las 11 PM, estaba en el baño, vomitando profusamente. Al principio creí que era un cólico y que iba a desaparecer, pero se estaba haciendo tarde y me encontré solo. A medianoche sufría de un fuerte dolor de estómago, náuseas, vómitos y una sensación de desesperanza. A las tres llamé al 911 y transmití los síntomas a un médico, quien me indicó que fuera a la sala de emergencias. Sin embargo, si era incapaz de caminar.
Nos ha llamado la atención que nuestros centros urbanos están habitados por individuos indefensos.
La soledad no deseada es causada por situaciones personales y sociales desfavorables que son perjudiciales para el bienestar de la persona. A medida que nuestros centros urbanos se vuelven más abarrotados, es evidente que hay una población creciente de personas vulnerables que carecen de apoyo adecuado, especialmente en momentos de enfermedad durante la noche. Recientemente, se le ocurrió a una dama adinerada. Alrededor de las 8 PM, comencé a sentir molestias. A las 11 PM, estaba en el baño, vomitando profusamente. Al principio creí que era un cólico y que iba a desaparecer, pero se estaba haciendo tarde y me encontré solo. A medianoche sufría de un fuerte dolor de estómago, náuseas, vómitos y una sensación de desesperanza. A las tres llamé al 911 y transmití los síntomas a un médico, quien me indicó que fuera a la sala de emergencias. Sin embargo, si era incapaz de caminar.
