Ignacio de la Calzada enumera en redes los comportamientos que delatan un entorno laboral insano y explica cuándo conviene plantearse el llamado «autodespido»
Hay actitudes dentro del trabajo que muchas veces se normalizan hasta el punto de que pueden llegar a afectar seriamente al estado mental de los empleados. Ese ha sido el nicho que ha identificado el abogado laboralista Ignacio de la Calzada, quien ha enumerado varias señales que, según explica, podrían indicar que un trabajador está soportando un entorno laboral tóxico.. Este profesional ha señalando una de esas situaciones que son bastante habituales dentro de un espacio de trabajo, y esta ha sido los responsables que jamás asumen errores propios y convierten cualquier problema de la empresa en culpa del empleado. «Él nunca se equivoca, él es perfecto y todos los problemas son culpa tuya», comenta en referencia a ese comportamiento tan irritante y que solo implica un desgaste psicológico para aquel que lo sufre.. Otra de las señales que destaca es la humillación pública delante de los compañeros. Ignacio de la Calzada considera especialmente grave que un superior utilice las reuniones o el ambiente laboral para ridiculizar a un trabajador. «Humillarte en público es una señal clara de toxicidad», afirma.. También ha querido dedicarle bastante importancia a esos cambios repentinos en las funciones de la persona contratada, así como una modificación de sus horarios u objetivos sin un explicación razonable. Él mismo recuerda que determinadas alteraciones tienen límites legales y que, cuando se convierten en una dinámica permanente, pueden llegar a constituir acoso dentro de la empresa. «Te está mareando todos los días y espera que lo aceptes sin rechistar», sostiene.. Entre las conductas más preocupantes menciona igualmente el aislamiento deliberado. Ser excluido de reuniones, ignorado por superiores o apartado del funcionamiento habitual del equipo puede esconder, según su razonamiento, situaciones de acoso laboral bilateral (de los jefes y los compañeros).. La quinta señal, para él, es la más importante: sentir que uno debe aguantar porque cree que no tiene otra salida. «Esa es la señal que tiene que decirte que tienes que cambiar de trabajo», asegura. Aun así, matiza que no todos los casos deben resolverse mediante una dimisión inmediata.. Quienes llevan años soportando determinadas conductas pueden acudir a mecanismos legales como el procedimiento de extinción del contrato o «autodespido», mediante el cual un juez puede reconocer una indemnización equivalente a la de un despido improcedente si se demuestra acoso o vulneración grave de derechos laborales. Además, recuerda que cuando el problema procede de compañeros suele ser necesario activar primero el protocolo interno de acoso, mientras que si la situación nace directamente del jefe o del propietario de la empresa el procedimiento puede iniciarse de manera directa.
Hay actitudes dentro del trabajo que muchas veces se normalizan hasta el punto de que pueden llegar a afectar seriamente al estado mental de los empleados. Ese ha sido el nicho que ha identificado el abogado laboralista Ignacio de la Calzada, quien ha enumerado varias señales que, según explica, podrían indicar que un trabajador está soportando un entorno laboral tóxico.. Este profesional ha señalando una de esas situaciones que son bastante habituales dentro de un espacio de trabajo, y esta ha sido los responsables que jamás asumen errores propios y convierten cualquier problema de la empresa en culpa del empleado. «Él nunca se equivoca, él es perfecto y todos los problemas son culpa tuya», comenta en referencia a ese comportamiento tan irritante y que solo implica un desgaste psicológico para aquel que lo sufre.. Otra de las señales que destaca es la humillación pública delante de los compañeros. Ignacio de la Calzada considera especialmente grave que un superior utilice las reuniones o el ambiente laboral para ridiculizar a un trabajador. «Humillarte en público es una señal clara de toxicidad», afirma.. «Esa es la señal que tiene que decirte que tienes que cambiar de trabajo». También ha querido dedicarle bastante importancia a esos cambios repentinos en las funciones de la persona contratada, así como una modificación de sus horarios u objetivos sin un explicación razonable. Él mismo recuerda que determinadas alteraciones tienen límites legales y que, cuando se convierten en una dinámica permanente, pueden llegar a constituir acoso dentro de la empresa. «Te está mareando todos los días y espera que lo aceptes sin rechistar», sostiene.. Entre las conductas más preocupantes menciona igualmente el aislamiento deliberado. Ser excluido de reuniones, ignorado por superiores o apartado del funcionamiento habitual del equipo puede esconder, según su razonamiento, situaciones de acoso laboral bilateral (de los jefes y los compañeros).. La quinta señal, para él, es la más importante: sentir que uno debe aguantar porque cree que no tiene otra salida. «Esa es la señal que tiene que decirte que tienes que cambiar de trabajo», asegura. Aun así, matiza que no todos los casos deben resolverse mediante una dimisión inmediata.. Quienes llevan años soportando determinadas conductas pueden acudir a mecanismos legales como el procedimiento de extinción del contrato o «autodespido», mediante el cual un juez puede reconocer una indemnización equivalente a la de un despido improcedente si se demuestra acoso o vulneración grave de derechos laborales. Además, recuerda que cuando el problema procede de compañeros suele ser necesario activar primero el protocolo interno de acoso, mientras que si la situación nace directamente del jefe o del propietario de la empresa el procedimiento puede iniciarse de manera directa.
