Con la llegada del verano, muchas familias aprovechan las vacaciones para iniciar una de las etapas más importantes en el desarrollo infantil: la retirada del pañal. El buen tiempo, la ausencia de horarios escolares y una mayor disponibilidad para acompañar al niño convierten estos meses en un momento especialmente favorable para avanzar en la adquisición del control de esfínteres. Pero ¡ojo! No consiste únicamente en abandonar una prenda infantil. Es un proceso de aprendizaje, maduración y adquisición de hábitos que acompañará al niño durante toda su vida. Respetar sus tiempos, reforzar su confianza y promover costumbres saludables son algunas de las claves para que esta etapa se convierta en una experiencia positiva para toda la familia y evitar consecuencias no deseadas en el futuro. Por ello, los especialistas recuerdan que no debe plantearse como una carrera ni una obligación ligada a una edad concreta. El control de la micción depende de la maduración física, neurológica y emocional de cada niño, por lo que los tiempos pueden variar considerablemente de unos niños a otros. La Junta de Castilla y León en su Ventana Abierta a la Familia indica que “la edad en que los niños adquieren el control de esfínteres es muy variable” y “el control voluntario de esfínteres se inicia a los 15-18 meses de edad y la edad en la que se establece se sitúa entre los 18 meses y los 3 años”. Los expertos coinciden en que uno de los factores más importantes para que esta transición sea positiva es respetar las señales que indican que el niño está preparado. Así, desde la Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura, antes de iniciar la educación del control de los esfínteres, aconsejan valorar “algunos signos que indican que el niño puede estar preparado: el niño es capaz de obedecer órdenes sencillas; ayuda a vestirse y desvestirse; dice y entiende palabras relacionadas con esto, como caca y pipí; mantiene el pañal seco más de 2 horas y avisa cuando lo tiene sucio, y hace más de 6 meses que empezó a andar”. Señales a tener en cuenta Entre las recomendaciones más habituales figura acudir al baño de forma regular y evitar retrasar voluntariamente la micción. Algunos niños, especialmente cuando están jugando o realizando actividades que les resultan atractivas, tienden a posponer el momento de ir al baño, algunos optan por “cruzar las piernas, ponerse de puntillas o en cuclillas con una mano o el talón presionando el periné” para retener la micción. Este comportamiento puede convertirse en una costumbre poco recomendable si se mantiene en el tiempo. También aconsejan que el niño adopte una postura cómoda y relajada al orinar, con los pies bien apoyados cuando sea necesario mediante adaptadores o reposapiés. Asimismo, recomiendan favorecer un vaciado completo de la vejiga, evitando que el menor interrumpa el chorro o haga esfuerzos innecesarios durante la micción. La hidrataci?
El buen tiempo, la ausencia de horarios escolares y una mayor disponibilidad para acompañar al niño hacen de estos meses un momento favorable para avanzar en la adquisición del control de esfínteres
Con la llegada del verano, muchas familias aprovechan las vacaciones para iniciar una de las etapas más importantes en el desarrollo infantil: la retirada del pañal. El buen tiempo, la ausencia de horarios escolares y una mayor disponibilidad para acompañar al niño convierten estos meses en un momento especialmente favorable para avanzar en la adquisición del control de esfínteres.Pero ¡ojo! No consiste únicamente en abandonar una prenda infantil. Es un proceso de aprendizaje, maduración y adquisición de hábitos que acompañará al niño durante toda su vida. Respetar sus tiempos, reforzar su confianza y promover costumbres saludables son algunas de las claves para que esta etapa se convierta en una experiencia positiva para toda la familia y evitar consecuencias no deseadas en el futuro.Por ello, los especialistas recuerdan que no debe plantearse como una carrera ni una obligación ligada a una edad concreta. El control de la micción depende de la maduración física, neurológica y emocional de cada niño, por lo que los tiempos pueden variar considerablemente de unos niños a otros. La Junta de Castilla y León en su Ventana Abierta a la Familia indica que “la edad en que los niños adquieren el control de esfínteres es muy variable” y “el control voluntario de esfínteres se inicia a los 15-18 meses de edad y la edad en la que se establece se sitúa entre los 18 meses y los 3 años”.Los expertos coinciden en que uno de los factores más importantes para que esta transición sea positiva es respetar las señales que indican que el niño está preparado. Así, desde la Sociedad de Pediatría de Atención Primaria de Extremadura, antes de iniciar la educación del control de los esfínteres, aconsejan valorar “algunos signos que indican que el niño puede estar preparado: el niño es capaz de obedecer órdenes sencillas; ayuda a vestirse y desvestirse; dice y entiende palabras relacionadas con esto, como caca y pipí; mantiene el pañal seco más de 2 horas y avisa cuando lo tiene sucio, y hace más de 6 meses que empezó a andar”.Señales a tener en cuentaEntre las recomendaciones más habituales figura acudir al baño de forma regular y evitar retrasar voluntariamente la micción. Algunos niños, especialmente cuando están jugando o realizando actividades que les resultan atractivas, tienden a posponer el momento de ir al baño, algunos optan por “cruzar las piernas, ponerse de puntillas o en cuclillas con una mano o el talón presionando el periné” para retener la micción. Este comportamiento puede convertirse en una costumbre poco recomendable si se mantiene en el tiempo.También aconsejan que el niño adopte una postura cómoda y relajada al orinar, con los pies bien apoyados cuando sea necesario mediante adaptadores o reposapiés. Asimismo, recomiendan favorecer un vaciado completo de la vejiga, evitando que el menor interrumpa el chorro o haga esfuerzos innecesarios durante la micción.La hidratación es ot
