Los datos de Copernicus confirman que España sigue liderando en el primer semestre de 2026 la superficie quemada en Europa con 50.700 hectáreas y el número de incendios, con 302. Alrededor del 40% de las 126.400 hectáreas quemadas en la UE lo han sido en España. En 2025, España batió su propio récord de hectáreas arrasadas por incendios, con 403.171 hectáreas. Mientras que la inversión del Estado en medios aéreos antiincendios va cayendo, como en ferrocarril, carreteras, autovías, sanidad, educación… De los 18 hidroaviones anfibios conocidos como «apagafuegos» existentes en 2023, hemos pasado este verano a tan solo 11 operativos para prácticamente medio millón de kilómetros cuadrados, debiendo atender también a dos archipiélagos. 30X30X30 Es una regla que utilizan los bomberos forestales para calificar las probabilidades de que se produzca un gran incendio: temperatura mínima de 30 grados centígrados, humedad relativa del aire inferior al 30 y velocidad del viento de 30 kilómetros/hora o más. El incendio de Los Gallardos en Almería se inició el jueves 9 de julio a las 16:35 horas; la temperatura era de 38 grados, la humedad del 12% y la velocidad del viento de 40 km/h. Se dieron todas las circunstancias para que el incendio estuviese los primeros cuatro días fuera de control. Todos los medios de la Junta, más la intervención de la UME, no fueron suficientes, ya que hasta el lunes día 13, a las 16:00 horas, no cambiaron las condiciones climatológicas y solo entonces se pudo atacar y empezar a derrotar al voraz incendio que había calcinado 7.000 hectáreas y causado 13 víctimas mortales. Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lérida, manifestaba en los primeros días de este incendio: «Puedes mandar a toda la UME y a toda la OTAN que no lo vas a apagar». En Estados Unidos, administraciones tan diferentes como la de Clinton, Bush y Obama han enfrentado incendios colosales en la costa oeste, y han barajado muy seriamente la imposibilidad de apagarlos completamente y centrarse únicamente en las zonas pobladas y dejar que las «lluvias de otoño» extingan el fuego. Pero en esta zona la estación otoñal es cada vez más seca. En la Prehistoria, un rayo en el estío podría originar un gigantesco incendio en la sabana africana que arrasaba decenas de miles de hectáreas, y que solo barreras naturales o la lluvia apagaban días o semanas después. Nos encontramos en la «era de los megaincendios». El monte se salva en el invierno, con la eliminación de ramas, hierbas, piñas, arbustos… Toda esta biomasa se seca con las primeras olas de calor y se convierte en el combustible para las llamas. La despoblación de las zonas arboladas reduce el consumo de leña y la disminución de los ganados ovinos y caprinos convierte al monte en un polvorín en la época seca. En este punto cabe destacar las iniciativas conocidas como «ovejas bomberas», que no son otra
De los 18 grandes hidroaviones «apagafuegos» existentes en 2023, hemos pasado este verano a tan solo 11 operativos
Los datos de Copernicus confirman que España sigue liderando en el primer semestre de 2026 la superficie quemada en Europa con 50.700 hectáreas y el número de incendios, con 302. Alrededor del 40% de las 126.400 hectáreas quemadas en la UE lo han sido en España.En 2025, España batió su propio récord de hectáreas arrasadas por incendios, con 403.171 hectáreas. Mientras que la inversión del Estado en medios aéreos antiincendios va cayendo, como en ferrocarril, carreteras, autovías, sanidad, educación… De los 18 hidroaviones anfibios conocidos como «apagafuegos» existentes en 2023, hemos pasado este verano a tan solo 11 operativos para prácticamente medio millón de kilómetros cuadrados, debiendo atender también a dos archipiélagos.30X30X30 Es una regla que utilizan los bomberos forestales para calificar las probabilidades de que se produzca un gran incendio: temperatura mínima de 30 grados centígrados, humedad relativa del aire inferior al 30 y velocidad del viento de 30 kilómetros/hora o más. El incendio de Los Gallardos en Almería se inició el jueves 9 de julio a las 16:35 horas; la temperatura era de 38 grados, la humedad del 12% y la velocidad del viento de 40 km/h. Se dieron todas las circunstancias para que el incendio estuviese los primeros cuatro días fuera de control. Todos los medios de la Junta, más la intervención de la UME, no fueron suficientes, ya que hasta el lunes día 13, a las 16:00 horas, no cambiaron las condiciones climatológicas y solo entonces se pudo atacar y empezar a derrotar al voraz incendio que había calcinado 7.000 hectáreas y causado 13 víctimas mortales. Víctor Resco de Dios, catedrático de Ingeniería Forestal y Cambio Global de la Universidad de Lérida, manifestaba en los primeros días de este incendio: «Puedes mandar a toda la UME y a toda la OTAN que no lo vas a apagar».En Estados Unidos, administraciones tan diferentes como la de Clinton, Bush y Obama han enfrentado incendios colosales en la costa oeste, y han barajado muy seriamente la imposibilidad de apagarlos completamente y centrarse únicamente en las zonas pobladas y dejar que las «lluvias de otoño» extingan el fuego. Pero en esta zona la estación otoñal es cada vez más seca.En la Prehistoria, un rayo en el estío podría originar un gigantesco incendio en la sabana africana que arrasaba decenas de miles de hectáreas, y que solo barreras naturales o la lluvia apagaban días o semanas después.Nos encontramos en la «era de los megaincendios». El monte se salva en el invierno, con la eliminación de ramas, hierbas, piñas, arbustos… Toda esta biomasa se seca con las primeras olas de calor y se convierte en el combustible para las llamas. La despoblación de las zonas arboladas reduce el consumo de leña y la disminución de los ganados ovinos y caprinos convierte al monte en un polvorín en la época seca. En este punto cabe destacar las iniciativas conocidas como «ovejas bomberas», que no son ot
