A estas alturas, todo el mundo sabe que la obsesión contra Ayuso es algo característico de cualquier sanchista dispuesto a ganar puntos ante el amado líder. Son inasequibles al desaliento, aunque en este caso sea para hacer el mal. Es una lástima que a López no le haya influido el santo que eligieron sus padres, porque ni San Óscar, me temo, sería capaz de llevarlo por el camino de la empatía y hacerlo abandonar ese desaforado sectarismo de que hace gala desde que Sánchez lo recuperó. En medio de la catástrofe que se vive estos días, no tiene otra ocurrencia que afirmar que «Ayuso es puro odio, veneno para la convivencia». Eso lo dice un ministro cuyo partido organizó unas cloacas para destruir a jueces, fiscales, periodistas, policías, guardias civiles y empresarios. La realidad es que el odio sale de La Moncloa y la sede del PSOE, porque llevan años con una campaña brutal para destruir a la presidenta madrileña y su familia. Lo han intentado todo, aunque sin éxito. El nivel de insultos que ha recibido no tiene parangón. Las portavoces sanchistas del PSOE y Más Madrid han convertido las sesiones de control en la Asamblea en un lodazal, donde el único tema es atacar a Ayuso. Tras traicionar a Sánchez y luego ser perdonado, López ha unido su suerte a él y cuando caiga le arrastrará inexorablemente. No descarto que siga la senda de Patxi López, que es el arribista más simpático, dicharachero y simplón del régimen, ya que es capaz de sobrevivir en cualquier circunstancia. Como tiene la traición en su ADN, se pondrá en primera línea de saludo ante el sucesor y dedicará las mayores descalificaciones a Sánchez. Nada que nos tenga que sorprender. No hay más que ver cómo pagó al PP por hacerlo lendakari. Fue uno de los mayores errores cometidos por esta formación, solo equiparable a apoyar a Pujol sin exigir entrar en el gobierno catalán. En cambio, en el PSOE nunca se equivocan en estos casos y quien necesita sus votos tiene que pasar por caja. La situación del PP en Cataluña y el País Vasco hubiera sido muy distinta si hubiera sido percibido como un partido de gobierno y no como la muleta de los nacionalistas. López puede seguir diciendo tonterías, porque insultar a Ayuso es un gran error. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Ha unido su suerte a Pedro Sánchez, y cuando caiga le arrastrará inexorablemente»
A estas alturas, todo el mundo sabe que la obsesión contra Ayuso es algo característico de cualquier sanchista dispuesto a ganar puntos ante el amado líder. Son inasequibles al desaliento, aunque en este caso sea para hacer el mal. Es una lástima que a López no le haya influido el santo que eligieron sus padres, porque ni San Óscar, me temo, sería capaz de llevarlo por el camino de la empatía y hacerlo abandonar ese desaforado sectarismo de que hace gala desde que Sánchez lo recuperó. En medio de la catástrofe que se vive estos días, no tiene otra ocurrencia que afirmar que «Ayuso es puro odio, veneno para la convivencia». Eso lo dice un ministro cuyo partido organizó unas cloacas para destruir a jueces, fiscales, periodistas, policías, guardias civiles y empresarios. La realidad es que el odio sale de La Moncloa y la sede del PSOE, porque llevan años con una campaña brutal para destruir a la presidenta madrileña y su familia. Lo han intentado todo, aunque sin éxito. El nivel de insultos que ha recibido no tiene parangón.Las portavoces sanchistas del PSOE y Más Madrid han convertido las sesiones de control en la Asamblea en un lodazal, donde el único tema es atacar a Ayuso. Tras traicionar a Sánchez y luego ser perdonado, López ha unido su suerte a él y cuando caiga le arrastrará inexorablemente. No descarto que siga la senda de Patxi López, que es el arribista más simpático, dicharachero y simplón del régimen, ya que es capaz de sobrevivir en cualquier circunstancia. Como tiene la traición en su ADN, se pondrá en primera línea de saludo ante el sucesor y dedicará las mayores descalificaciones a Sánchez. Nada que nos tenga que sorprender. No hay más que ver cómo pagó al PP por hacerlo lendakari. Fue uno de los mayores errores cometidos por esta formación, solo equiparable a apoyar a Pujol sin exigir entrar en el gobierno catalán. En cambio, en el PSOE nunca se equivocan en estos casos y quien necesita sus votos tiene que pasar por caja. La situación del PP en Cataluña y el País Vasco hubiera sido muy distinta si hubiera sido percibido como un partido de gobierno y no como la muleta de los nacionalistas. López puede seguir diciendo tonterías, porque insultar a Ayuso es un gran error.Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
