La procesión de ministros por Ceuta después de la avalancha migratoria del 30 de julio no cesa, pero siguen sin reconocer el desastre y sin aportar una solución definitiva. La última en hacerse la foto ha sido Elma Saiz, ministra de Migraciones y portavoz del Gobierno, que ha visitado Ceuta casi tres semanas después de la crisis. La acogida de los ceutíes volvió a ser elocuente: pitidos, abucheos y gritos de «dimisión» y «Ceuta no os merece». Porque Saiz es precisamente la ministra que debería haber estado al frente de la gestión migratoria desde el primer minuto. ¿Dónde estaba mientras Ceuta soportaba la avalancha? La visita tardía, por sí sola, explica buena parte del malestar que ha recibido. El Gobierno sigue confundiendo presencia con gestión. Llegan los ministros, llegan las cámaras y llegan las declaraciones. Lo que no llega es una solución. Ceuta no os merece.
El Gobierno sigue confundiendo presencia con gestión. Llegan los ministros, llegan las cámaras y llegan las declaraciones. Lo que no llega es una solución
La procesión de ministros por Ceuta después de la avalancha migratoria del 30 de julio no cesa, pero siguen sin reconocer el desastre y sin aportar una solución definitiva. La última en hacerse la foto ha sido Elma Saiz, ministra de Migraciones y portavoz del Gobierno, que ha visitado Ceuta casi tres semanas después de la crisis. La acogida de los ceutíes volvió a ser elocuente: pitidos, abucheos y gritos de «dimisión» y «Ceuta no os merece». Porque Saiz es precisamente la ministra que debería haber estado al frente de la gestión migratoria desde el primer minuto. ¿Dónde estaba mientras Ceuta soportaba la avalancha? La visita tardía, por sí sola, explica buena parte del malestar que ha recibido. El Gobierno sigue confundiendo presencia con gestión. Llegan los ministros, llegan las cámaras y llegan las declaraciones. Lo que no llega es una solución. Ceuta no os merece.
