Lo mires como lo mires, el nivel de endeudamiento público de España debiera ser una preocupación principal para el Gobierno. No lo es, o al menos lo disimula. De hecho, nos vende resultados, mientras no hace otra cosa que crecer en términos absolutos. Se miente como se respira, también en lo económico. La deuda pública de España se situó en 1,74 billones de euros al cierre del pasado julio y subiendo. Publicamos hoy otro dato crítico. Somos el sexto país que más intereses paga por su pasivo. 55.400 millones de dólares al año, una cantidad solo superada por Estados Unidos, Italia, Reino Unido, México y Francia. Para cualquier gobernante serio y responsable, estas angustiosas cifras le quitarían el sueño y le obligarían a tomar medidas. Pero Sánchez sabe que sus números rojos, los que amasa para financiar sus políticas clientelares y asistenciales, los pagarán otros. Por generaciones.
Sánchez sabe que sus números rojos, los que amasa para financiar sus políticas clientelares y asistenciales, los pagarán otros. Por generaciones
Lo mires como lo mires, el nivel de endeudamiento público de España debiera ser una preocupación principal para el Gobierno. No lo es, o al menos lo disimula. De hecho, nos vende resultados, mientras no hace otra cosa que crecer en términos absolutos. Se miente como se respira, también en lo económico. La deuda pública de España se situó en 1,74 billones de euros al cierre del pasado julio y subiendo. Publicamos hoy otro dato crítico. Somos el sexto país que más intereses paga por su pasivo. 55.400 millones de dólares al año, una cantidad solo superada por Estados Unidos, Italia, Reino Unido, México y Francia. Para cualquier gobernante serio y responsable, estas angustiosas cifras le quitarían el sueño y le obligarían a tomar medidas. Pero Sánchez sabe que sus números rojos, los que amasa para financiar sus políticas clientelares y asistenciales, los pagarán otros. Por generaciones.
