Las próximas horas serán cruciales para intentar estabilizar los grandes incendios forestales que arrasan las provincias de Ávila y la Comunidad de Madrid. Los fuegos, que se atacan desde hace días como uno solo y siguen activos, han frenado progresivamente su avance gracias a unas labores de extinción especialmente complejas por las condiciones meteorológicas, que nunca han acompañado, la orografía y la influencia que ejercen unos focos sobre otros. Ya se han logrado estabilizar varios frentes clave y el optimismo de las autoridades es cauto. Varias cabezas ―las partes frontales de los fuegos― siguen preocupando en algunos puntos concretos y los esfuerzos de los bomberos se centran en ellas. Inquieta especialmente la situación en el pantano de San Juan, en Madrid, donde los dos incendios están cerca de confluir. La ventana para atajar los frentes se acortará a medida que avance el día y suban las temperaturas ―entre los 35 y 37 grados― y a partir del miércoles España entrará en una nueva ola de calor que lo dificultará todo. Seguir leyendo
Las próximas horas serán cruciales para intentar estabilizar los grandes incendios forestales que arrasan descontrolados las provincias de Ávila y Toledo y la Comunidad de Madrid. Los fuegos, que se atacan desde hace días como uno solo, avanzan, pero mucho más lento gracias a unas labores de extinción especialmente complejas por las condiciones meteorológicas, que nunca han acompañado, la orografía y la influencia que ejercen unos focos sobre otros. Ya se han logrado estabilizar varios frentes y el optimismo de las autoridades es cauto. Varias cabezas ―las partes frontales de los fuegos― siguen ardiendo en algunos puntos concretos y los esfuerzos de los bomberos se centran en ellas. Preocupa especialmente la situación en el pantano de San Juan, en Madrid, donde los dos incendios están cerca de confluir. La ventana para atajar los frentes se acortará a medida que avance el día y suban las temperaturas ―hasta los 35 a 37 grados― y a partir del miércoles España entrará en una nueva ola de calor que lo dificultará todo. La evolución, coinciden bomberos y autoridades, es buena, aunque muy lenta, y el riesgo de reactivaciones es alto. “Son unos días absolutamente centrales, porque a partir del miércoles las previsiones meteorológicas son realmente negativas. Vamos despacio porque las circunstancias meteorológicas no nos están ayudando en absoluto”, ya advertía el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, desde el puesto de mando de Navalcarnero, en Madrid. La noche del lunes al martes ha sido “razonablemente positiva”, ha detallado en una entrevista en La hora de la 1 de RTVE. “Podemos estar un poco más tranquilos”, ha afirmado el ministro. Los fuegos ―que obligaron al Gobierno a declarar la emergencia nacional― mantienen a 90.000 personas fuera de sus casas o confinadas en sus pueblos. La nota positiva a esta cifra es que se reducirá a lo largo del día porque se ha autorizado el realojo de nueve de los 11 municipios evacuados en Toledo, donde preocupaba el avance hacia Almorox. Los flancos más próximos a Castilla-La Mancha ya están estabilizados y buena parte de los más de 5.000 evacuados en esta provincia podrán volver a sus casas. “Todos los esfuerzos de la noche se han concentrado en el río Cofio [que desemboca en el río Alberche, exactamente en el pantano de San Juan, cuyas infraestructuras turísticas han sido arrasadas por las llamas]. Han estado 400 efectivos trabajando para que no saltara la carretera a Valdemaqueda y no lo ha hecho. Lo decimos desde hace varios días, pero hoy, de forma literal, sí que es el día más importante de todos para que ese incendio no salte”, resume la situación para EL PAÍS Israel Naveso, que el lunes estuvo en el incendio y que se prepara para volver este martes, informa Victoria Torres. Entre las tres regiones que llevan seis días ardiendo, hay afectadas ya 77.000 hectáreas con un perímetro de 280 kilómetros. Solo en Ávila, son 50.000 h
Baja a nivel 2 el incendio en Toledo y Castilla-La Mancha asume la dirección de la extinción. El Gobierno declara las zonas afectadas por las llamas como gravemente dañadas y aprueba una prestación para los trabajadores
