Todo ha cambiado muy rápido. Quién le iba a decir al PP hace solo dos años —cuando movilizaba a miles de personas contra la ley de amnistía para los independentistas catalanes y proponía en el Congreso la disolución de partidos que promuevan declaraciones de independencia— que iba a pasar página tan rápido. Dos años después de aquella gran movilización de la derecha contra el perdón a los nacionalistas catalanes, el PP proclama ahora que hay que dar por superado ya el intento de secesión unilateral de 2017.Seguir leyendo
Todo ha cambiado muy rápido. Quién le iba a decir al PP hace solo dos años —cuando movilizaba a miles de personas contra la ley de amnistía para los independentistas catalanes y proponía en el Congreso la disolución de partidos que promuevan declaraciones de independencia— que iba a pasar página tan rápido. Dos años después de aquella gran movilización de la derecha contra el perdón a los nacionalistas catalanes, el PP proclama ahora que hay que dar por superado ya el intento de secesión unilateral de 2017.“Estamos en el año 2026 y lo que sucedió en Cataluña en 2017 sucedió en 2017. No se esperará que sigamos pensando exactamente lo mismo, hoy el contexto es otro”, reflexionó el secretario general del PP, Miguel Tellado, el jueves por la noche en una entrevista en la Cadena SER. “Hoy la amenaza no es el secesionismo, es la permanencia en el Gobierno de una organización criminal”, remarcó el número dos de Alberto Núñez Feijóo, que profundiza en el giro pragmático del PP hacia Junts coincidiendo con el interés de Génova en que el partido de Carles Puigdemont lo ayude a desalojar a Pedro Sánchez del poder. En ese viraje de la dirección popular, que viene de hace meses pero se ha intensificado ahora, hay un obstáculo: el PP catalán, que este sábado celebra su congreso para reelegir a Alejandro Fernández, un líder de la línea dura y contrario a cualquier acercamiento a los independentistas. El PP ha vuelto a albergar esperanzas sobre la posibilidad de que los independentistas catalanes le ayuden a echar a Sánchez de La Moncloa tras la votación de este jueves en el Congreso, en la que Junts apoyó una iniciativa sin valor vinculante del PP que reclama a Sánchez que dimita y que, como mínimo, se someta a una cuestión de confianza. En este contexto de alejamiento de Junts al PSOE y de máxima debilidad del Gobierno progresista se producen los guiños de Génova al partido de Puigdemont. “Los socios de Sánchez, tanto Junts como el PNV, dicen que la situación es insostenible, y yo les digo que no la sostengan”, enfatizó Tellado en la SER. La confrontación total ha dado paso a un discurso mucho más amable del PP sobre la formación independentista, que la mano derecha de Feijóo describió como “un partido en el que el PP puede coincidir sobre todo en materia socioeconómica y tiene claras divergencias sobre otro tipo de cuestiones”.El PP ha normalizado a Junts como interlocutor y ha suavizado su discurso sobre el independentismo mientras Feijóo amaga con presentar una moción de censura contra Sánchez para la que quiere los votos de los de Puigdemont. El problema es que necesita a la vez los de Vox, en cuyo programa figura la ilegalización de los partidos independentistas, así que la ecuación se antoja prácticamente imposible. Pero el líder del PP no quiere renunciar a esa posibilidad y este jueves, después de que Junts votara a favor de su iniciativa para pedir la dimisión a Sánch
El secretario general, Miguel Tellado, defiende que la “amenaza hoy no es el independentismo, sino la permanencia en el Gobierno de una organización criminal”
