El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades estima que, en lo que va de año, se han registrado unos 33.000 casos sintomáticos de chikungunya en el mundo, incluyendo nueve fallecimientos, principalmente en Sudamérica.. Hoy, el virus no es endémico en Europa ni en Norteamérica. Pero es probable que por el cambio climático –así como por la expansión de mosquitos invasores, el aumento de viajes internacionales, la urbanización…– esto cambie para 2100 y que este virus se propague a regiones templadas. Y es que enfermedades como el dengue o la causada por el virus del Nilo Occidental, tradicionalmente confinadas a regiones tropicales o subtropicales, están ampliando su alcance geográfico.. Europa ya no es una excepción y, en España, «se han registrado infecciones autóctonas de dengue y del virus del Nilo Occidental en comunidades autónomas como Cataluña, Andalucía o Comunidad Valenciana. Pero hasta la fecha no se han descrito casos autóctonos de chikungunya o de zika en España», explica Juana Díez, directora del Grupo de Virología Molecular de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).. ¿Cómo consiguen estos virus persistir en los mosquitos durante toda su vida sin matarlos? Esta es la pregunta que se hizo esta especialista y su equipo.. Cuando un mosquito pica a una persona infectada, adquiere el virus. A partir de ese momento, queda infectado de por vida y puede transmitirlo en cada picadura. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en humanos, donde la infección puede dañar o destruir las células y causar en algunos casos síntomas graves, en los mosquitos a pesar de que el virus sigue activo, no hay signos evidentes de enfermedad. Ese equilibrio es lo que hace tan eficiente la transmisión.. Un estudio reciente, publicado en «PLOS Biology», demuestra que, en las células de los mosquitos, los virus no se comportan como en las humanas. En lugar de tomar el control total de la maquinaria celular para producir grandes cantidades de proteínas virales –una estrategia que en humanos acaba destruyendo la célula–, en los mosquitos los virus adoptan un enfoque más moderado.. El equipo de la UPF ha observado que, en los mosquitos, aunque el material genético del virus se acumula en las células, la producción de proteínas virales está limitada. «Cuando un mosquito pica a una persona infectada adquiere el virus, que comienza a multiplicarse en su organismo y establece una infección persistente. El virus produce suficientes partículas virales para poder transmitirse cuando el mosquito vuelve a picar a una persona sana, pero no alcanza niveles que maten al insecto o comprometan gravemente su supervivencia. Este equilibrio es esencial para el ciclo biológico del virus y su transmisión», precisa Díez.. Este fenómeno, conocido como represión de la traducción, permite que el virus siga replicándose sin sobrecargar ni dañar a la célula que lo hospeda. Se trata de un equilibrio sutil. Y es que el virus necesita producir suficientes partículas para garantizar su transmisión sin que su actividad sea demasiado intensa. Algo que acabaría matando al mosquito y, con ello, su propio vehículo de propagación.. Comprender cómo se mantiene este equilibrio dentro del mosquito es, según Díez, una cuestión clave para desarrollar nuevas estrategias de control: «Nuestras investigaciones indican que, tras la infección, el mosquito activa mecanismos que reducen la producción de proteínas virales necesarias para generar nuevos virus. Así, se limita la replicación viral y se evita un daño excesivo a las células infectadas, permitiendo que el mosquito sobreviva. Al mismo tiempo, se siguen produciendo suficientes partículas virales para que el insecto siga actuando como vector y pueda transmitir la enfermedad».. Según el estudio realizado gracias al apoyo de la Fundación La Caixa, en mosquitos este ajuste sutil se logra porque, a diferencia de lo que ocurre en humanos, el virus no consigue optimizar completamente el uso de la maquinaria celular. Esta estrategia evolutiva permite alcanzar un nivel de virus suficiente para una transmisión efectiva sin afectar significativamente a la biología del insecto.. Cómo frenar la transmisión. Comprender cómo los virus regulan su actividad en los mosquitos podría abrir nuevas vías para frenar su transmisión. «Si logramos alterar ese equilibrio, forzando al virus a replicarse de forma descontrolada o, por el contrario, bloqueando su capacidad de persistir, podríamos lograr que los mosquitos dejaran de actuar como vectores de transmisión», explica Díez. Sin embargo, «aún estamos lejos de modificar la carga viral de estos insectos», incide Marc Talló, coprimer autor del estudio junto con Mireia Puig.. Para ello, es necesario realizar estudios en mosquitos infectados tras alimentarse con sangre infectada. Y urge en un contexto en el que los virus transmitidos por mosquitos van ganando terreno.. Más de 150 virus transmitidos por artrópodos. Como explica Díez, existen más de 150 virus transmitidos por insectos y otros artrópodos capaces de infectar a humanos, aunque solo una parte causa enfermedad grave o grandes brotes epidémicos. En España, el principal virus transmitido por mosquitos es el virus del Nilo Occidental. Además, en España también circulan algunos virus transmitidos por garrapatas, como el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, aunque los casos humanos son poco frecuentes.
Los insectos activan mecanismos que limitan la replicación viral y evitan así el daño excesivo a las células infectadas
El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades estima que, en lo que va de año, se han registrado unos 33.000 casos sintomáticos de chikungunya en el mundo, incluyendo nueve fallecimientos, principalmente en Sudamérica.. Hoy, el virus no es endémico en Europa ni en Norteamérica. Pero es probable que por el cambio climático –así como por la expansión de mosquitos invasores, el aumento de viajes internacionales, la urbanización…– esto cambie para 2100 y que este virus se propague a regiones templadas. Y es que enfermedades como el dengue o la causada por el virus del Nilo Occidental, tradicionalmente confinadas a regiones tropicales o subtropicales, están ampliando su alcance geográfico.. Europa ya no es una excepción y, en España, «se han registrado infecciones autóctonas de dengue y del virus del Nilo Occidental en comunidades autónomas como Cataluña, Andalucía o Comunidad Valenciana. Pero hasta la fecha no se han descrito casos autóctonos de chikungunya o de zika en España», explica Juana Díez, directora del Grupo de Virología Molecular de la Universidad Pompeu Fabra (UPF).. ¿Cómo consiguen estos virus persistir en los mosquitos durante toda su vida sin matarlos? Esta es la pregunta que se hizo esta especialista y su equipo.. Cuando un mosquito pica a una persona infectada, adquiere el virus. A partir de ese momento, queda infectado de por vida y puede transmitirlo en cada picadura. Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre en humanos, donde la infección puede dañar o destruir las células y causar en algunos casos síntomas graves, en los mosquitos a pesar de que el virus sigue activo, no hay signos evidentes de enfermedad. Ese equilibrio es lo que hace tan eficiente la transmisión.. Un estudio reciente, publicado en «PLOS Biology», demuestra que, en las células de los mosquitos, los virus no se comportan como en las humanas. En lugar de tomar el control total de la maquinaria celular para producir grandes cantidades de proteínas virales –una estrategia que en humanos acaba destruyendo la célula–, en los mosquitos los virus adoptan un enfoque más moderado.. El equipo de la UPF ha observado que, en los mosquitos, aunque el material genético del virus se acumula en las células, la producción de proteínas virales está limitada. «Cuando un mosquito pica a una persona infectada adquiere el virus, que comienza a multiplicarse en su organismo y establece una infección persistente. El virus produce suficientes partículas virales para poder transmitirse cuando el mosquito vuelve a picar a una persona sana, pero no alcanza niveles que maten al insecto o comprometan gravemente su supervivencia. Este equilibrio es esencial para el ciclo biológico del virus y su transmisión», precisa Díez.. Este fenómeno, conocido como represión de la traducción, permite que el virus siga replicándose sin sobrecargar ni dañar a la célula que lo hospeda. Se trata de un equilibrio sutil. Y es que el virus necesita producir suficientes partículas para garantizar su transmisión sin que su actividad sea demasiado intensa. Algo que acabaría matando al mosquito y, con ello, su propio vehículo de propagación.. Comprender cómo se mantiene este equilibrio dentro del mosquito es, según Díez, una cuestión clave para desarrollar nuevas estrategias de control: «Nuestras investigaciones indican que, tras la infección, el mosquito activa mecanismos que reducen la producción de proteínas virales necesarias para generar nuevos virus. Así, se limita la replicación viral y se evita un daño excesivo a las células infectadas, permitiendo que el mosquito sobreviva. Al mismo tiempo, se siguen produciendo suficientes partículas virales para que el insecto siga actuando como vector y pueda transmitir la enfermedad».. Según el estudio realizado gracias al apoyo de la Fundación La Caixa, en mosquitos este ajuste sutil se logra porque, a diferencia de lo que ocurre en humanos, el virus no consigue optimizar completamente el uso de la maquinaria celular. Esta estrategia evolutiva permite alcanzar un nivel de virus suficiente para una transmisión efectiva sin afectar significativamente a la biología del insecto.. Cómo frenar la transmisión. Comprender cómo los virus regulan su actividad en los mosquitos podría abrir nuevas vías para frenar su transmisión. «Si logramos alterar ese equilibrio, forzando al virus a replicarse de forma descontrolada o, por el contrario, bloqueando su capacidad de persistir, podríamos lograr que los mosquitos dejaran de actuar como vectores de transmisión», explica Díez. Sin embargo, «aún estamos lejos de modificar la carga viral de estos insectos», incide Marc Talló, coprimer autor del estudio junto con Mireia Puig.. Para ello, es necesario realizar estudios en mosquitos infectados tras alimentarse con sangre infectada. Y urge en un contexto en el que los virus transmitidos por mosquitos van ganando terreno.. ►Como explica Díez, existen más de 150 virus transmitidos por insectos y otros artrópodos capaces de infectar a humanos, aunque solo una parte causa enfermedad grave o grandes brotes epidémicos. En España, el principal virus transmitido por mosquitos es el virus del Nilo Occidental. Además, en España también circulan algunos virus transmitidos por garrapatas, como el virus de la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo, aunque los casos humanos son poco frecuentes.
