Los aficionados han reforzado sus reservas de café para dormir poco o nada en esta gira por Asia y Oceanía que va a decidir el nombre del campeón de MotoGP 2027. Justo hace un año, el debate ya estaba decidido, con Marc Márquez en lo más alto, cerrando a lo grande el círculo que se le abrió con su fatídica caída de Jerez en 2020. Ahora el Mundial llega de nuevo a Japón, a Motegi, pero lo hace con un escenario muy diferente, porque solo doce puntos separan al líder, Jorge Martín, del vigente campeón, que no tuvo su mejor fin de semana en Austria y ahora tiene que volver a remontar. «El año pasado llegué con más de cien puntos de ventaja y este año está más apretado. Este año es un Mundial normal; llegar a Motegi el año pasado con una ventaja tan grande no era normal. Este año las cosas han ido de forma diferente, pero lo más importante es que un año más estamos en la lucha por el título e intentaremos hacerlo lo mejor posible», decía Marc a su llegada a Japón para la traca final de la temporada. Una montaña rusa de siete citas en nueve fines de semana en las que hay muchos elementos que entran en juego.. Exigencia física. Evidentemente, la regularidad es una de ellas, pero hay más, empezando por los riesgos y las lesiones. Para ganar carreras hay que arriesgar, pero un problema físico a estas alturas, con un calendario tan apretado, te puede dejar fuera de todo. El maratón empieza ya con un doblete que incluye Japón (2-4 de octubre) e Indonesia (9-11 de octubre). Después vendrá una semana de descanso para viajar hacia el siguiente dúo de carreras: Australia (23-25 de octubre) y Malasia (30 de octubre-1 de noviembre). Muchos cambios de huso horario, jet lag y climatología cambiante, que puede ir del calor tropical al frío austral. Más tarde llegará la duda de Qatar, una carrera que se aplazó a comienzo de temporada y que los organizadores tienen que decidir si finalmente la situación en la zona, afectada por una clara inestabilidad bélica, se puede disputar o no. Que estén en juego o no esos 37 puntos puede ser decisivo con las cosas tan apretadas.. Lo que es seguro es el último doblete, ya de vuelta a suelo europeo, con las citas de Portimao (20-22 de noviembre) y Valencia (27-29 de noviembre). La afición suspira con que todo se decida en el circuito Ricardo Tormo, para el que ya hace meses que están todas las entradas vendidas. «Parece que Acosta, las dos Aprilia, bueno, las cuatro Aprilia, fueron muy rápidas en Austria e intentaremos hacerlo lo mejor posible, pero lo más importante es que siempre estamos ahí, en primera fila, luchando por podios. No es como el año pasado, pero tampoco es como en años anteriores; todo parece más igualado. Debemos entender bien cuál es nuestro nivel», explicaba Marc Márquez sobre sus rivales.. Martinator no se opera. El principal es Jorge Martín, que ya ha descartado una posible operación en el antebrazo derecho. «El doctor Mir me dijo que era mejor no tocar nada, que con una segunda operación, la recuperación es más lenta y no estaría al cien por cien, así que toca rezar».
Japón, donde el año pasado Marc Márquez cerró el título, es el inicio de un maratón final de siete citas en nueve fines de semana
Los aficionados han reforzado sus reservas de café para dormir poco o nada en esta gira por Asia y Oceanía que va a decidir el nombre del campeón de MotoGP 2027. Justo hace un año, el debate ya estaba decidido, con Marc Márquez en lo más alto, cerrando a lo grande el círculo que se le abrió con su fatídica caída de Jerez en 2020. Ahora el Mundial llega de nuevo a Japón, a Motegi, pero lo hace con un escenario muy diferente, porque solo doce puntos separan al líder, Jorge Martín, del vigente campeón, que no tuvo su mejor fin de semana en Austria y ahora tiene que volver a remontar. «El año pasado llegué con más de cien puntos de ventaja y este año está más apretado. Este año es un Mundial normal; llegar a Motegi el año pasado con una ventaja tan grande no era normal. Este año las cosas han ido de forma diferente, pero lo más importante es que un año más estamos en la lucha por el título e intentaremos hacerlo lo mejor posible», decía Marc a su llegada a Japón para la traca final de la temporada. Una montaña rusa de siete citas en nueve fines de semana en las que hay muchos elementos que entran en juego.. Exigencia física. Evidentemente, la regularidad es una de ellas, pero hay más, empezando por los riesgos y las lesiones. Para ganar carreras hay que arriesgar, pero un problema físico a estas alturas, con un calendario tan apretado, te puede dejar fuera de todo. El maratón empieza ya con un doblete que incluye Japón (2-4 de octubre) e Indonesia (9-11 de octubre). Después vendrá una semana de descanso para viajar hacia el siguiente dúo de carreras: Australia (23-25 de octubre) y Malasia (30 de octubre-1 de noviembre). Muchos cambios de huso horario, jet lag y climatología cambiante, que puede ir del calor tropical al frío austral. Más tarde llegará la duda de Qatar, una carrera que se aplazó a comienzo de temporada y que los organizadores tienen que decidir si finalmente la situación en la zona, afectada por una clara inestabilidad bélica, se puede disputar o no. Que estén en juego o no esos 37 puntos puede ser decisivo con las cosas tan apretadas.. Lo que es seguro es el último doblete, ya de vuelta a suelo europeo, con las citas de Portimao (20-22 de noviembre) y Valencia (27-29 de noviembre). La afición suspira con que todo se decida en el circuito Ricardo Tormo, para el que ya hace meses que están todas las entradas vendidas. «Parece que Acosta, las dos Aprilia, bueno, las cuatro Aprilia, fueron muy rápidas en Austria e intentaremos hacerlo lo mejor posible, pero lo más importante es que siempre estamos ahí, en primera fila, luchando por podios. No es como el año pasado, pero tampoco es como en años anteriores; todo parece más igualado. Debemos entender bien cuál es nuestro nivel», explicaba Marc Márquez sobre sus rivales.. Martinator no se opera. El principal es Jorge Martín, que ya ha descartado una posible operación en el antebrazo derecho. «El doctor Mir me dijo que era mejor no tocar nada, que con una segunda operación, la recuperación es más lenta y no estaría al cien por cien, así que toca rezar».
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