Uno de los aspectos que nos gustan de los ritmos binarios –los más extendidos por propios del rock o del pop entre otros muchos estilos- es que nos hacen disfrutar por partida doble, al anticipar el acento rítmico, esperándolo, y cuando éste resuena y cumplimenta nuestras expectativas. Las certezas ayudan a orientarse y hacer la vida menos extraviada. Alejandro Sanz es una de esas certezas; desde hace años edita discos que dan lugar a giras que realiza con regularidad. ¿Necesita publicar discos para girar? En absoluto, los necesita porque es músico y los músicos, como los demás artistas, renuevan soy hoy con lo que será el ayer de su mañana en un gesto de vitalidad creativa y de supervivencia artística. Ello aunque la memoria cuente, y mucho. El último disco de Sanz apenas asomó el morrito en su repertorio: 4 de 22 canciones, las mismas que interpretó de Más, su disco más popular, y una más de otros álbumes también con memoria a cuestas como 3, El alma al aire o No es lo mismo. Es lo que se sabe que va a pasar y se anticipa, y llegado el concierto ocurre con Alejandro desempeñando su papel como siempre. Parece que el tiempo respeta sus gestos, sonrisas y ademanes, algo que se vive como si por extensión respetase a todo el mundo. ¿Qué más pedir?Seguir leyendo
CONCIERTOSEl cantante tiró de clásicos e impuso en el RCDE Stadium su argumento central, él mismo. Concierto de Alejandro Sanz en el RCDE Stadium, este sábado.Carles RibasUno de los aspectos que nos gustan de los ritmos binarios –los más extendidos por propios del rock o del pop entre otros muchos estilos- es que nos hacen disfrutar por partida doble, al anticipar el acento rítmico, esperándolo, y cuando éste resuena y cumplimenta nuestras expectativas. Las certezas ayudan a orientarse y hacer la vida menos extraviada. Alejandro Sanz es una de esas certezas; desde hace años edita discos que dan lugar a giras que realiza con regularidad. ¿Necesita publicar discos para girar? En absoluto, los necesita porque es músico y los músicos, como los demás artistas, renuevan el hoy con lo que será el hoy de su mañana en un gesto de vitalidad creativa y de supervivencia artística. Ello aunque la memoria cuente, y mucho. El último disco de Sanz apenas asomó el morrito en su repertorio: 4 de 22 canciones, las mismas que interpretó de Más, su disco más popular, y una más de otros álbumes también con memoria a cuestas como 3, El alma al aire o No es lo mismo. Es lo que se sabe que va a pasar y se anticipa, y llegado el concierto ocurre con Alejandro desempeñando su papel como siempre. Parece que el tiempo respeta sus gestos, sonrisas y ademanes, algo que se vive como si por extensión respetase a todo el mundo. ¿Qué más pedir?Las 34.000 personas que lo vieron en el RCDE Stadium salieron encantadas, y eso que el concierto no cogió velocidad hasta mediado su recorrido. La primera mitad tuvo al público entregado pero sentado en las gradas, exceptuando su participación en Mi soledad y yo, cantada por las seguidoras, mayoritarias, como si fuese una historia vivida en primera persona. Pinchó hueso Alejandro antes, recuperando del mismo disco (año 1995) Por bandera, y eso que enarboló una senyera y también una bandera de Venezuela, cuya tragedia estuvo muy presente en todo el recital. Aún con todo, la actuación no tomaba aire, no acababa de despegar, tal y como patentó la interpretación de El vino de tu boca, en la que Sanz no consiguió implicar al público en el canto de sus estrofas. La bailable Try To Save Your Song se antojó un entremés para la banda con Alejandro fuera de escena y Quisiera ser fue el último eslabón de esa cadena de canciones que había comenzado casi una hora antes. Llegaba el momento de volar. Vino dado por los acentos tumbaos y flamencos de Hoy no me siento bien y Regálame la silla donde te esperé, seguida por un Amiga mía en la que entrelazaron sus manos dos desconocidas que a partir de ahí se hicieron amigas de grada para lo que restó de la actuación. No debieron ser las únicas. Microhistorias de los conciertos. Y por fin las sillas fueron decoración con Deja que te bese y el estadio fue voz femenina coreando el estribillo, y ya se alternó hasta el final el baile en pie o el suave balance
El cantante tiró de clásicos e impuso en el RCDE Stadium su argumento central, él mismo.
