El incremento de los grandes incendios forestales, favorecido por el cambio climático, está transformando un fenómeno hasta hace poco excepcional en un desafío sanitario recurrente que afectará de forma creciente a la actividad de la atención primaria y desencadenará nuevos cuadros clínicos que exigirán un abordaje específico desde la Medicina Familiar y Comunitaria, especialmente por la necesidad de un seguimiento longitudinal de muchos de ellos. Esta es una de las principales conclusiones del artículo “La Medicina de Familia ante los incendios forestales”, que publica la revista AMF-Actualización en Medicina de Familia, firmado por los médicos de familia José Luis Ramón Trapero, Lucas Matute Zigarán e Ibon Mendiolagaray Bilbao. Los autores sostienen que «el cambio climático se ha convertido en una crisis sanitaria de magnitud global», ya que el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y la alteración de los patrones de precipitación han creado el escenario propicio para la proliferación de grandes incendios forestales. En España, esta realidad se traducirá en una mayor presión asistencial tanto sobre los servicios hospitalarios como sobre la atención primaria. Entre las patologías emergentes destacan las agudizaciones de enfermedades respiratorias crónicas, las irritaciones oculares y, a medio y largo plazo, el incremento de crisis de ansiedad, ansiedad patológica y trastorno por estrés postraumático en la población afectada por los grandes incendios. En el trabajo se desarrollan estas recomendaciones clínicas a propósito del caso de Carlos, un policía local de 25 años que acude a un Punto de Atención Continuada tras participar en las labores de evacuación durante un gran incendio forestal. A partir de este caso clínico, los autores recorren las principales complicaciones que pueden presentarse en atención primaria, desde la intoxicación por humo y las lesiones por inhalación hasta las quemaduras, las afectaciones oculares y las secuelas respiratorias y psicológicas que requieren seguimiento a largo plazo. Patologías emergentes que llegarán a las consultas Entre las consecuencias inmediatas de los grandes incendios, el artículo destaca el incremento de las intoxicaciones por inhalación de humo, las lesiones de la vía aérea, las quemaduras y las afecciones oculares provocadas por el humo y las partículas en suspensión. La intoxicación por monóxido de carbono, principal causa de muerte inmediata en los incendios, y la lesión por inhalación de humo constituyen, de hecho, dos de las principales urgencias que deberá reconocer el conjunto de facultativos. El artículo recuerda que entre un 10% y un 30% de los pacientes que sufren una intoxicación por monóxido de carbono pueden desarrollar un síndrome neurológico tardío, con deterioro cognitivo, alteraciones de la marcha o cambios de personalidad semanas después del episodio agudo. En el ámbito respiratorio, los autores aler
Un artículo español analiza las implicaciones clínicas que van a tener para la atención sanitaria y advierte sobre de patologías emergentes
El incremento de los grandes incendios forestales, favorecido por el cambio climático, está transformando un fenómeno hasta hace poco excepcional en un desafío sanitario recurrente que afectará de forma creciente a la actividad de la atención primaria y desencadenará nuevos cuadros clínicos que exigirán un abordaje específico desde la Medicina Familiar y Comunitaria, especialmente por la necesidad de un seguimiento longitudinal de muchos de ellos.Esta es una de las principales conclusiones del artículo “La Medicina de Familia ante los incendios forestales”, que publica la revista AMF-Actualización en Medicina de Familia, firmado por los médicos de familia José Luis Ramón Trapero, Lucas Matute Zigarán e Ibon Mendiolagaray Bilbao. Los autores sostienen que «el cambio climático se ha convertido en una crisis sanitaria de magnitud global», ya que el aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y la alteración de los patrones de precipitación han creado el escenario propicio para la proliferación de grandes incendios forestales. En España, esta realidad se traducirá en una mayor presión asistencial tanto sobre los servicios hospitalarios como sobre la atención primaria.Entre las patologías emergentes destacan las agudizaciones de enfermedades respiratorias crónicas, las irritaciones oculares y, a medio y largo plazo, el incremento de crisis de ansiedad, ansiedad patológica y trastorno por estrés postraumático en la población afectada por los grandes incendios.En el trabajo se desarrollan estas recomendaciones clínicas a propósito del caso de Carlos, un policía local de 25 años que acude a un Punto de Atención Continuada tras participar en las labores de evacuación durante un gran incendio forestal. A partir de este caso clínico, los autores recorren las principales complicaciones que pueden presentarse en atención primaria, desde la intoxicación por humo y las lesiones por inhalación hasta las quemaduras, las afectaciones oculares y las secuelas respiratorias y psicológicas que requieren seguimiento a largo plazo.Patologías emergentes que llegarán a las consultasEntre las consecuencias inmediatas de los grandes incendios, el artículo destaca el incremento de las intoxicaciones por inhalación de humo, las lesiones de la vía aérea, las quemaduras y las afecciones oculares provocadas por el humo y las partículas en suspensión.La intoxicación por monóxido de carbono, principal causa de muerte inmediata en los incendios, y la lesión por inhalación de humo constituyen, de hecho, dos de las principales urgencias que deberá reconocer el conjunto de facultativos. El artículo recuerda que entre un 10% y un 30% de los pacientes que sufren una intoxicación por monóxido de carbono pueden desarrollar un síndrome neurológico tardío, con deterioro cognitivo, alteraciones de la marcha o cambios de personalidad semanas después del episodio agudo.En el ámbito respiratorio, los autores alertan del
