Una de las tecnologías que más vidas salva en el mundo cada año también es una de las más antiguas y necesitadas de actualización. El método de producción de vacunas contra la gripe más utilizado se basa en innovaciones de hace más de 80 años. La mayoría de las fórmulas actuales se fabrican inyectando el virus en huevos de gallina fertilizados y desinfectados, donde se deja crecer unos días. Luego, se extrae el líquido obtenido para purificarlo e inactivar los virus. Puede que esa modalidad tenga un futuro incierto. Investigadores de la Universidad de Michigan han desarrollado un nuevo proceso más rápido, barato y seguro que utiliza como medio de cultivo la levadura. De momento se han presentado resultados de estudios con ratones que sugieren que esta tecnología podría proveer de vacunas contra la gripe de largo alcance y que no necesitarían ser renovadas cada año como las actuales.
«Parece ciencia ficción, pero estamos realmente impresionados con la capacidad que tiene la levadura de servir de catalizador para la producción masiva de vacunas», ha declarado, entusiasta, la autora principal del trabajo, la ingeniera química Fei Wen.
Es sorprendente lo poco que ha avanzado la fabricación de vacunas contra la gripe en comparación con otras tecnologías médicas actuales. Hoy podemos secuenciar virus en cuestión de horas, diseñar antígenos mediante bioinformática y fabricar terapias recombinantes, pero una gran parte de las vacunas antigripales siguen dependiendo del huevo de gallina. Eso no quiere decir que los procesos de control, ingeniería y purificación no hayan mejorado sobremanera, pero la plataforma base de producción sigue necesitando de actualización. Sobre todo si se quiere ofrecer protección contra múltiples variantes del patógeno y a periodos largos de la vida del paciente.
La mayoría de las vacunas actuales tienen como objetivo la hemaglutinina, una proteína de la superficie del virus que activa la respuesta inmune. Pero esa proteína muta con demasiada frecuencia, lo que impide que las vacunas tengan eficacia universal y a largo plazo. Cada nueva temporada, los fabricantes analizan las mutaciones más frecuentes del año en curso y eligen unas cuantas para confeccionar terapias. No todas las variantes pueden ser recogidas en los calendarios de vacunación y los pacientes se ven obligados a inyectarse cada año.
El equipo de Michigan ahora ha elegido otra diana terapéutica, la proteína viral M2. Esta sustancia, implicada en la el ciclo de replicación del virus, es menos propensa a la mutación. Desde la variante vírica que provocó la pandemia de gripe de 1918, mal llamada «gripe española», la M2 ha permanecido prácticamente estable en todas las variedades de virus de gripe A que han afectado a la humanidad.
Esta estabilidad supone una gran ventaja para la ciencia médica porque generalmente las pandemias se producen cuando un patógeno salta de un individuo a otro miles de veces y adquiere nuevas cualidades infecciosas.
Además de seleccionar la proteína M2, el equipo de ingenieros químicos buscó un método más barato y accesible para el cultivo de virus que no requiriera la incubación de huevos de gallina.
Para ello emplearon Saccharomyces cerevisiae, la levadura del pan. Con ella confeccionaron en laboratorio partículas similares a un virus sobre las que se puede depositar la proteína M2. Las partículas de levadura imitan la forma, el tamaño y el comportamiento de un virus, pero no contienen la carga genética que los hace infecciosos.
No estaba claro, sin embargo, que el producto final obtenido fuera capaz de activar la respuesta inmune en el organismo vacunado del mismo modo que las vacunas actuales.
Para comprobarlo, los autores del trabajo vacunaron a 18 ratones con vacuna purificada de proteína M2. Tras unos días, la sangre de los roedores resultó contener grandes cantidades de anticuerpos contra M2. A continuación, se expuso a los animales a tres tipos diferentes de virus de la gripe y se observó un 100% de protección: ninguno de los ratones contrajo la enfermedad.
Esta nueva terapia podría permitir elaborar vacunas de un modo mucho más rápido y más barato, con lo que la actualización del producto farmacéutico que llegue al mercado podrá hacerse más a menudo. Pero lo más importante es que se centra en una parte del virus que apenas muta. Si la M2 ha permanecido estable casi desde 1918, eso significa que una persona vacunada entonces con una inmunización de este tipo sería aún hoy inmune a la gripe.
De momento, no está claro que el efecto observado en ratones pueda replicarse en seres humanos. El siguiente paso será investigar cuánto dura realmente en ratones la inmunidad contra M2. Los investigadores deberán determinar si la protección es más duradera que la de las vacunas actuales.
Pero ¿podrá llegar a ser una protección de por vida? Los expertos no lo descartan. De ser así, en el futuro no muy lejano, la vacunación contra la gripe podría parecerse a la que se aplica contra enfermedades como el sarampión, la varicela o las paperas… Una dosis o dos a lo largo de la vida podrían acabar con el riesgo de sufrir la enfermedad.
Una de las tecnologías que más vidas salva en el mundo cada año también es una de las más antiguas y necesitadas de actualización. El método de producción de vacunas contra la gripe más utilizado se basa en innovaciones de hace más de 80 años. La mayoría de las fórmulas actuales se fabrican inyectando el virus en huevos de gallina fertilizados y desinfectados, donde se deja crecer unos días. Luego, se extrae el líquido obtenido para purificarlo e inactivar los virus. Puede que esa modalidad tenga un futuro incierto. Investigadores de la Universidad de Michigan han desarrollado un nuevo proceso más rápido, barato y seguro que utiliza como medio de cultivo la levadura. De momento se han presentado resultados de estudios con ratones que sugieren que esta tecnología podría proveer de vacunas contra la gripe de largo alcance y que no necesitarían ser renovadas cada año como las actuales.. «Parece ciencia ficción, pero estamos realmente impresionados con la capacidad que tiene la levadura de servir de catalizador para la producción masiva de vacunas», ha declarado, entusiasta, la autora principal del trabajo, la ingeniera química Fei Wen.. Es sorprendente lo poco que ha avanzado la fabricación de vacunas contra la gripe en comparación con otras tecnologías médicas actuales. Hoy podemos secuenciar virus en cuestión de horas, diseñar antígenos mediante bioinformática y fabricar terapias recombinantes, pero una gran parte de las vacunas antigripales siguen dependiendo del huevo de gallina. Eso no quiere decir que los procesos de control, ingeniería y purificación no hayan mejorado sobremanera, pero la plataforma base de producción sigue necesitando de actualización. Sobre todo si se quiere ofrecer protección contra múltiples variantes del patógeno y a periodos largos de la vida del paciente.. La mayoría de las vacunas actuales tienen como objetivo la hemaglutinina, una proteína de la superficie del virus que activa la respuesta inmune. Pero esa proteína muta con demasiada frecuencia, lo que impide que las vacunas tengan eficacia universal y a largo plazo. Cada nueva temporada, los fabricantes analizan las mutaciones más frecuentes del año en curso y eligen unas cuantas para confeccionar terapias. No todas las variantes pueden ser recogidas en los calendarios de vacunación y los pacientes se ven obligados a inyectarse cada año.. El equipo de Michigan ahora ha elegido otra diana terapéutica, la proteína viral M2. Esta sustancia, implicada en la el ciclo de replicación del virus, es menos propensa a la mutación. Desde la variante vírica que provocó la pandemia de gripe de 1918, mal llamada «gripe española», la M2 ha permanecido prácticamente estable en todas las variedades de virus de gripe A que han afectado a la humanidad.. Esta estabilidad supone una gran ventaja para la ciencia médica porque generalmente las pandemias se producen cuando un patógeno salta de un individuo a otro miles de veces y adquiere nuevas cualidades infecciosas.. Además de seleccionar la proteína M2, el equipo de ingenieros químicos buscó un método más barato y accesible para el cultivo de virus que no requiriera la incubación de huevos de gallina.. Para ello emplearon Saccharomyces cerevisiae, la levadura del pan. Con ella confeccionaron en laboratorio partículas similares a un virus sobre las que se puede depositar la proteína M2. Las partículas de levadura imitan la forma, el tamaño y el comportamiento de un virus, pero no contienen la carga genética que los hace infecciosos.. No estaba claro, sin embargo, que el producto final obtenido fuera capaz de activar la respuesta inmune en el organismo vacunado del mismo modo que las vacunas actuales.. Para comprobarlo, los autores del trabajo vacunaron a 18 ratones con vacuna purificada de proteína M2. Tras unos días, la sangre de los roedores resultó contener grandes cantidades de anticuerpos contra M2. A continuación, se expuso a los animales a tres tipos diferentes de virus de la gripe y se observó un 100% de protección: ninguno de los ratones contrajo la enfermedad.. Esta nueva terapia podría permitir elaborar vacunas de un modo mucho más rápido y más barato, con lo que la actualización del producto farmacéutico que llegue al mercado podrá hacerse más a menudo. Pero lo más importante es que se centra en una parte del virus que apenas muta. Si la M2 ha permanecido estable casi desde 1918, eso significa que una persona vacunada entonces con una inmunización de este tipo sería aún hoy inmune a la gripe.. De momento, no está claro que el efecto observado en ratones pueda replicarse en seres humanos. El siguiente paso será investigar cuánto dura realmente en ratones la inmunidad contra M2. Los investigadores deberán determinar si la protección es más duradera que la de las vacunas actuales.. Pero ¿podrá llegar a ser una protección de por vida? Los expertos no lo descartan. De ser así, en el futuro no muy lejano, la vacunación contra la gripe podría parecerse a la que se aplica contra enfermedades como el sarampión, la varicela o las paperas… Una dosis o dos a lo largo de la vida podrían acabar con el riesgo de sufrir la enfermedad.
Una nueva terapia podría proteger a largo plazo o incluso para toda la vida contra este virus
Una de las tecnologías que más vidas salva en el mundo cada año también es una de las más antiguas y necesitadas de actualización. El método de producción de vacunas contra la gripe más utilizado se basa en innovaciones de hace más de 80 años. La mayoría de las fórmulas actuales se fabrican inyectando el virus en huevos de gallina fertilizados y desinfectados, donde se deja crecer unos días. Luego, se extrae el líquido obtenido para purificarlo e inactivar los virus. Puede que esa modalidad tenga un futuro incierto. Investigadores de la Universidad de Michigan han desarrollado un nuevo proceso más rápido, barato y seguro que utiliza como medio de cultivo la levadura. De momento se han presentado resultados de estudios con ratones que sugieren que esta tecnología podría proveer de vacunas contra la gripe de largo alcance y que no necesitarían ser renovadas cada año como las actuales.. «Parece ciencia ficción, pero estamos realmente impresionados con la capacidad que tiene la levadura de servir de catalizador para la producción masiva de vacunas», ha declarado, entusiasta, la autora principal del trabajo, la ingeniera química Fei Wen.. Es sorprendente lo poco que ha avanzado la fabricación de vacunas contra la gripe en comparación con otras tecnologías médicas actuales. Hoy podemos secuenciar virus en cuestión de horas, diseñar antígenos mediante bioinformática y fabricar terapias recombinantes, pero una gran parte de las vacunas antigripales siguen dependiendo del huevo de gallina. Eso no quiere decir que los procesos de control, ingeniería y purificación no hayan mejorado sobremanera, pero la plataforma base de producción sigue necesitando de actualización. Sobre todo si se quiere ofrecer protección contra múltiples variantes del patógeno y a periodos largos de la vida del paciente.. La mayoría de las vacunas actuales tienen como objetivo la hemaglutinina, una proteína de la superficie del virus que activa la respuesta inmune. Pero esa proteína muta con demasiada frecuencia, lo que impide que las vacunas tengan eficacia universal y a largo plazo. Cada nueva temporada, los fabricantes analizan las mutaciones más frecuentes del año en curso y eligen unas cuantas para confeccionar terapias. No todas las variantes pueden ser recogidas en los calendarios de vacunación y los pacientes se ven obligados a inyectarse cada año.. El equipo de Michigan ahora ha elegido otra diana terapéutica, la proteína viral M2. Esta sustancia, implicada en la el ciclo de replicación del virus, es menos propensa a la mutación. Desde la variante vírica que provocó la pandemia de gripe de 1918, mal llamada «gripe española», la M2 ha permanecido prácticamente estable en todas las variedades de virus de gripe A que han afectado a la humanidad.. Esta estabilidad supone una gran ventaja para la ciencia médica porque generalmente las pandemias se producen cuando un patógeno salta de un individuo a otro miles de veces y adquiere nuevas cualidades infecciosas.. Además de seleccionar la proteína M2, el equipo de ingenieros químicos buscó un método más barato y accesible para el cultivo de virus que no requiriera la incubación de huevos de gallina.. Para ello emplearon Saccharomyces cerevisiae, la levadura del pan. Con ella confeccionaron en laboratorio partículas similares a un virus sobre las que se puede depositar la proteína M2. Las partículas de levadura imitan la forma, el tamaño y el comportamiento de un virus, pero no contienen la carga genética que los hace infecciosos.. No estaba claro, sin embargo, que el producto final obtenido fuera capaz de activar la respuesta inmune en el organismo vacunado del mismo modo que las vacunas actuales.. Para comprobarlo, los autores del trabajo vacunaron a 18 ratones con vacuna purificada de proteína M2. Tras unos días, la sangre de los roedores resultó contener grandes cantidades de anticuerpos contra M2. A continuación, se expuso a los animales a tres tipos diferentes de virus de la gripe y se observó un 100% de protección: ninguno de los ratones contrajo la enfermedad.. Esta nueva terapia podría permitir elaborar vacunas de un modo mucho más rápido y más barato, con lo que la actualización del producto farmacéutico que llegue al mercado podrá hacerse más a menudo. Pero lo más importante es que se centra en una parte del virus que apenas muta. Si la M2 ha permanecido estable casi desde 1918, eso significa que una persona vacunada entonces con una inmunización de este tipo sería aún hoy inmune a la gripe.. De momento, no está claro que el efecto observado en ratones pueda replicarse en seres humanos. El siguiente paso será investigar cuánto dura realmente en ratones la inmunidad contra M2. Los investigadores deberán determinar si la protección es más duradera que la de las vacunas actuales.. Pero ¿podrá llegar a ser una protección de por vida? Los expertos no lo descartan. De ser así, en el futuro no muy lejano, la vacunación contra la gripe podría parecerse a la que se aplica contra enfermedades como el sarampión, la varicela o las paperas… Una dosis o dos a lo largo de la vida podrían acabar con el riesgo de sufrir la enfermedad.
