Los nuevos medicamentos para adelgazar basados en agonistas del receptor GLP‑1 -como Ozempic, Wegovy o Mounjaro- están modificando mucho más que el peso de quienes los usan. Una nueva investigación realizada en España revela que estos fármacos no solo reducen el apetito, sino que están transformando de manera profunda los hábitos alimentarios de millones de personas. Según el estudio, más de la mitad de los usuarios afirma que ahora come menos cantidad que antes de iniciar el tratamiento y un 45% asegura que hace un esfuerzo consciente por elegir opciones más saludables.. La encuesta, elaborada por Censuswide entre 2.250 personas, incluyó a más de 250 usuarios actuales o pasados de medicamentos GLP‑1. Los datos, recogidos entre el 3 y el 14 de julio de 2026, permiten dibujar un patrón claro: quienes toman estos fármacos tienden a abandonar la comida rápida, los ultraprocesados y el picoteo, y a sustituirlos por alimentos frescos y ricos en nutrientes. Se estima que entre el 7% y el 9% de la población adulta en España -entre 2,7 y 3,5 millones de personas- utilizan o han utilizado alguno de estos tratamientos.. El cambio es llamativo. El 56% de los usuarios reconoce que ya no siente apetencia por los ultraprocesados, especialmente dulces y bollería. El 73% ha reducido el picoteo entre horas y un 43% ha dejado de consumir comida basura. También disminuye el consumo de bebidas azucaradas: el 61% asegura que toma menos refrescos que antes. En paralelo, se observa un aumento de la ingesta de alimentos frescos: el 53% come más fruta y verdura, casi un 40% bebe más zumo natural y un 37% ha incrementado el consumo de frutos secos y semillas. Incluso el alcohol cae en picado: casi el 60% afirma beber menos de la mitad que antes de comenzar el tratamiento.. Para la nutricionista británica Carrie Ruxton, estos datos muestran que el impacto de los GLP‑1 va más allá de la báscula. “Gran parte del debate sobre los medicamentos GLP‑1 se ha centrado en la pérdida de peso, pero estos datos muestran que esto es solo la punta del iceberg. Muchas de las personas en tratamiento no solo comen menos, sino que están eligiendo mejor, sustituyendo la comida rápida por más fruta y verdura”, explica. Cuando el apetito disminuye, añade, es fundamental que cada elección alimentaria aporte nutrientes. “Por ejemplo, un vaso diario de zumo natural de naranja, dentro de una dieta equilibrada, puede ayudar a aumentar la ingesta de vitamina C, potasio y compuestos vegetales beneficiosos». Ruxton propone varias estrategias para asegurar una buena nutrición en un contexto de menor apetito:. Añadir semillas o frutos secos al desayuno aporta fibra y magnesio, un mineral relacionado con el estado de ánimo. Los frutos secos de Brasil, recuerda, son especialmente ricos en selenio, un nutriente del que el 60% de las mujeres no alcanza la ingesta recomendada.. Tomar un vaso de zumo de naranja natural con la comida mejora la absorción del hierro procedente de alimentos vegetales gracias a su vitamina C.. Incluir pescado azul al menos una vez por semana proporciona omega‑3, grasas esenciales que ayudan a reducir la inflamación.. También recomienda consumir tres raciones de lácteos al día para asegurar el aporte de calcio e yodo, y entre cuatro y cinco huevos semanales, una de las pocas fuentes naturales de vitamina D, clave para la inmunidad.
Los que usan estos medicamentos para perder peso reconocen que ha disminuido su consumo de ultraprocesados, alcohol y bebidas azucaradas
Los nuevos medicamentos para adelgazar basados en agonistas del receptor GLP‑1 -como Ozempic, Wegovy o Mounjaro- están modificando mucho más que el peso de quienes los usan. Una nueva investigación realizada en España revela que estos fármacos no solo reducen el apetito, sino que están transformando de manera profunda los hábitos alimentarios de millones de personas. Según el estudio, más de la mitad de los usuarios afirma que ahora come menos cantidad que antes de iniciar el tratamiento y un 45% asegura que hace un esfuerzo consciente por elegir opciones más saludables.. La encuesta, elaborada por Censuswide entre 2.250 personas, incluyó a más de 250 usuarios actuales o pasados de medicamentos GLP‑1. Los datos, recogidos entre el 3 y el 14 de julio de 2026, permiten dibujar un patrón claro: quienes toman estos fármacos tienden a abandonar la comida rápida, los ultraprocesados y el picoteo, y a sustituirlos por alimentos frescos y ricos en nutrientes. Se estima que entre el 7% y el 9% de la población adulta en España -entre 2,7 y 3,5 millones de personas- utilizan o han utilizado alguno de estos tratamientos.. El cambio es llamativo. El 56% de los usuarios reconoce que ya no siente apetencia por los ultraprocesados, especialmente dulces y bollería. El 73% ha reducido el picoteo entre horas y un 43% ha dejado de consumir comida basura. También disminuye el consumo de bebidas azucaradas: el 61% asegura que toma menos refrescos que antes. En paralelo, se observa un aumento de la ingesta de alimentos frescos: el 53% come más fruta y verdura, casi un 40% bebe más zumo natural y un 37% ha incrementado el consumo de frutos secos y semillas. Incluso el alcohol cae en picado: casi el 60% afirma beber menos de la mitad que antes de comenzar el tratamiento.. Para la nutricionista británica Carrie Ruxton, estos datos muestran que el impacto de los GLP‑1 va más allá de la báscula. “Gran parte del debate sobre los medicamentos GLP‑1 se ha centrado en la pérdida de peso, pero estos datos muestran que esto es solo la punta del iceberg. Muchas de las personas en tratamiento no solo comen menos, sino que están eligiendo mejor, sustituyendo la comida rápida por más fruta y verdura”, explica. Cuando el apetito disminuye, añade, es fundamental que cada elección alimentaria aporte nutrientes. “Por ejemplo, un vaso diario de zumo natural de naranja, dentro de una dieta equilibrada, puede ayudar a aumentar la ingesta de vitamina C, potasio y compuestos vegetales beneficiosos». Ruxton propone varias estrategias para asegurar una buena nutrición en un contexto de menor apetito:. Añadir semillas o frutos secos al desayuno aporta fibra y magnesio, un mineral relacionado con el estado de ánimo. Los frutos secos de Brasil, recuerda, son especialmente ricos en selenio, un nutriente del que el 60% de las mujeres no alcanza la ingesta recomendada.. Tomar un vaso de zumo de naranja natural con la comida mejora la absorción del hierro procedente de alimentos vegetales gracias a su vitamina C.. Incluir pescado azul al menos una vez por semana proporciona omega‑3, grasas esenciales que ayudan a reducir la inflamación.. También recomienda consumir tres raciones de lácteos al día para asegurar el aporte de calcio e yodo, y entre cuatro y cinco huevos semanales, una de las pocas fuentes naturales de vitamina D, clave para la inmunidad.
