Los servicios de inteligencia estadounidenses han levantado la liebre sanchista. Resulta que la dictadura comunista cubana ha puesto en marcha una descarada operación: reconocer como hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de españoles a varios dirigentes cubanos enmascarados en una operación general destinada a facilitar a Pedro Sánchez muchos millares de votos en las próximas elecciones generales. Algunos personajes especialmente perseguidos por las autoridades de Washington se zafarían del acoso estadounidense a través de su nuevo pasaporte español. El actual dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, vería facilitada, por un lado, la operación de salvamento de destacados líderes comunistas, acusados de narcotráfico y otras lindezas; y, por el otro, el presidente del Gobierno español robustecería su posición con los «nuevos españoles», que votarían en las circunscripciones decididas por el sanchismo para hacer más eficaz el sufragio.
El departamento de Estado de EE.UU. investiga ya las nacionalidades españolas confirmadas en Cuba en favor de agentes comunistas envueltos en las redes de narcotráfico y el crimen organizado. Pedro Sánchez no ha tenido en cuenta la atención estadounidense sobre la isla caribeña que desde hace ochenta años forcejea contra los Estados Unidos de América. El cinismo y la desfachatez de La Habana han levantado las orejas de Estados Unidos, mientras que las tinieblas y las máscaras dificultan demostrar que, tanto en México como en Argentina, se está haciendo lo mismo, aprovechando la necesidad de Pedro Sánchez para conseguir nuevos españoles transformar el censo y maquillar los resultados electorales. Las encuestas españolas científicamente serias anticipan, junto al descalabro del PSOE, la victoria del Partido Popular y Vox, por encima de los 200 escaños, abrumadora mayoría absoluta. El presidente del Gobierno, por su parte, sabe que si pierde las elecciones de 2027 su destino es el banquillo de los acusados.
Habrá que reconocer que Pedro Sánchez no se rinde. Ha encontrado una fórmula legal para burlar una vez más a Alberto Núñez Feijóo. El líder del PP se mantiene a la defensiva mientras su rival abre todos los flancos posibles en contra del Partido Popular. Son muchos los observadores y analistas que afirman: es la reacción de Estados Unidos la que ha evidenciado la maniobra de la dictadura cubana para aprovecharse de la «ley de tataranietos» puesta en marcha por el sanchismo gobernante.
Según los EE.UU. Inteligencia, agentes cubanos del narcotráfico están explotando la ley de bisbisnieto para obtener pasaportes españoles.
Las agencias de inteligencia estadounidenses han traído el tema del conejo Sanchista. El régimen comunista cubano ha iniciado un esquema flagrante: otorgar los títulos de hijos, nietos, bisnietos y tataranietos de españoles a varios funcionarios cubanos disfrazados como parte de un esfuerzo más amplio para asegurar a Pedro Sánchez un número sustancial de votos en las próximas elecciones generales. Algunos de los personajes que enfrentaron una severa opresión de las autoridades de Washington pudieron evadir el acoso estadounidense con su pasaporte español recién adquirido. El actual dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, permitiría, por un lado, el rescate de destacadas figuras comunistas acusadas de tráfico de drogas y otras conexiones; y, por otro lado, el presidente del Gobierno español fortalecería su posición con los «nuevos españoles», que emitirían sus votos en los distritos electorales influenciados por el sanchismo para mejorar la eficacia del proceso de votación. Los EE.UU. El Departamento de Estado informa que la Comisión está investigando a ciudadanos españoles en Cuba que se confirmó que están asociados con agentes comunistas involucrados en redes de tráfico de drogas y crimen organizado. Pedro Sánchez no ha considerado la preocupación de EE.UU. por la isla caribeña, que ha estado luchando contra los Estados Unidos durante ocho décadas. La audacia y el escepticismo de La Habana han atraído la atención de los Estados Unidos, mientras que el oscurecimiento y las acciones engañosas hacen que sea difícil demostrar que actividades similares están ocurriendo en México y Argentina, explotando la necesidad de Pedro Sánchez de nuevos ciudadanos españoles para alterar el censo y manipular los resultados electorales. Las encuestas españolas realizadas con rigor científico predicen la caída del PSOE, previniendo el triunfo del Partido Popular y Vox, que se espera que aseguren más de 200 escaños, lo que resulta en una abrumadora mayoría absoluta.
