Kylian Mbappé fue el protagonista negativo del[[LINK:INTERNO|||Article|||6a043e530d97f10007dec0a4||| Real Madrid – Oviedo]] porque fue señalado por el público del estadio madridista, cansado del desapego que ha mostrado en las últimas semanas. En el palco, su madre ha reaccionado ante los silbidos a su hijo.. La pitada fue sonora y casi unánime cuando Mbappé saltó al terreno de juego en sustitución de Gonzalo, y la afición del Bernabéu dejó claro que su paciencia tiene un límite, que los números no lo justifican todo y que el desapego del atacante ha calado hondo en la grada. Los silbidos a Vinicius, que suelen ser el termómetro del descontento en noches complicadas, quedaron en un segundo plano ante la recepción que se llevó el delantero francés. Su madre, presente en el palco, respondió a las protestas con sonrisas, una reacción que no pasó desapercibida entre quienes seguían el partido desde las tribunas superiores.. El tanto de Gonzalo antes del descanso no logró calmar los ánimos, y el Bernabéu siguió mostrando su incomodidad ante una imagen del equipo que resultó preocupante frente al colista de la categoría. Hubo espacio para el cariño en medio de la tensión, y Santi Cazorla se llevó una calurosa ovación del público del Bernabéu cuando pisó el campo con la camiseta del Oviedo, un reconocimiento que habla del afecto que el estadio guarda hacia el centrocampista asturiano. Dani Carvajal también salió en los últimos treinta minutos y fue aplaudido por los presentes, que recibieron al lateral con el calor reservado a quienes han dejado todo en el club. Sin embargo, todo ese reconocimiento previo quedó en segundo plano en cuanto Mbappé pisó el césped, porque la pitada que recibió fue inmediata y sin fisuras.. Pitos constantes. Los veinte minutos que el francés pasó sobre el campo pusieron de manifiesto el desencanto de una afición que esperaba un rendimiento colectivo diferente desde que él llegó al equipo, y que ha visto cómo esa promesa ha quedado sin cumplir a lo largo de dos temporadas. Sus números goleadores no han convencido a una grada que también exige implicación, actitud y entrega, y que lleva semanas percibiendo que Mbappé está en otra frecuencia, desconectado del proyecto y de sus compañeros en los momentos que más importan.. El Real Madrid cierra la temporada sin títulos, y eso pesa. Pesa en la afición, pesa en el vestuario y pesa especialmente sobre quienes llegaron con la promesa de marcar una diferencia que al final no se ha visto reflejada en los resultados. La noche ante el Oviedo fue un resumen bastante fiel de lo que ha sido este curso: un equipo que no ha encontrado su mejor versión, una afición que ha perdido la paciencia y un Mbappé que ha acumulado tantas expectativas como reproches en apenas dos años con la camiseta blanca.
Kylian Mbappé fue el protagonista negativo del Real Madrid – Oviedo porque fue señalado por el público del estadio madridista, cansado del desapego que ha mostrado en las últimas semanas. En el palco, su madre ha reaccionado ante los silbidos a su hijo.. La pitada fue sonora y casi unánime cuando Mbappé saltó al terreno de juego en sustitución de Gonzalo, y la afición del Bernabéu dejó claro que su paciencia tiene un límite, que los números no lo justifican todo y que el desapego del atacante ha calado hondo en la grada. Los silbidos a Vinicius, que suelen ser el termómetro del descontento en noches complicadas, quedaron en un segundo plano ante la recepción que se llevó el delantero francés. Su madre, presente en el palco, respondió a las protestas con sonrisas, una reacción que no pasó desapercibida entre quienes seguían el partido desde las tribunas superiores.. El tanto de Gonzalo antes del descanso no logró calmar los ánimos, y el Bernabéu siguió mostrando su incomodidad ante una imagen del equipo que resultó preocupante frente al colista de la categoría. Hubo espacio para el cariño en medio de la tensión, y Santi Cazorla se llevó una calurosa ovación del público del Bernabéu cuando pisó el campo con la camiseta del Oviedo, un reconocimiento que habla del afecto que el estadio guarda hacia el centrocampista asturiano. Dani Carvajal también salió en los últimos treinta minutos y fue aplaudido por los presentes, que recibieron al lateral con el calor reservado a quienes han dejado todo en el club. Sin embargo, todo ese reconocimiento previo quedó en segundo plano en cuanto Mbappé pisó el césped, porque la pitada que recibió fue inmediata y sin fisuras.. Pitos constantes. Los veinte minutos que el francés pasó sobre el campo pusieron de manifiesto el desencanto de una afición que esperaba un rendimiento colectivo diferente desde que él llegó al equipo, y que ha visto cómo esa promesa ha quedado sin cumplir a lo largo de dos temporadas. Sus números goleadores no han convencido a una grada que también exige implicación, actitud y entrega, y que lleva semanas percibiendo que Mbappé está en otra frecuencia, desconectado del proyecto y de sus compañeros en los momentos que más importan.. El Real Madrid cierra la temporada sin títulos, y eso pesa. Pesa en la afición, pesa en el vestuario y pesa especialmente sobre quienes llegaron con la promesa de marcar una diferencia que al final no se ha visto reflejada en los resultados. La noche ante el Oviedo fue un resumen bastante fiel de lo que ha sido este curso: un equipo que no ha encontrado su mejor versión, una afición que ha perdido la paciencia y un Mbappé que ha acumulado tantas expectativas como reproches en apenas dos años con la camiseta blanca.
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