El calor extremo ya es un problema real que golpea con fuerza a la economía española. Los datos son contundentes: pérdidas millonarias en el campo, menor productividad, deterioro de las infraestructuras, más incendios y un impacto creciente sobre el empleo y el crecimiento. España es uno de los países europeos más expuestos a las altas temperaturas y podría perder hasta un 7% de su PIB antes de 2030 –unos 105.500 millones de euros, según Allianz–, mientras la recaudación fiscal caería en 20.000 millones, el desempleo aumentaría más de dos puntos y la caída de la productividad en sectores como la construcción, la hostelería y el turismo provocaría 34.000 millones de impacto negativo en 2029. Sin embargo, tras ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez, la respuesta sigue siendo más reactiva que preventiva. Es la hora de un pacto de Estado sin ideologías ni demagogias ecologistas.
Tras ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez, la respuesta sigue siendo más reactiva que preventiva
El calor extremo ya es un problema real que golpea con fuerza a la economía española. Los datos son contundentes: pérdidas millonarias en el campo, menor productividad, deterioro de las infraestructuras, más incendios y un impacto creciente sobre el empleo y el crecimiento. España es uno de los países europeos más expuestos a las altas temperaturas y podría perder hasta un 7% de su PIB antes de 2030 –unos 105.500 millones de euros, según Allianz–, mientras la recaudación fiscal caería en 20.000 millones, el desempleo aumentaría más de dos puntos y la caída de la productividad en sectores como la construcción, la hostelería y el turismo provocaría 34.000 millones de impacto negativo en 2029. Sin embargo, tras ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez, la respuesta sigue siendo más reactiva que preventiva. Es la hora de un pacto de Estado sin ideologías ni demagogias ecologistas.
