Un manto blanco de granizo cubría la meta situada en Font Romeu. Rayos y truenos ya avisaron antes de lo que llegaba, una fuerte lluvia que fue enfriándose hasta convertirse en piedra. Bolas de granizo que amenazaban con golpear los cuerpos de los ciclistas. Un riesgo innecesario que Pogacar no quiso asumir.. El esloveno, situado en cabeza del pelotón, avisaba a sus compañeros de que se echaran a la derecha y bajaran de la bici. Estaban subiendo el penúltimo puerto, el Col de Mont-Luis, quedaban algo más de 15 kilómetros y los corredores corrieron a refugiarse bajo techo. Algunos tiritando. Otros, no tanto. «La etapa ha sido anulada», anunciaba la Vuelta en el directo de su página web. «El director técnico de la carrera ha confirmado por Radio Vuelta “la anulación completa de la etapa”. Las condiciones no han permitido llegar a los ciclistas a Font Romeu», añadía.
Quedaban algo más de 15 kilómetros cuando la carrera se detuvo con un manto blanco de granizo sobre la carretera en la llegada
Un manto blanco de granizo cubría la meta situada en Font Romeu. Rayos y truenos ya avisaron antes de lo que llegaba, una fuerte lluvia que fue enfriándose hasta convertirse en piedra. Bolas de granizo que amenazaban con golpear los cuerpos de los ciclistas. Un riesgo innecesario que Pogacar no quiso asumir.. El esloveno, situado en cabeza del pelotón, avisaba a sus compañeros de que se echaran a la derecha y bajaran de la bici. Estaban subiendo el penúltimo puerto, el Col de Mont-Luis, quedaban algo más de 15 kilómetros y los corredores corrieron a refugiarse bajo techo. Algunos tiritando. Otros, no tanto. «La etapa ha sido anulada», anunciaba la Vuelta en el directo de su página web. «El director técnico de la carrera ha confirmado por Radio Vuelta “la anulación completa de la etapa”. Las condiciones no han permitido llegar a los ciclistas a Font Romeu», añadía.
Noticias de Deportes en La Razón
