En un ciclismo cada vez más precoz, la generación que domina el panorama ahora mismo todavía no ha llegado a los 30 años en su mayoría. Pogacar aún debe cumplir los 28, Evenepoel es dos años menor. Solo Vingegaard -que iba para segundo hasta su caída- ronda la treintena, y los que la sobrepasan ya están lejos de los mejores. Caso de Roglic o incluso Carapaz, que rinde a buen nivel pero ya solo puede pelear por rondar el Top10 del Tour a base de escapadas. Que no es poco. Pero este Tour que acaba ha dado ya algunas pinceladas no del presente, sino del futuro: los próximos ganadores de la Grande Boucle ya están aquí. Los jóvenes Isaac Del Toro y Paul Seixas ya ha mostrado sus credenciales para convertirse, dentro de no mucho, en los siguientes que logren llegar de amarillo a los Campos Elíseos. El primero de ellos, Del Toro, es el sucesor natural de Pogacar en el UAE-Emirates. El equipo ha apostado por él como delfín del esloveno -incluso bendecido por éste mismo-, que en este Tour le ha dejado ganar una etapa e incluso trabajó para él en uno de los días de montaña, el de Plateau de Solaison, intentando meterlo de forma definitiva en el podio de la carrera. También le quiso dejar la etapa, pero apareció un superlativo Evenepoel que acabó robándoles la cartera en la línea de meta. El trabajo de casi 60 kilómetros en la jornada reina de Alpe D’Huez fue la máxima expresión de esa posición como elegido para el futuro. Aun así, el joven mexicano de 22 años se subió al podio final en su primer Tour con todo merecimiento, y se llevó también el maillot blanco que reconoce al mejor ciclista menor de 25 a lo largo de las tres semanas. Ya suma este tercer puesto con el segundo que logró en el Giro el año pasado, y en apenas dos temporadas y media en la elite acumula una treintena de victorias. Números de gran campeón. Todavía más joven es Paul Seixas, que aún no es ni veinteañero. Además, es la gran esperanza gala para volver a ganar el Tour, algo que no consigue un francés desde que lo hiciera un tal Bernard Hinault en 1985. Estamos hablando de cuatro décadas de sequía, ahí es nada. Después de una primera mitad de temporada fulgurante, en la que ha sido sin duda la gran irrupción del año en el pelotón profesional, Seixas tenía ante sí el reto de enfrentarse al gran capo en la carrera más importante y dura del mundo. Había quien incluso especulaba con la posibilidad de que ya este año fuese capaz de estar a la altura del esloveno. No ha sido el caso. Sin embargo, ya ha puesto a su equipo varias veces a tomar la responsabilidad entre los favoritos y se ha mostrado en más de una ocasión. El año que viene, con una temporada más de progresión, la lógica dice que debería estar más cerca. Tercero y cuarto de la general, por tanto, han sido debutantes en la carrera. Una muestra más de que las nuevas generaciones vienen pisando muy fuerte. El relevo ya está aquí, y es cuestión de tiempo que empiece
El tercero y el cuarto de la general han sido debutantes en la carrera francesa
En un ciclismo cada vez más precoz, la generación que domina el panorama ahora mismo todavía no ha llegado a los 30 años en su mayoría. Pogacar aún debe cumplir los 28, Evenepoel es dos años menor. Solo Vingegaard -que iba para segundo hasta su caída- ronda la treintena, y los que la sobrepasan ya están lejos de los mejores. Caso de Roglic o incluso Carapaz, que rinde a buen nivel pero ya solo puede pelear por rondar el Top10 del Tour a base de escapadas. Que no es poco.Pero este Tour que acaba ha dado ya algunas pinceladas no del presente, sino del futuro: los próximos ganadores de la Grande Boucle ya están aquí. Los jóvenes Isaac Del Toro y Paul Seixas ya ha mostrado sus credenciales para convertirse, dentro de no mucho, en los siguientes que logren llegar de amarillo a los Campos Elíseos.El primero de ellos, Del Toro, es el sucesor natural de Pogacar en el UAE-Emirates. El equipo ha apostado por él como delfín del esloveno -incluso bendecido por éste mismo-, que en este Tour le ha dejado ganar una etapa e incluso trabajó para él en uno de los días de montaña, el de Plateau de Solaison, intentando meterlo de forma definitiva en el podio de la carrera. También le quiso dejar la etapa, pero apareció un superlativo Evenepoel que acabó robándoles la cartera en la línea de meta. El trabajo de casi 60 kilómetros en la jornada reina de Alpe D’Huez fue la máxima expresión de esa posición como elegido para el futuro.Aun así, el joven mexicano de 22 años se subió al podio final en su primer Tour con todo merecimiento, y se llevó también el maillot blanco que reconoce al mejor ciclista menor de 25 a lo largo de las tres semanas. Ya suma este tercer puesto con el segundo que logró en el Giro el año pasado, y en apenas dos temporadas y media en la elite acumula una treintena de victorias. Números de gran campeón.Todavía más joven es Paul Seixas, que aún no es ni veinteañero. Además, es la gran esperanza gala para volver a ganar el Tour, algo que no consigue un francés desde que lo hiciera un tal Bernard Hinault en 1985. Estamos hablando de cuatro décadas de sequía, ahí es nada.Después de una primera mitad de temporada fulgurante, en la que ha sido sin duda la gran irrupción del año en el pelotón profesional, Seixas tenía ante sí el reto de enfrentarse al gran capo en la carrera más importante y dura del mundo. Había quien incluso especulaba con la posibilidad de que ya este año fuese capaz de estar a la altura del esloveno. No ha sido el caso. Sin embargo, ya ha puesto a su equipo varias veces a tomar la responsabilidad entre los favoritos y se ha mostrado en más de una ocasión. El año que viene, con una temporada más de progresión, la lógica dice que debería estar más cerca.Tercero y cuarto de la general, por tanto, han sido debutantes en la carrera. Una muestra más de que las nuevas generaciones vienen pisando muy fuerte. El relevo ya está aquí, y es cuestión de tiempo que empiece a amen
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