En 2023, Maite enviudó tras una larga enfermedad de su marido, a quien había dedicado su vida, y entonces llegó la soledad, la desesperanza y desaliento.
«Me quedé sola y sin saber qué hacer. Me quedé en blanco y hasta empecé a tartamudear», confiesa Maite, que si bien tiene el apoyo de sus hijos, estos «están lejos y tienen su propia vida».
«Durante la enfermedad de mi marido, me cerré mucho, me metí mucho en mí misma sin ni siquiera darme cuenta y no sabía como salir de eso», recuerda. Y fue entonces cuando Maite se armó de valentía y acudió a Cruz Roja Lérida, entidad colaboradora del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa, para pedir ayuda.
«Cuando Anna acudió a nosotros era una mujer muy reservada, obsesionada con los gastos y las preocupaciones del día a día, a quien le costaba tomar decisiones puesto que siempre había sido su marido quien las había tomado», comenta Anna Gibert, psicóloga del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa a través de la Cruz Roja en Lérida.
Así las cosas, en primera instancia se llevó a cabo con ella una «intervención individualizada centrada en orientarla e ir cogiendo confianza y tomando poco a poco el nuevo rumbo de su vida». «El objetivo era que empezara a responsabilizarse de su vida», añade Gibert.
Tras dos años de ese trabajo muy basado en la escucha activa, Maite comenzó a participar en actividades grupales para «seguir trabajando la autoestima y el empoderamiento», explica la psicóloga, quien reconoce que «Maite ha estado siempre muy implicada y comprometida con el proceso». «Buscamos actividades que creímos que le podían gustar y, pese a que ella es una persona muy vergonzosa, estuvo muy receptiva a probarlo todo y se lo tomó como un reto».
Y a día de hoy, tres años después de ese primer contacto con el programa, Maite se siente otra persona. «En 2023 no podía estar peor y, aunque no sabía dónde me iba a llevar todo esto, sabía que la situación solo podía ir a mejor», piensa en aquellos primeros pasos y «al cabo del tiempo era como si me hubiera despertado».
«Con el programa, ya no me siento sola, los tengo a ellos», señala Maite en referencia a sus compañeros de yoga, de las caminatas y de los encuentros de los jueves por la tarde que se celebran en el marco del programa Siempre Acompañados. «Ahora soy yo, soy libre, soy la Maite de antes», asegura.
Por su parte, Anna confirma que, a sus 64 años, Maite «ha recuperado la sonrisa, ha mejorado en autoestima, es habladora y mira a los ojos, mientras que cuando llegó no era capaz de mantener el contacto visual». Tal ha sido su progresión que, a día de hoy, es ella quien lidera los encuentros del grupo de los jueves, un rol que habitualmente asumen los voluntarios.
En definitiva, gracias al apoyo, la orientación y el acompañamiento que el programa Siempre Acompañados le ha ofrecido durante estos últimos tres años, Maite se siente ahora capacitada para disfrutar de su vida, para tomar las riendas de la misma y encauzarla hacia donde ella quiere. De hecho, como ella misma admite, no sabe qué hubiera sido de ella si no hubiera entrado en el programa de Fundación La Caixa.
Y la satisfacción de Maite es compartida por muchos de los participantes en Siempre Acompañados, como demuestran los resultados del último estudio realizado, que indican que, tras su paso por el programa, más del 80% perciben un aumento de confianza, comprenden mejor sus emociones y conectan más con sus amigos y familiares.
En 2025, el programa, que hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas en acciones de intervención individuales y grupales y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización.
Pero la Fundación La Caixa cuenta además con otras iniciativas que están orientadas a dar respuesta a las necesidades que tienen las personas mayores, muchas de ellas enmarcadas en el Programa de Personas Mayores y en el de Atención a las Personas con Enfermedades Avanzadas. Y es que en un contexto de envejecimiento de la población, es clave dar respuesta al reto de la longevidad y el apoyo en la última etapa de la vida.
En 2023, Maite enviudó tras una larga enfermedad de su marido, a quien había dedicado su vida, y entonces llegó la soledad, la desesperanza y desaliento.. «Me quedé sola y sin saber qué hacer. Me quedé en blanco y hasta empecé a tartamudear», confiesa Maite, que si bien tiene el apoyo de sus hijos, estos «están lejos y tienen su propia vida».. «Durante la enfermedad de mi marido, me cerré mucho, me metí mucho en mí misma sin ni siquiera darme cuenta y no sabía como salir de eso», recuerda. Y fue entonces cuando Maite se armó de valentía y acudió a Cruz Roja Lérida, entidad colaboradora del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa, para pedir ayuda.. «Cuando Anna acudió a nosotros era una mujer muy reservada, obsesionada con los gastos y las preocupaciones del día a día, a quien le costaba tomar decisiones puesto que siempre había sido su marido quien las había tomado», comenta Anna Gibert, psicóloga del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa a través de la Cruz Roja en Lérida.. Así las cosas, en primera instancia se llevó a cabo con ella una «intervención individualizada centrada en orientarla e ir cogiendo confianza y tomando poco a poco el nuevo rumbo de su vida». «El objetivo era que empezara a responsabilizarse de su vida», añade Gibert.. Tras dos años de ese trabajo muy basado en la escucha activa, Maite comenzó a participar en actividades grupales para «seguir trabajando la autoestima y el empoderamiento», explica la psicóloga, quien reconoce que «Maite ha estado siempre muy implicada y comprometida con el proceso». «Buscamos actividades que creímos que le podían gustar y, pese a que ella es una persona muy vergonzosa, estuvo muy receptiva a probarlo todo y se lo tomó como un reto».. Y a día de hoy, tres años después de ese primer contacto con el programa, Maite se siente otra persona. «En 2023 no podía estar peor y, aunque no sabía dónde me iba a llevar todo esto, sabía que la situación solo podía ir a mejor», piensa en aquellos primeros pasos y «al cabo del tiempo era como si me hubiera despertado».. «Con el programa, ya no me siento sola, los tengo a ellos», señala Maite en referencia a sus compañeros de yoga, de las caminatas y de los encuentros de los jueves por la tarde que se celebran en el marco del programa Siempre Acompañados. «Ahora soy yo, soy libre, soy la Maite de antes», asegura.. Por su parte, Anna confirma que, a sus 64 años, Maite «ha recuperado la sonrisa, ha mejorado en autoestima, es habladora y mira a los ojos, mientras que cuando llegó no era capaz de mantener el contacto visual». Tal ha sido su progresión que, a día de hoy, es ella quien lidera los encuentros del grupo de los jueves, un rol que habitualmente asumen los voluntarios.. En definitiva, gracias al apoyo, la orientación y el acompañamiento que el programa Siempre Acompañados le ha ofrecido durante estos últimos tres años, Maite se siente ahora capacitada para disfrutar de su vida, para tomar las riendas de la misma y encauzarla hacia donde ella quiere. De hecho, como ella misma admite, no sabe qué hubiera sido de ella si no hubiera entrado en el programa de Fundación La Caixa.. Y la satisfacción de Maite es compartida por muchos de los participantes en Siempre Acompañados, como demuestran los resultados del último estudio realizado, que indican que, tras su paso por el programa, más del 80% perciben un aumento de confianza, comprenden mejor sus emociones y conectan más con sus amigos y familiares.. En 2025, el programa, que hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas en acciones de intervención individuales y grupales y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización.. Pero la Fundación La Caixa cuenta además con otras iniciativas que están orientadas a dar respuesta a las necesidades que tienen las personas mayores, muchas de ellas enmarcadas en el Programa de Personas Mayores y en el de Atención a las Personas con Enfermedades Avanzadas. Y es que en un contexto de envejecimiento de la población, es clave dar respuesta al reto de la longevidad y el apoyo en la última etapa de la vida.
El programa Siempre Acompañados de la Fundación La Caixa, que ha cambiado la vida a Maite, hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada
En 2023, Maite enviudó tras una larga enfermedad de su marido, a quien había dedicado su vida, y entonces llegó la soledad, la desesperanza y desaliento.. «Me quedé sola y sin saber qué hacer. Me quedé en blanco y hasta empecé a tartamudear», confiesa Maite, que si bien tiene el apoyo de sus hijos, estos «están lejos y tienen su propia vida».. «Durante la enfermedad de mi marido, me cerré mucho, me metí mucho en mí misma sin ni siquiera darme cuenta y no sabía como salir de eso», recuerda. Y fue entonces cuando Maite se armó de valentía y acudió a Cruz Roja Lérida, entidad colaboradora del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa, para pedir ayuda.. «Cuando Anna acudió a nosotros era una mujer muy reservada, obsesionada con los gastos y las preocupaciones del día a día, a quien le costaba tomar decisiones puesto que siempre había sido su marido quien las había tomado», comenta Anna Gibert, psicóloga del programa Siempre Acompañados de Fundación La Caixa a través de la Cruz Roja en Lérida.. Así las cosas, en primera instancia se llevó a cabo con ella una «intervención individualizada centrada en orientarla e ir cogiendo confianza y tomando poco a poco el nuevo rumbo de su vida». «El objetivo era que empezara a responsabilizarse de su vida», añade Gibert.. Tras dos años de ese trabajo muy basado en la escucha activa, Maite comenzó a participar en actividades grupales para «seguir trabajando la autoestima y el empoderamiento», explica la psicóloga, quien reconoce que «Maite ha estado siempre muy implicada y comprometida con el proceso». «Buscamos actividades que creímos que le podían gustar y, pese a que ella es una persona muy vergonzosa, estuvo muy receptiva a probarlo todo y se lo tomó como un reto».. Y a día de hoy, tres años después de ese primer contacto con el programa, Maite se siente otra persona. «En 2023 no podía estar peor y, aunque no sabía dónde me iba a llevar todo esto, sabía que la situación solo podía ir a mejor», piensa en aquellos primeros pasos y «al cabo del tiempo era como si me hubiera despertado».. «Con el programa, ya no me siento sola, los tengo a ellos», señala Maite en referencia a sus compañeros de yoga, de las caminatas y de los encuentros de los jueves por la tarde que se celebran en el marco del programa Siempre Acompañados. «Ahora soy yo, soy libre, soy la Maite de antes», asegura.. Por su parte, Anna confirma que, a sus 64 años, Maite «ha recuperado la sonrisa, ha mejorado en autoestima, es habladora y mira a los ojos, mientras que cuando llegó no era capaz de mantener el contacto visual». Tal ha sido su progresión que, a día de hoy, es ella quien lidera los encuentros del grupo de los jueves, un rol que habitualmente asumen los voluntarios.. En definitiva, gracias al apoyo, la orientación y el acompañamiento que el programa Siempre Acompañados le ha ofrecido durante estos últimos tres años, Maite se siente ahora capacitada para disfrutar de su vida, para tomar las riendas de la misma y encauzarla hacia donde ella quiere. De hecho, como ella misma admite, no sabe qué hubiera sido de ella si no hubiera entrado en el programa de Fundación La Caixa.. Y la satisfacción de Maite es compartida por muchos de los participantes en Siempre Acompañados, como demuestran los resultados del último estudio realizado, que indican que, tras su paso por el programa, más del 80% perciben un aumento de confianza, comprenden mejor sus emociones y conectan más con sus amigos y familiares.. En 2025, el programa, que hace frente a situaciones de edadismo, fragilidad y soledad no deseada, atendió de forma personalizada a más de 3.600 personas en acciones de intervención individuales y grupales y a más de 7.000 personas en actividades y acciones de sensibilización.. Pero la Fundación La Caixa cuenta además con otras iniciativas que están orientadas a dar respuesta a las necesidades que tienen las personas mayores, muchas de ellas enmarcadas en el Programa de Personas Mayores y en el de Atención a las Personas con Enfermedades Avanzadas. Y es que en un contexto de envejecimiento de la población, es clave dar respuesta al reto de la longevidad y el apoyo en la última etapa de la vida.
