El abogado Víctor Arpa ha revelado en su despacho el caso de una clienta con depresión mayor recurrente, años de seguimiento psiquiátrico, ansiedad severa, crisis de pánico y trastorno por estrés postraumático, cuyo expediente inicial fue rechazado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social
Víctor Arpa, abogado de profesión, ha revelado el caso de un cliente al que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) denegó en primera instancia la incapacidad permanente, pese a arrastrar durante años un cuadro de depresión grave. El desenlace del proceso, sin embargo, terminó siendo muy distinto al que auguraba esa primera resolución administrativa.. «Atención: el INSS le denegó la incapacidad permanente a nuestro cliente. Nuestro cliente tuvo que presentar la correspondiente demanda, y sabes qué pasó cuando llegamos al juicio: que el INSS ni siquiera se opuso a nuestra demanda», relata Arpa.. Antes de entrar en el desenlace judicial, el abogado detalla la gravedad del diagnóstico que presentaba su cliente. «Nuestro cliente sufrió una depresión mayor recurrente muy grave. No hablamos de estar triste unos días, hablamos de años de tratamiento por psiquiatría, ansiedad severa, crisis de pánico, aislamiento, problemas de memoria, de concentración y un trastorno por estrés postraumático», explica.. Una decisión por la que se consideró que el trabajador «podía seguir trabajando». No obstante, pese a este historial, la resolución inicial del INSS fue que el paciente «podía seguir trabajando», una valoración que obligó al despacho a presentar la correspondiente demanda judicial.. Fue precisamente en el juicio donde se produjo el giro que Arpa destaca como lo más llamativo de todo el proceso. «En el juicio ocurrió algo muy llamativo: el INSS no consiguió desmontar ninguno de los informes médicos, ni el seguimiento de los psiquiatras ni la pericial», explica el abogado, señalando que la solidez de la documentación clínica aportada resultó determinante.. Ante esa situación, fue la jueza quien terminó dando prioridad a la evidencia médica frente al criterio inicial de la Administración. «La jueza dio más valor a esos informes que al criterio del propio equipo de valoración de incapacidades», concreta. El resultado del proceso fue el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, con derecho al 100% de la base reguladora como pensión.. «Si hubiera pensado que la resolución del INSS era definitiva, hoy seguiría sin cobrar nada. «Ese trabajador, si hubiera pensado que la resolución del INSS era definitiva, hoy seguiría sin cobrar absolutamente nada, porque muchas incapacidades se consiguen precisamente después de demandar», advierte el letrado.. Por lo tanto, en caso de que «te hayan denegado» una incapacidad permanente, el ámbito de la abogacía recomienda «no dar por hecho» que el INSS tiene razón.
Víctor Arpa, abogado de profesión, ha revelado el caso de un cliente al que el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) denegó en primera instancia la incapacidad permanente, pese a arrastrar durante años un cuadro de depresión grave. El desenlace del proceso, sin embargo, terminó siendo muy distinto al que auguraba esa primera resolución administrativa.. «Atención: el INSS le denegó la incapacidad permanente a nuestro cliente. Nuestro cliente tuvo que presentar la correspondiente demanda, y sabes qué pasó cuando llegamos al juicio: que el INSS ni siquiera se opuso a nuestra demanda», relata Arpa.. Antes de entrar en el desenlace judicial, el abogado detalla la gravedad del diagnóstico que presentaba su cliente. «Nuestro cliente sufrió una depresión mayor recurrente muy grave. No hablamos de estar triste unos días, hablamos de años de tratamiento por psiquiatría, ansiedad severa, crisis de pánico, aislamiento, problemas de memoria, de concentración y un trastorno por estrés postraumático», explica.. Una decisión por la que se consideró que el trabajador «podía seguir trabajando». No obstante, pese a este historial, la resolución inicial del INSS fue que el paciente «podía seguir trabajando», una valoración que obligó al despacho a presentar la correspondiente demanda judicial.. Fue precisamente en el juicio donde se produjo el giro que Arpa destaca como lo más llamativo de todo el proceso. «En el juicio ocurrió algo muy llamativo: el INSS no consiguió desmontar ninguno de los informes médicos, ni el seguimiento de los psiquiatras ni la pericial», explica el abogado, señalando que la solidez de la documentación clínica aportada resultó determinante.. Ante esa situación, fue la jueza quien terminó dando prioridad a la evidencia médica frente al criterio inicial de la Administración. «La jueza dio más valor a esos informes que al criterio del propio equipo de valoración de incapacidades», concreta. El resultado del proceso fue el reconocimiento de una incapacidad permanente absoluta, con derecho al 100% de la base reguladora como pensión.. «Si hubiera pensado que la resolución del INSS era definitiva, hoy seguiría sin cobrar nada. «Ese trabajador, si hubiera pensado que la resolución del INSS era definitiva, hoy seguiría sin cobrar absolutamente nada, porque muchas incapacidades se consiguen precisamente después de demandar», advierte el letrado.. Por lo tanto, en caso de que «te hayan denegado» una incapacidad permanente, el ámbito de la abogacía recomienda «no dar por hecho» que el INSS tiene razón.
