Los datos de bajas laborales en España son escandalosos. El absentismo de los menores de 30 años se haya disparado un 160%
Escuchaba el otro día en el dial como un colega relataba que él nunca se ha tomando una baja a cargo de la seguridad social, pese a haber sufrido diferentes contratiempos a lo largo de su vida laboral. Me lo creo porque eso mismo nos ha pasado a otros, pese a haber sufrido, por ejemplo, una rotura del humero, una fractura de costilla e incluso alguna cirugía menor. Cuando el ánimo que impulsa es el del trabajo, las barreras accidentales se pueden superar, máxime ahora que el online permite casi todo. Cierto que si trabajas en una obra o recogiendo fresas en el campo la actividad digital queda inhabilitada, pero en buena parte de los desempeños no hay impedimento para seguir cumpliendo, si es lo que se quiere.El problema es que, en muchísimas ocasiones, no es eso lo que se pretende, sino lo contrario. Los datos de bajas laborales en España son escandalosos. Estamos a la cabeza en interrupciones del trabajo por situaciones de enfermedad, lo que no es explicable si nos comparamos con países donde la población activa es mucho mayor. Alguna razón ha de existir, pues de lo contrario no se explica. Tampoco que el absentismo de los menores de 30 años se haya disparado un 160%. Se ha puesto mucho el foco esta semana en si el PP acierta o no en focalizar este asunto, cuando el debate no debería estar en el PP, sino en buscar el motivo de por qué lideramos en Europa el ranking de bajas por enfermedad, y ocupamos un lugar de cabeza también en absentismo laboral en general.
Escuchaba el otro día en el dial como un colega relataba que él nunca se ha tomando una baja a cargo de la seguridad social, pese a haber sufrido diferentes contratiempos a lo largo de su vida laboral. Me lo creo porque eso mismo nos ha pasado a otros, pese a haber sufrido, por ejemplo, una rotura del humero, una fractura de costilla e incluso alguna cirugía menor. Cuando el ánimo que impulsa es el del trabajo, las barreras accidentales se pueden superar, máxime ahora que el online permite casi todo. Cierto que si trabajas en una obra o recogiendo fresas en el campo la actividad digital queda inhabilitada, pero en buena parte de los desempeños no hay impedimento para seguir cumpliendo, si es lo que se quiere. El problema es que, en muchísimas ocasiones, no es eso lo que se pretende, sino lo contrario. Los datos de bajas laborales en España son escandalosos. Estamos a la cabeza en interrupciones del trabajo por situaciones de enfermedad, lo que no es explicable si nos comparamos con países donde la población activa es mucho mayor. Alguna razón ha de existir, pues de lo contrario no se explica. Tampoco que el absentismo de los menores de 30 años se haya disparado un 160%. Se ha puesto mucho el foco esta semana en si el PP acierta o no en focalizar este asunto, cuando el debate no debería estar en el PP, sino en buscar el motivo de por qué lideramos en Europa el ranking de bajas por enfermedad, y ocupamos un lugar de cabeza también en absentismo laboral en general.
