Tras meses de espera, de incertidumbre y de no pocas polémicas, el primer estudio clínico a gran escala sobre la molécula retatrutida ha salido a la luz. Y ha causado el ruido esperado. No en vano, este medicamento se ha presentado en medios y redes sociales como «el fármaco más eficaz contra la obesidad jamás diseñado». ¿Había motivo para tanto revuelo?
La llamada «terapia de las tres hormonas» ha llegado a la opinión pública a lomos de algunas noticias espectaculares –se dijo que Donald Trump impulsaba su aprobación y que incluso había probado el fármaco– del empeño de la industria farmacéutica por mantener la sabia cautela y de polémicas en algunos países en los que el medicamento comenzó a comercializarse bajo formulaciones espurias y falsas promesas. De hecho, autoridades sani-tarias como la argentina llegaron a prohibir preventivamente su venta mientras no se aprobara científicamente el beneficio de su consumo.
Se trata del primer fármaco triple agonista contra la acumulación de grasa. Actúa sobre tres hormonas: GIP, GLP-1 y glucagón. Es decir, funciona simultáneamente como agonista de tres sustancias clave en la regulación del metabolismo. La GIP se genera en el duodeno y el yeyuno y sirve para regular la producción de insulina. GLP-1 es bien conocida por que está detrás de algunos de los fármacos inyectables contra la obesidad más conocidos y es eficaz, entre otras cosas, para enviar señales de saciedad al cerebro. Por último, el glucagón se genera en el páncreas y actúa para elevar los niveles de azúcar en sangre.
Hasta ahora no existe ningún medicamento aprobado que combine la acción de estas tres hormonas a pesar de que se sabe que abordarlas a la vez permitiría un mayor control de la glucosa, mejor balance energético y una mejora en la gestión del peso corporal. Por eso, la publicación de los últimos datos sobre ensayos clínicos era esperada por toda la comunidad científica. Las pruebas comenzaron en 2023 y en ellas han participado 2.339 pacientes de once países diferentes.
A los voluntarios se les dividió en cuatro grupos con diferentes modalidades de administración del fármaco y de un placebo. El peso medio de todos los participantes era de 113 kilos. Los datos parecen demostrar que los pacientes con obesidad que consumieron las mayores dosis de retatrutida perdieron como media un 25% de su peso después de 80 semanas de tratamiento y un 30% más cuando la terapia se extendió a 104 semanas. En general todos los pacientes fuera cual fuera la dosis consumida perdieron cerca al 30%.
La terapia también demostró ser muy eficaz en la reducción de efectos secundarios del sobrepeso. Por ejemplo, el 62% de los pacientes reportó una mejora en síntomas de dolor articular. Se redujo el riesgo de apnea del sueño en un 57% de los casos y mejoró el estado cardiometabólico general de la mayoría de los individuos estudiados.
Colesterol e hipertensión
En otras variables, los resultados fueron prometedores, aunque no tan espectaculares. Es el caso de la reducción de los niveles de colesterol, triglicéridos e hipertensión. Al comienzo del estudio, más de un tercio de los pacientes presentaban condición prediabética. Al final del proceso el 90% de los casos se había resuelto. Los resultados han sido publicados en «New England Journal of Medicine».
El mecanismo de actuación de este medicamento es complejo. Cada una de las hormonas que sirven de diana cumple una función diferente en el organismo en respuesta a la alimentación. Su combinación es la responsable de regular la cantidad de glucosa que se metaboliza y la sensación de que ya estamos saciados. Sin embargo, el medicamento probado contiene una sola molécula, un único péptido sintético. Diferentes secciones de esa molécula interactúan con distintos receptores hormonales del cuerpo humano que se acoplan a las tres hormonas objetivo.
El problema es que no lo hacen con la misma intensidad que lo harían los receptores naturales. El fármaco debe ser estabilizado para que permanezca activo en la sangre al menos seis días y permita un régimen de una sola inyección semanal.
Se trata por lo tanto de un prodigio de la ingeniería química que ha levantado gran expectación. El estudio ahora publicado avala su eficacia, pero tiene algunas limitaciones. La principal, que ha comparado solo la actividad de retatrutida frente a placebo y no frente a otras terapias antiobesidad ya existentes. De manera que parece pronto para poder determinar si realmente estamos ante el mejor medicamento de la historia para perder peso.
Tras meses de espera, de incertidumbre y de no pocas polémicas, el primer estudio clínico a gran escala sobre la molécula retatrutida ha salido a la luz. Y ha causado el ruido esperado. No en vano, este medicamento se ha presentado en medios y redes sociales como «el fármaco más eficaz contra la obesidad jamás diseñado». ¿Había motivo para tanto revuelo?. La llamada «terapia de las tres hormonas» ha llegado a la opinión pública a lomos de algunas noticias espectaculares –se dijo que Donald Trump impulsaba su aprobación y que incluso había probado el fármaco– del empeño de la industria farmacéutica por mantener la sabia cautela y de polémicas en algunos países en los que el medicamento comenzó a comercializarse bajo formulaciones espurias y falsas promesas. De hecho, autoridades sani-tarias como la argentina llegaron a prohibir preventivamente su venta mientras no se aprobara científicamente el beneficio de su consumo.. Se trata del primer fármaco triple agonista contra la acumulación de grasa. Actúa sobre tres hormonas: GIP, GLP-1 y glucagón. Es decir, funciona simultáneamente como agonista de tres sustancias clave en la regulación del metabolismo. La GIP se genera en el duodeno y el yeyuno y sirve para regular la producción de insulina. GLP-1 es bien conocida por que está detrás de algunos de los fármacos inyectables contra la obesidad más conocidos y es eficaz, entre otras cosas, para enviar señales de saciedad al cerebro. Por último, el glucagón se genera en el páncreas y actúa para elevar los niveles de azúcar en sangre.. Hasta ahora no existe ningún medicamento aprobado que combine la acción de estas tres hormonas a pesar de que se sabe que abordarlas a la vez permitiría un mayor control de la glucosa, mejor balance energético y una mejora en la gestión del peso corporal. Por eso, la publicación de los últimos datos sobre ensayos clínicos era esperada por toda la comunidad científica. Las pruebas comenzaron en 2023 y en ellas han participado 2.339 pacientes de once países diferentes.. A los voluntarios se les dividió en cuatro grupos con diferentes modalidades de administración del fármaco y de un placebo. El peso medio de todos los participantes era de 113 kilos. Los datos parecen demostrar que los pacientes con obesidad que consumieron las mayores dosis de retatrutida perdieron como media un 25% de su peso después de 80 semanas de tratamiento y un 30% más cuando la terapia se extendió a 104 semanas. En general todos los pacientes fuera cual fuera la dosis consumida perdieron cerca al 30%.. La terapia también demostró ser muy eficaz en la reducción de efectos secundarios del sobrepeso. Por ejemplo, el 62% de los pacientes reportó una mejora en síntomas de dolor articular. Se redujo el riesgo de apnea del sueño en un 57% de los casos y mejoró el estado cardiometabólico general de la mayoría de los individuos estudiados.. Colesterol e hipertensión. En otras variables, los resultados fueron prometedores, aunque no tan espectaculares. Es el caso de la reducción de los niveles de colesterol, triglicéridos e hipertensión. Al comienzo del estudio, más de un tercio de los pacientes presentaban condición prediabética. Al final del proceso el 90% de los casos se había resuelto. Los resultados han sido publicados en «New England Journal of Medicine».. El mecanismo de actuación de este medicamento es complejo. Cada una de las hormonas que sirven de diana cumple una función diferente en el organismo en respuesta a la alimentación. Su combinación es la responsable de regular la cantidad de glucosa que se metaboliza y la sensación de que ya estamos saciados. Sin embargo, el medicamento probado contiene una sola molécula, un único péptido sintético. Diferentes secciones de esa molécula interactúan con distintos receptores hormonales del cuerpo humano que se acoplan a las tres hormonas objetivo.. El problema es que no lo hacen con la misma intensidad que lo harían los receptores naturales. El fármaco debe ser estabilizado para que permanezca activo en la sangre al menos seis días y permita un régimen de una sola inyección semanal.. Se trata por lo tanto de un prodigio de la ingeniería química que ha levantado gran expectación. El estudio ahora publicado avala su eficacia, pero tiene algunas limitaciones. La principal, que ha comparado solo la actividad de retatrutida frente a placebo y no frente a otras terapias antiobesidad ya existentes. De manera que parece pronto para poder determinar si realmente estamos ante el mejor medicamento de la historia para perder peso.
El primer gran ensayo clínico sobre la retatrutida ve la luz entre la polémica y unos resultados prometedores
Tras meses de espera, de incertidumbre y de no pocas polémicas, el primer estudio clínico a gran escala sobre la molécula retatrutida ha salido a la luz. Y ha causado el ruido esperado. No en vano, este medicamento se ha presentado en medios y redes sociales como «el fármaco más eficaz contra la obesidad jamás diseñado». ¿Había motivo para tanto revuelo?. La llamada «terapia de las tres hormonas» ha llegado a la opinión pública a lomos de algunas noticias espectaculares –se dijo que Donald Trump impulsaba su aprobación y que incluso había probado el fármaco– del empeño de la industria farmacéutica por mantener la sabia cautela y de polémicas en algunos países en los que el medicamento comenzó a comercializarse bajo formulaciones espurias y falsas promesas. De hecho, autoridades sani-tarias como la argentina llegaron a prohibir preventivamente su venta mientras no se aprobara científicamente el beneficio de su consumo.. Se trata del primer fármaco triple agonista contra la acumulación de grasa. Actúa sobre tres hormonas: GIP, GLP-1 y glucagón. Es decir, funciona simultáneamente como agonista de tres sustancias clave en la regulación del metabolismo. La GIP se genera en el duodeno y el yeyuno y sirve para regular la producción de insulina. GLP-1 es bien conocida por que está detrás de algunos de los fármacos inyectables contra la obesidad más conocidos y es eficaz, entre otras cosas, para enviar señales de saciedad al cerebro. Por último, el glucagón se genera en el páncreas y actúa para elevar los niveles de azúcar en sangre.. Hasta ahora no existe ningún medicamento aprobado que combine la acción de estas tres hormonas a pesar de que se sabe que abordarlas a la vez permitiría un mayor control de la glucosa, mejor balance energético y una mejora en la gestión del peso corporal. Por eso, la publicación de los últimos datos sobre ensayos clínicos era esperada por toda la comunidad científica. Las pruebas comenzaron en 2023 y en ellas han participado 2.339 pacientes de once países diferentes.. A los voluntarios se les dividió en cuatro grupos con diferentes modalidades de administración del fármaco y de un placebo. El peso medio de todos los participantes era de 113 kilos. Los datos parecen demostrar que los pacientes con obesidad que consumieron las mayores dosis de retatrutida perdieron como media un 25% de su peso después de 80 semanas de tratamiento y un 30% más cuando la terapia se extendió a 104 semanas. En general todos los pacientes fuera cual fuera la dosis consumida perdieron cerca al 30%.. La terapia también demostró ser muy eficaz en la reducción de efectos secundarios del sobrepeso. Por ejemplo, el 62% de los pacientes reportó una mejora en síntomas de dolor articular. Se redujo el riesgo de apnea del sueño en un 57% de los casos y mejoró el estado cardiometabólico general de la mayoría de los individuos estudiados.. En otras variables, los resultados fueron prometedores, aunque no tan espectaculares. Es el caso de la reducción de los niveles de colesterol, triglicéridos e hipertensión. Al comienzo del estudio, más de un tercio de los pacientes presentaban condición prediabética. Al final del proceso el 90% de los casos se había resuelto. Los resultados han sido publicados en «New England Journal of Medicine».. El mecanismo de actuación de este medicamento es complejo. Cada una de las hormonas que sirven de diana cumple una función diferente en el organismo en respuesta a la alimentación. Su combinación es la responsable de regular la cantidad de glucosa que se metaboliza y la sensación de que ya estamos saciados. Sin embargo, el medicamento probado contiene una sola molécula, un único péptido sintético. Diferentes secciones de esa molécula interactúan con distintos receptores hormonales del cuerpo humano que se acoplan a las tres hormonas objetivo.. El problema es que no lo hacen con la misma intensidad que lo harían los receptores naturales. El fármaco debe ser estabilizado para que permanezca activo en la sangre al menos seis días y permita un régimen de una sola inyección semanal.. Se trata por lo tanto de un prodigio de la ingeniería química que ha levantado gran expectación. El estudio ahora publicado avala su eficacia, pero tiene algunas limitaciones. La principal, que ha comparado solo la actividad de retatrutida frente a placebo y no frente a otras terapias antiobesidad ya existentes. De manera que parece pronto para poder determinar si realmente estamos ante el mejor medicamento de la historia para perder peso.
