Erola Jons, conocido influencer, ha dado el salto a convertirse en noticia de los medios por su apariciones en la Vuelta, donde ha querido contar los entresijos de la competición. Pero ha generado polémica.. La autenticidad como fórmula. Cinco millones de seguidores repartidos entre Instagram y TikTok y vídeos que acumulan más de 70 millones de reproducciones sitúan a Erola Jons en una posición que pocas creadoras de contenido han alcanzado en España. La clave, según ella, es no haberse mirado en el espejo de nadie: «Ser yo al cien por cien, intentar no copiar a nadie, cuando eres así sale gente y te copian, en mi contenido soy una líder», decía en una entrevista en La Razón. Ese primer vídeo lo subió sin ninguna expectativa de éxito, y reconoce que partir desde cero le dio una libertad que otros no tienen: «Cuando no tienes nada no tienes nada que perder.». Antes de que las redes la pusieran en el mapa, Jons completó una carrera de Administración de Empresas, pasó por el conservatorio y se formó en canto lírico. También dedicó diez años al baile de salón compitiendo a nivel de élite todos los fines de semana: «Yo he sido un culo inquieto toda mi vida, hice diez años de baile de salón como deporte de élite, competía todos los fines de semana y aprendí muchos valores», afirma. Esa trayectoria de alguien que no para quieto define quién es, y su trabajo actual le encaja precisamente por eso: «Lo que estoy haciendo ahora me encanta porque no sabes lo que te van a pedir el día siguiente.». El personaje y la persona. Su contenido más reconocible consiste en abordar a desconocidos en parques y supermercados para pedirles cita. La fórmula ha funcionado tan bien que ahora el proceso de selección funciona al revés: «A estas alturas los elijo ya por descarte, porque todo el mundo me conoce». La popularidad ha reconfigurado la dinámica hasta el punto de que la iniciativa cambia de manos: «Más que elegir yo, él me elige a mí. Ahora entro y se gira media biblioteca.» Y sobre si los hombres se toman la broma con más seriedad de la que toca: «¿Más ilusiones de la cuenta? Yo creo que la mayoría.». Lo que le ha sorprendido de esas interacciones va más allá de lo anecdótico: «Me sorprende que van de duros pero son súper sensibles y románticos y tienen una faceta tan bonita que se desconoce, a mí a veces me piden piropos porque no están acostumbrados.» De esas escenas extrae una convicción sobre cómo deberíamos tratarnos: «Debería haber más amor entre nosotros, decirnos cosas más bonitas. Algunos chicos se me han puesto a llorar.» Jons distingue entre el personaje que aparece en sus vídeos y su vida fuera de cámara, aunque reconoce que el primero dice bastante de la segunda: «Sé que es un reflejo de mi personalidad, yo no hago eso en mi día a día, no, pero cuando me gusta algo, un chico o un objetivo, voy a por ello.». Proyectos y valores. Erola Jons se dibuja a sí misma como «una chica muy currante, muy sensible», que ha hecho trabajo interno para gestionar etapas difíciles, entre ellas una temporada marcada por inseguridades con su piel a causa del acné: «Lo gestioné muy bien.» La imagen de fortaleza que proyecta tiene matices: «Es verdad que parezco fuerte pero también he pasado inseguridad y soy muy autoexigente. Su misión, dice, es más amplia que el entretenimiento: «La gente está triste y mi misión es alegrar y dar luz y cuando haces algo de corazón la vida te lo recompensa.». En el terreno económico, el éxito no ha cambiado su forma de entender el dinero: «Soy ahorradora, me lo han inculcado. Mis padres me han enseñado a valorar lo que tengo», señala, recordando también que durante mucho tiempo dependió de su familia antes de poder permitirse sus propios caprichos.
Erola Jons es una conocida influencer que ha saltado a los medios por su trabajo en la Vuelta. En 2025 contaba en La Razón cómo era
Erola Jons, conocido influencer, ha dado el salto a convertirse en noticia de los medios por su apariciones en la Vuelta, donde ha querido contar los entresijos de la competición. Pero ha generado polémica.. La autenticidad como fórmula. Cinco millones de seguidores repartidos entre Instagram y TikTok y vídeos que acumulan más de 70 millones de reproducciones sitúan a Erola Jons en una posición que pocas creadoras de contenido han alcanzado en España. La clave, según ella, es no haberse mirado en el espejo de nadie: «Ser yo al cien por cien, intentar no copiar a nadie, cuando eres así sale gente y te copian, en mi contenido soy una líder», decía en una entrevista en La Razón. Ese primer vídeo lo subió sin ninguna expectativa de éxito, y reconoce que partir desde cero le dio una libertad que otros no tienen: «Cuando no tienes nada no tienes nada que perder.». Antes de que las redes la pusieran en el mapa, Jons completó una carrera de Administración de Empresas, pasó por el conservatorio y se formó en canto lírico. También dedicó diez años al baile de salón compitiendo a nivel de élite todos los fines de semana: «Yo he sido un culo inquieto toda mi vida, hice diez años de baile de salón como deporte de élite, competía todos los fines de semana y aprendí muchos valores», afirma. Esa trayectoria de alguien que no para quieto define quién es, y su trabajo actual le encaja precisamente por eso: «Lo que estoy haciendo ahora me encanta porque no sabes lo que te van a pedir el día siguiente.». El personaje y la persona. Su contenido más reconocible consiste en abordar a desconocidos en parques y supermercados para pedirles cita. La fórmula ha funcionado tan bien que ahora el proceso de selección funciona al revés: «A estas alturas los elijo ya por descarte, porque todo el mundo me conoce». La popularidad ha reconfigurado la dinámica hasta el punto de que la iniciativa cambia de manos: «Más que elegir yo, él me elige a mí. Ahora entro y se gira media biblioteca.» Y sobre si los hombres se toman la broma con más seriedad de la que toca: «¿Más ilusiones de la cuenta? Yo creo que la mayoría.». Lo que le ha sorprendido de esas interacciones va más allá de lo anecdótico: «Me sorprende que van de duros pero son súper sensibles y románticos y tienen una faceta tan bonita que se desconoce, a mí a veces me piden piropos porque no están acostumbrados.» De esas escenas extrae una convicción sobre cómo deberíamos tratarnos: «Debería haber más amor entre nosotros, decirnos cosas más bonitas. Algunos chicos se me han puesto a llorar.» Jons distingue entre el personaje que aparece en sus vídeos y su vida fuera de cámara, aunque reconoce que el primero dice bastante de la segunda: «Sé que es un reflejo de mi personalidad, yo no hago eso en mi día a día, no, pero cuando me gusta algo, un chico o un objetivo, voy a por ello.». Proyectos y valores. Erola Jons se dibuja a sí misma como «una chica muy currante, muy sensible», que ha hecho trabajo interno para gestionar etapas difíciles, entre ellas una temporada marcada por inseguridades con su piel a causa del acné: «Lo gestioné muy bien.» La imagen de fortaleza que proyecta tiene matices: «Es verdad que parezco fuerte pero también he pasado inseguridad y soy muy autoexigente. Su misión, dice, es más amplia que el entretenimiento: «La gente está triste y mi misión es alegrar y dar luz y cuando haces algo de corazón la vida te lo recompensa.». En el terreno económico, el éxito no ha cambiado su forma de entender el dinero: «Soy ahorradora, me lo han inculcado. Mis padres me han enseñado a valorar lo que tengo», señala, recordando también que durante mucho tiempo dependió de su familia antes de poder permitirse sus propios caprichos.
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