La gran sequía europea no solo ha convertido en áridos secarrales lo que siempre fueron verdísimos parques. Ha desencadenado una compleja cascada de emergencias con múltiples efectos que caen como fichas de dominó en innumerables sectores, desde el precio de los alimentos al transporte de mercancías, llegando hasta la producción de energía y las previsiones de (de)crecimiento de las grandes economías, con el PIB continental jugándose un buen pellizco: el golpe económico a corto plazo será de al menos 50.000 millones de euros. La falta de agua que marchita el corazón del continente en este verano de temperaturas extremas ha llevado la bajada de caudales de los ríos y la escasez de recursos hídricos a unos niveles históricos.. Seguir leyendo
Millones de europeos sufren limitaciones inéditas en el acceso al agua por la falta de lluvias. El escaso caudal de los grandes ríos frena el comercio, lastra la producción de energía y diezma cultivos básicos como el maíz, el arroz, el trigo y la soja
La gran sequía europea no solo ha convertido en áridos secarrales lo que siempre fueron verdísimos parques. Ha desencadenado una compleja cascada de emergencias con múltiples efectos que caen como fichas de dominó en innumerables sectores, desde el precio de los alimentos al transporte de mercancías, llegando hasta la producción de energía y las previsiones de (de)crecimiento de las grandes economías, con el PIB continental jugándose un buen pellizco: el golpe económico a corto plazo será de al menos 50.000 millones de euros. La falta de agua que marchita el corazón del continente en este verano de temperaturas extremas ha llevado la bajada de caudales de los ríos y la escasez de recursos hídricos a unos niveles históricos.. Millones de personas viven por primera vez restricciones de agua y los impactos se multiplican en países poco acostumbrados a echar en falta el agua. Las asfixiantes temperaturas le han costado la vida a unos 25.000 europeos en lo que va de verano, con más de 9.500 muertos solo en Alemania durante la aterradora ola de calor de la última semana de junio, y en Francia ya no saben cómo protegerse tras estrenar su quinta ola de calor seguida. Los buques de carga que transportan bienes esenciales hacia Rotterdam por el Rin viajan al 30% de su capacidad para no encallar. Uno de los peores golpes se lo lleva la agricultura, con la producción de los grandes graneros diezmada: la producción de trigo en la UE y el Reino Unido caerá un 24% este año, lo que costará a los productores unos 2.000 millones de euros. Esto ha obligado a Francia a prometer ayudas a un sector muy sensible. El nuevo primer ministro británico define la situación como un “polvorín”; en Italia ya han pedido agua a Suiza para no perder los arrozales; y Hungría ha parado por completo su única central nuclear, que se enfriaba con las desaparecidas aguas del Danubio. A la espera de lluvias que alivien la crisis, el puñetazo seco dejará huella en Europa: el temido futuro es esto.. Francia: agricultores en crisis. En Francia, acaban de estrenar su quinta ola de calor, con unos niveles de el 70% del país sufre algún tipo de restricción de agua y 40.000 personas en 80 municipios ya tienen cortes de suministro, por lo que se tienen que abastecer con cisternas o botellas, según el Ministerio de Transición Ecológica galo. Unos 67 departamentos (del centenar que tiene el país) están en nivel de crisis, lo que implica que el agua se reserva al uso prioritario y no se permite, por ejemplo, llenar piscinas, regar campos deportivos o lavar el coche.. La sequía ha venido acompañada del verano más caluroso y seco desde que existen los registros. Las precipitaciones estuvieron un 67% por debajo de la media y el mes de julio fue el tercero más seco desde 1959. Casi la totalidad de las reservas de agua subterránea (el 94%) presenta niveles inferiores a lo normal y “la situación de los acuíferos se está deteriorando”, según el boletín mensual de la Oficina de Investigaciones Geológicas y Mineras. Además, más de un millar de cursos de agua presentaron interrupciones en su caudal o sequedad.. Un campo de girasoles secos en Bougé-Chambalud (Francia), el 26 de julio. Romain Doucelin (SOPA Images/LightRocket/Getty Images). La ministra de Transición Ecológica, Monique Barbut, reunió al gabinete de crisis la semana pasada para estudiar medidas frente a la “sequía particularmente intensa y los efectos del cambio climático, que siguen agravando la presión sobre los recursos hídricos”. La ministra ha pedido a los prefectos (delegaciones de Gobierno) que emitan las órdenes de restricción de agua sin demora cuando la situación lo requiera. “La contención debe ser el primer reflejo y debe aplicarse a todos: a particulares, agricultura e industria”, dijo. Recordó que la semana pasada el suministro de agua para 550.000 habitantes estaba bajo presión. Se trata de una sequía de extrema gravedad que se produce “una vez cada 25 años”.. La ministra ha cuantificado el impacto de las sucesivas olas de calor, los incendios y la sequía este verano. Según sus cifras, le van a costar al país entre 10.000 y 15.000 millones de euros, lo que representa entre 0,3 y 0,5 puntos del PIB. Un impacto importante, teniendo en cuenta que el crecimiento previsto para este año es del 1%. Un estudio de Triodos Bank señala que el coste para la UE puede ser del 0,5% del PIB, con casos dramáticos como el de Polonia, de hasta 2,9 puntos.. La situación es especialmente grave para la agricultura y el sector anticipa un verano catastrófico con consecuencias sin precedentes en las cosechas. La FNSEA, el principal sindicato agrícola, prevé una caída del 40% en la cosecha de maíz, que puede alcanzar el 70% en algunos departamentos. Advierten también de la mortalidad excesiva en las granjas avícolas, sobre todo tras la ola de calor de finales de junio, la más intensa hasta ahora del verano.. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, prometió este domingo medidas de urgencia y ayudas a los agricultores dentro del presupuesto para el año próximo. “Reconocemos la magnitud de esta crisis y ningún agricultor se quedará solo para hacer frente a esta situación”, según Lecornu.. Sin mangueras en Reino Unido. Las autoridades británicas han declarado ya formalmente la sequía en el 71,3% de Inglaterra, tras el julio más seco desde que los registros comenzaron en 1836. En el sur del país van más allá: el mes pasado fue el más seco de su historia, con un 1% de la lluvia media prevista. El último lustro acumula tres años de sequía: 2022, 2025 y 2026. Hoy, 45 de los casi 70 millones de habitantes del Reino Unido viven en un área oficialmente en sequía.. Ya hacen frente a restricciones, de momento, 27 millones de británicos, como tener vetado el empleo de mangueras, pero el Gobierno británico ha diseñado ya contingencias para el “peor escenario razonable”, incluyendo límites para negocios y cualquier uso considerado no esencial, como el riego de instalaciones deportivas y campos de fútbol, establecimientos de lavado de vehículos, limpieza de ventanas o piscinas privadas. El pasado viernes, el primer ministro, Andy Burnham, advirtió de que la sequía, junto a cinco olas de calor desde mayo, ha convertido al Reino Unido en un “polvorín”.. La falta de precipitaciones ha forzado a convocar reuniones semanales del Grupo Nacional de Sequía, una plataforma encabezada por la Agencia del Medio Ambiente que incluye también a la Oficina de Meteorología, compañías de agua y expertos. Uno de los problemas fundamentales del Reino Unido es la falta de preparación histórica para un período prolongado de sequía.. En la actualidad, solo un 14% de los ríos de Inglaterra presentan números considerados normales en esta época, de acuerdo con datos de la Agencia de Medio Ambiente, que revelan que el 22% tienen caudales “excepcionalmente bajos”. Como consecuencia, hay ya potenciales obstáculos para la navegación en el Támesis, el río Lark o el Ouse. Los embalses, por su parte, continúan descendiendo, con la práctica totalidad de los de Inglaterra por debajo de los niveles ordinarios y cinco ya con cotas “excepcionalmente bajas”.. También aquí la agricultura es uno de los sectores más afectados. La producción es significativamente menor, debido a que las cosechas han tenido que ser recolectadas en el punto más temprano de la temporada en 20 años. De acuerdo con el Sindicato Nacional de Agricultores, si la sequía continúa, podría haber carencias en el abastecimiento de algunos alimentos. La industria del ganado se ha visto obligada a tirar ya de las remesas previstas para alimentar a los animales en invierno, dada la imposibilidad de hacer crecer el pasto.. Un rebaño de ovejas pasta sobre la hierba seca en los alrededores del monumento megalítico de Stonehenge, en el condado de Wiltshire (Inglaterra), el 13 de agosto. Kin Cheung (AP Photo)Una embarcación permanece varada en el barro seco del puerto deportivo de Oberwinter, junto al río Rin, en Remagen (Alemania), el 13 de agosto.Andreas Rentz (Getty Images)Una feria ambulante instalada en el terreno seco de Commonside West, en Mitcham (Londres), el 14 de agosto. Brook Mitchell (Getty Images)Restos del barco esloveno Slovenac, hundido tras chocar con una mina en 1945, emergen en el río Sava debido al descenso del nivel del agua provocado por las altas temperaturas y la sequía prolongada, cerca de Sremska Mitrovica (Serbia), el 12 de agosto. Marko Djurica (REUTERS)Tocones de árboles en la orilla del embalse de Orlík, el mayor de la cuenca del río Moldava (Vltava), en la República Checa, el lunes. Eva Korinkova (REUTERS)Una antigua embarcación de pesca de anguilas permanece varada en el lodo seco de la ribera del río Rin, cerca de Neuss (Alemania), el 11 de agosto. Hesham Elsherif (Anadolu /Getty Images)El equipo inglés Aston Manor CC y el Bridge Trust Old Boys CC juegan en un campo seco en el club de cricket en el Aston Manor, en Birmingham (Inglaterra), el 15 de agosto. Julian Finney (Getty Images)Un neumático de tractor queda expuesto debido a unos niveles de agua excepcionalmente bajos, en Zembrzyce, al sur de Polonia, el lunes. Artur Widak (Anadolu/Getty Images). Subida de precios en Alemania. En Alemania, contrasta el fuerte impacto de las temperaturas extremas, los incendios y la sequía con los tibios pronunciamientos del Gobierno, que se ha limitado a decir que “está observando” la situación. Las asociaciones ecologistas y el partido Los Verdes reclaman que se acelere la adopción de medidas de protección contra el calor y de lucha contra el cambio climático.. Aquí, la sequía está también afectando especialmente a los cultivos. “Desde mediados de junio se han perdido alrededor de tres millones de toneladas de cereales y colza a causa del calor”, informó la Deutscher Raiffeisenverband, que representa a 1.600 cooperativas del sector agrícola y de la transformación. Esto supone una pérdida de ingresos de 600 millones de euros. Mientras tanto, la Asociación Alemana de Agricultores ha anunciado que prevé mermas considerables en las cosechas que podrían llegar a la pérdida total. “Partimos de la base de que la cosecha de cereales, en particular la de trigo y la de colza, será inferior a la media”, declaró el presidente de la asociación, Joachim Rukwied, al medio RND. “En cuanto a los cultivos de otoño, la tendencia apunta a que también tendremos que contar con pérdidas considerables”, señaló. “En el sur esto podría llegar a suponer una pérdida total de la cosecha”. Algunos temen que se supere incluso el nefasto año de cosechas de 2003. Como consecuencia, los precios de algunas hortalizas como las zanahorias, pepinos o pimientos han subido. En varios estados del sur, el desplome de las reservas de forraje ha obligado a algunos ganaderos a sacrificar animales antes de lo previsto.. En cuanto a los ríos, el Rin, la vía navegable más importante del país, tiene actualmente un caudal más bajo que nunca. Debido a esto, el ministro de Transporte alemán, Steffen Bilger, anunció que la carga debía trasladarse de los barcos de navegación interior al ferrocarril y a la carretera. Los estados federados reaccionaron flexibilizando las prohibiciones de circulación dominical para los camiones. También se espera que el ferrocarril transporte más mercancías. Pero los transportistas advierten de que no se puede descartar que esto repercuta en productos como la gasolina, el gasóleo y el queroseno. Mientras, el Instituto de la Economía Alemana considera posible que el bajo nivel de los ríos afecte a las exiguas previsiones de crecimiento económico para este año.. Según el Servicio Meteorológico Alemán, el “estrés hídrico extremo” afecta también a las capas más profundas del suelo a escala regional, lo que podría suponer un problema para algunos bosques. Actualmente, las aguas subterráneas —de las que se obtiene alrededor del 70% del agua potable— se están agotando. En algunos lugares de la Selva Negra, esto hace que los pozos privados ya no den agua, lo que ha llevado a que las empresas de suministro locales pongan en marcha planes de emergencia y recurran a camiones cisterna. En numerosas zonas, especialmente en Baviera y Baden-Wurtemberg, no se puede regar el césped, al menos durante el día, ni llenar piscinas ni regar los campos.. Italia pide agua a Suiza. En Italia, la sequía ha dado la vuelta al tradicional mapa de la escasez de agua y los impactos son especialmente severos en el norte. De hecho, la Asociación Nacional de Consorcios de Gestión del Territorio y Aguas de Riego ha definido al sur —donde esta vez los embalses han llegado a la temporada seca excepcionalmente llenos— como la “caja fuerte hídrica” del país, frente a la progresiva reducción de las reservas de agua de las áreas norteñas.. La situación más delicada se da en la cuenca del Po, la gran arteria hídrica que atraviesa el norte de Italia y abastece a una de las áreas agrícolas e industriales más importantes del país. El río y varios de sus afluentes registran caudales excepcionalmente bajos, mientras que las reservas de los lagos alpinos, fundamentales para alimentar los sistemas de irrigación durante el verano, se encuentran bajo mínimos.. Vista aérea del río Po a su paso de Mezzana Bigli (Italia), el 6 de agosto. Remo Casilli (REUTERS). Tal es así que Italia y Suiza han acordado aumentar temporalmente el caudal de agua que fluye desde el lago de Lugano hacia el lago Mayor para aliviar los efectos de la grave sequía. El trasvase se realizará por el río Tresa, que conecta de forma natural ambos lagos y atraviesa la frontera entre los dos países, hasta desembocar en el Po, alimentando a su paso una extensa red de canales de riego de la que dependen importantes zonas agrícolas de Lombardía y Piamonte, entre ellas los grandes arrozales del norte italiano. La decisión adquiere especial relevancia porque la propia Suiza también atraviesa un periodo de fuerte sequía y supone un ejemplo poco habitual de cooperación transfronteriza ante la creciente escasez de agua.. El calor extremo, la sequía, las granizadas y los incendios han provocado ya daños por más de 3.000 millones de euros a la agricultura italiana, según una primera estimación de Coldiretti, la mayor asociación de agricultores del país transalpino. Uno de los sectores más afectados es el arroz. Italia es el mayor productor de la Unión Europea y buena parte de sus arrozales se concentra entre Lombardía y Piamonte. Los agricultores advierten de que en las zonas más afectadas la cosecha ha caído un 40%. Maíz, soja, frutas, hortalizas y forrajes también están sufriendo las consecuencias de la falta de precipitaciones. Y a esto se suma el aumento de los costes de riego, ya que los agricultores necesitan más energía para conseguir y distribuir el agua.. La situación del Po tiene otro problema: la entrada de agua del mar Adriático por la desembocadura del río. Cuando el caudal disminuye demasiado, el agua salada avanza río arriba y puede introducirse en los canales de riego. Actualmente, el agua del mar ha entrado unos 20 kilómetros tierra adentro. A finales de junio, algunos canales tuvieron que cerrarse para evitar daños en los cultivos de arroz y maíz. Los agricultores advierten, además, de que este año el fenómeno ha aparecido mucho antes de lo habitual.. Esta información ha sido elaborada por Raquel Villaécija (París), Eva Millán (Londres), Almudena de Cabo (Berlín) y Lorena Pacho (Roma).
