Cada día que pasa las noticias que arroja la crisis de soberanía, inseguridad e inmigratoria de Ceuta dan señales de un deterioro acusado de la situación. Un mes después de la invasión, el Gobierno ha sido incapaz no ya de normalizar el día a día de la ciudad, sino tan siquiera de lograr una cierta mejoría. Los ceutíes lo saben, lo sufren y lo denuncian en una enmienda a la totalidad de la gestión de Sánchez. La aparición de episodios casi de guerrillas urbanas con la utilización de cócteles molotov y emboscadas con intervención directa de individuos radicales entre los invasores habla de un salto peligroso hacia una fase de desestabilización que, obviamente, no encaja con el relato de mera crisis humanitaria que esgrime el sanchismo contra la derecha y los vecinos de Ceuta. Las fuerzas de seguridad han alertado de la compra de productos para fabricar explosivos caseros. Parece imposible que todo esto no sea fruto de un plan.
Las fuerzas de seguridad han alertado de la compra de productos para fabricar explosivos caseros. Parece imposible que todo esto no sea fruto de un plan
Cada día que pasa las noticias que arroja la crisis de soberanía, inseguridad e inmigratoria de Ceuta dan señales de un deterioro acusado de la situación. Un mes después de la invasión, el Gobierno ha sido incapaz no ya de normalizar el día a día de la ciudad, sino tan siquiera de lograr una cierta mejoría. Los ceutíes lo saben, lo sufren y lo denuncian en una enmienda a la totalidad de la gestión de Sánchez. La aparición de episodios casi de guerrillas urbanas con la utilización de cócteles molotov y emboscadas con intervención directa de individuos radicales entre los invasores habla de un salto peligroso hacia una fase de desestabilización que, obviamente, no encaja con el relato de mera crisis humanitaria que esgrime el sanchismo contra la derecha y los vecinos de Ceuta. Las fuerzas de seguridad han alertado de la compra de productos para fabricar explosivos caseros. Parece imposible que todo esto no sea fruto de un plan.
