Este sábado se reúne con ellos para que le aplaudan con gran fervor, cuanto más intensos y duraderos sean mejores serán los cargos y las retribuciones a las que podrán aspirar. Se trata de mostrar la adhesión al «amado líder» y, sobre todo, a su esposa. No sé si repartirán unas camisetas con el lema «Yo también soy Begoña». Hay que descartar el «I love Begoña», porque la adoración a la primera dama del sanchismo no puede expresarse con ese concepto tan mundano. No hay nada mejor para ganarse el frío corazón del inquilino de La Moncloa que no se fía de nadie, aunque hay que reconocer que viendo el comité de empleados, creo que formalmente lo denominan «federal», no me extraña. Tiene más Brutos que Julio César en el Senado Romano antes de ser asesinado. No es difícil imaginar a Patxi, los Óscares, Marichus, Pilarín y otros próceres del sanchismo escondidos en cualquier recoveco con los puñales preparados. Está en su naturaleza, aunque este sábado gritarán y aplaudirán a la espera de la oportunidad de emplear los puñales. El comité federal hace tiempo que no existe. No es un órgano de debate o reflexión, sino una mera correa de transmisión de los caprichos del matrimonio presidencial. Al tenerlos a todos a sueldo, una decisión muy inteligente, no quieren poner en riesgo sus cargos y, sobre todo, las nóminas. Es algo que no sucede solo en las dictaduras, sino también en las democracias cuando el poder lo consigue alguien que tiene una visión autoritaria de su ejercicio. En las primeras es tan conocido como estudiado el final de dictadores como Mussolini, Hitler y tantos otros que se creían invencibles. El Gran Consejo Fascista del primero estaba formado por los palmeros del régimen hasta que llegó un momento en que acabaron con él. Fue durante la reunión del 24 al 25 de julio de 1943 cuando aprobaron la resolución de Dino Grandi que depuso al dictador. Tenía una corte de pelotas, como los convocados este sábado, pero decidieron prescindir de él cuando se dieron cuenta del desastre que se avecinaba. Nada hay que esperar de esta reunión, pero conforme avancen los meses y el declive sea mayor no tardaremos en ver como los Pepiños y otros le vuelven a traicionar. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Al tenerlos a todos a sueldo, no quieren poner en riesgo sus cargos y, sobre todo, las nóminas»
Este sábado se reúne con ellos para que le aplaudan con gran fervor, cuanto más intensos y duraderos sean mejores serán los cargos y las retribuciones a las que podrán aspirar. Se trata de mostrar la adhesión al «amado líder» y, sobre todo, a su esposa. No sé si repartirán unas camisetas con el lema «Yo también soy Begoña». Hay que descartar el «I love Begoña», porque la adoración a la primera dama del sanchismo no puede expresarse con ese concepto tan mundano. No hay nada mejor para ganarse el frío corazón del inquilino de La Moncloa que no se fía de nadie, aunque hay que reconocer que viendo el comité de empleados, creo que formalmente lo denominan «federal», no me extraña. Tiene más Brutos que Julio César en el Senado Romano antes de ser asesinado. No es difícil imaginar a Patxi, los Óscares, Marichus, Pilarín y otros próceres del sanchismo escondidos en cualquier recoveco con los puñales preparados. Está en su naturaleza, aunque este sábado gritarán y aplaudirán a la espera de la oportunidad de emplear los puñales.El comité federal hace tiempo que no existe. No es un órgano de debate o reflexión, sino una mera correa de transmisión de los caprichos del matrimonio presidencial. Al tenerlos a todos a sueldo, una decisión muy inteligente, no quieren poner en riesgo sus cargos y, sobre todo, las nóminas. Es algo que no sucede solo en las dictaduras, sino también en las democracias cuando el poder lo consigue alguien que tiene una visión autoritaria de su ejercicio. En las primeras es tan conocido como estudiado el final de dictadores como Mussolini, Hitler y tantos otros que se creían invencibles. El Gran Consejo Fascista del primero estaba formado por los palmeros del régimen hasta que llegó un momento en que acabaron con él. Fue durante la reunión del 24 al 25 de julio de 1943 cuando aprobaron la resolución de Dino Grandi que depuso al dictador. Tenía una corte de pelotas, como los convocados este sábado, pero decidieron prescindir de él cuando se dieron cuenta del desastre que se avecinaba. Nada hay que esperar de esta reunión, pero conforme avancen los meses y el declive sea mayor no tardaremos en ver como los Pepiños y otros le vuelven a traicionar.Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
