El tribunal deniega la fijeza absoluta a unos empleados autonómicos que exigían su plaza tras décadas de servicio y aclara las consecuencias del fraude en la contratación pública
La historia laboral de un grupo de bomberos forestales dedicados a la prevención de incendios para la administración autonómica ilustra el problema de la temporalidad en el sector público. Durante décadas, estos empleados encadenaron decenas de contratos eventuales, de obra y de interinidad (una situación que los llevó a los tribunales para exigir una plaza definitiva).Ahora, la sentencia STSJ CAT 4722/2026, dictada en junio de 2026, ha resuelto su caso otorgando la condición de «indefinidos no fijos» a cuatro de los cinco demandantes, pero denegando su conversión en trabajadores fijos de pleno derecho.La trayectoria de los afectados es un rosario de renovaciones. Uno de ellos llegó a firmar 21 contratos sucesivos desde el año 2001 para realizar la misma labor en distintas zonas de la región. El tribunal determina que la administración incurrió en fraude con cuatro de ellos, dado que su último acuerdo laboral (una interinidad para cubrir una vacante) superó el límite legal de tres años de duración. El quinto trabajador vio desestimada su petición porque su último contrato aún no había rebasado esa barrera temporal en el momento del juicio.El valor real de las bolsas de trabajoPese a conseguir el reconocimiento del fraude legal, el objetivo principal de los bomberos era obtener la fijeza absoluta. Su argumento se basaba en que años atrás habían superado los requisitos y pruebas físicas para formar parte de una bolsa de empleo público. Al haber pasado esos filtros (acreditando su capacidad), consideraban que el abuso sufrido debía traducirse en la adjudicación permanente del puesto de trabajo sin necesidad de someterse a nuevos exámenes.Los magistrados rechazan de plano esta aspiración y establecen una línea divisoria clara. El fallo argumenta que superar unas pruebas para entrar en una bolsa de contratación temporal no tiene el mismo peso jurídico que aprobar un proceso para una plaza definitiva.La sala recuerda que los niveles de exigencia son distintos y que la libre concurrencia se ve afectada (ya que muchas personas deciden no presentarse a un proceso selectivo si saben que el premio es solo un contrato provisional de unos meses). El muro de las plazas definitivasPara sustentar esta negativa, la resolución se apoya en dictámenes europeos de abril de 2026 y en la jurisprudencia fijada en mayo por altas instancias nacionales.Estas cortes confirman que el abuso de temporalidad público no obliga a conceder la fijeza, salvo que el empleado aprobara previamente un proceso destinado a cubrir plazas definitivas y se quedara sin hueco. Como los afectados solo superaron exámenes para coberturas provisionales, su única vía para ser fijos será competir en futuras ofertas de la entidad autonómica, que tiene 45 vacantes pendientes.
La historia laboral de un grupo de bomberos forestales dedicados a la prevención de incendios para la administración autonómica ilustra el problema de la temporalidad en el sector público. Durante décadas, estos empleados encadenaron decenas de contratos eventuales, de obra y de interinidad (una situación que los llevó a los tribunales para exigir una plaza definitiva). Ahora, la sentencia STSJ CAT 4722/2026, dictada en junio de 2026, ha resuelto su caso otorgando la condición de «indefinidos no fijos» a cuatro de los cinco demandantes, pero denegando su conversión en trabajadores fijos de pleno derecho. La trayectoria de los afectados es un rosario de renovaciones. Uno de ellos llegó a firmar 21 contratos sucesivos desde el año 2001 para realizar la misma labor en distintas zonas de la región. El tribunal determina que la administración incurrió en fraude con cuatro de ellos, dado que su último acuerdo laboral (una interinidad para cubrir una vacante) superó el límite legal de tres años de duración. El quinto trabajador vio desestimada su petición porque su último contrato aún no había rebasado esa barrera temporal en el momento del juicio. El valor real de las bolsas de trabajo Pese a conseguir el reconocimiento del fraude legal, el objetivo principal de los bomberos era obtener la fijeza absoluta. Su argumento se basaba en que años atrás habían superado los requisitos y pruebas físicas para formar parte de una bolsa de empleo público. Al haber pasado esos filtros (acreditando su capacidad), consideraban que el abuso sufrido debía traducirse en la adjudicación permanente del puesto de trabajo sin necesidad de someterse a nuevos exámenes. Los magistrados rechazan de plano esta aspiración y establecen una línea divisoria clara. El fallo argumenta que superar unas pruebas para entrar en una bolsa de contratación temporal no tiene el mismo peso jurídico que aprobar un proceso para una plaza definitiva. La sala recuerda que los niveles de exigencia son distintos y que la libre concurrencia se ve afectada (ya que muchas personas deciden no presentarse a un proceso selectivo si saben que el premio es solo un contrato provisional de unos meses). El muro de las plazas definitivas Para sustentar esta negativa, la resolución se apoya en dictámenes europeos de abril de 2026 y en la jurisprudencia fijada en mayo por altas instancias nacionales. Estas cortes confirman que el abuso de temporalidad público no obliga a conceder la fijeza, salvo que el empleado aprobara previamente un proceso destinado a cubrir plazas definitivas y se quedara sin hueco. Como los afectados solo superaron exámenes para coberturas provisionales, su única vía para ser fijos será competir en futuras ofertas de la entidad autonómica, que tiene 45 vacantes pendientes.
