Parece que nadie nos esperaba aquí. Por las miradas que acaparamos, por los dedos que nos señalan, diría que este jueves de mediados de septiembre nos hemos convertido en la gran atracción de la zona de embarque para la alta velocidad en la estación de Atocha de Madrid: el periodista que escribe estas líneas y un simpático labrador mestizo. “¿Harry?”, pregunta un grupo de aficionados futboleros, interesándose por el nombre de mi acompañante. “No, Larry como Larry David, el cómico”, respondo. “¡He is so cuuuute! (¡Es tan mono!)”, exclama en inglés una niña rubísima, de ojos azules, alucinada con la textura aterciopelada de sus orejas.. Seguir leyendo
Una mezcla de ternura y curiosidad: esto es lo que despierta la presencia de un perro grande en un tren de Iryo
Parece que nadie nos esperaba aquí. Por las miradas que acaparamos, por los dedos que nos señalan, diría que este jueves de mediados de septiembre nos hemos convertido en la gran atracción de la zona de embarque para la alta velocidad en la estación de Atocha de Madrid: el periodista que escribe estas líneas y un simpático labrador mestizo. “¿Harry?”, pregunta un grupo de aficionados futboleros, interesándose por el nombre de mi acompañante. “No, Larry como Larry David, el cómico”, respondo. “¡He is so cuuuute! (¡Es tan mono!)”, exclama en inglés una niña rubísima, de ojos azules, alucinada con la textura aterciopelada de sus orejas.. ¿Se convierte uno en el centro de atención cuando viaja acompañado de una mascota? A priori, mientras esperamos el tren de Iryo con destino Barcelona, constato que el desplazamiento está diseñado para que entorpezcamos lo menos posible, para que no molestemos a los otros pasajeros. Con este propósito entiendo que nos han asignado billetes en una última fila, los dos solos, sin asientos a nuestra izquierda, y también por este motivo nos han ubicado ahora junto a dos familias con bebés para embarcar por separado.. ‘Larry’, un perro viajero. Edad. 7 años. Raza. Mezcla de labrador con una raza indeterminada. Aficiones. La comida, sea la que sea, a la hora que sea; los paseos por la Casa de Campo de Madrid; robar pelotas a los otros perros; echarse panza arriba para que le acaricien el pecho.. Viajes. El de septiembre de 2026 fue el primero de Larry en tren por España; antes, ya había cruzado varias veces Francia en ferrocarril y alcanzado las costas italianas en barco. Su primer viaje fue en 2019, en un coche que le llevó desde Sevilla, donde fue rescatado, hasta Tarragona, en las instalaciones de la protectora SOS Golden.. Pero el magnetismo de Larry –¿será suyo en particular?, ¿será el de los perros en general?– desvanece cualquier barrera entre nosotros y el resto de los viajeros: aún estamos esperando para bajar al andén número cuatro y ya he perdido la cuenta de las veces que se han acercado a pedir si podían acariciarlo, que le han llamado guapo o que sencillamente se han quedado observándolo desde la distancia, con ternura o con curiosidad.. El asombro de algunos rostros me dice que pocos intuyen que este será el viaje número 3.835 de un perro de más de 10 kilos a bordo de uno de los trenes de Iryo, como detalla Javier Abadía, su director comercial. La compañía siempre permitió llevar a perros pequeños, gatos y hurones en trasportín y empezó a admitir a perros grandes en el verano de 2024. Una decisión en consonancia con el signo de los tiempos, cuando en ciudades como Madrid ya hay más canes censados (cerca de 310.000) que niños de hasta nueve años (unos 267.000), según los últimos datos del ayuntamiento de la capital y del Instituto Nacional de Estadística (INE).. Guía para viajar en Iryo con un perro de más de 10 kilos. Consulte la disponibilidad. Los perros de más de 10 kilos pueden viajar en los trenes que tienen como origen las estaciones de Madrid Puerta de Atocha-Almudena Grandes y Madrid Chamartín-Clara Campoamor, Barcelona-Sants, Valencia-Joaquín Sorolla, Sevilla-Santa Justa, Málaga-María Zambrano, Córdoba-Julio Anguita y Zaragoza-Delicias.. Además, debe tener en cuenta que no se permite viajar con un perro de menos de un año, con una perra en celo o un perro de raza potencialmente peligrosa de acuerdo con la normativa vigente.. Gestione la reserva. La reserva del billete del animal se debe gestionar siempre por teléfono con el Servicio de Atención al Cliente, en el 910 150 000.. El billete tiene un coste de 40 euros y lo puede comprar a través de la web de Iryo o a través del Servicio de Atención al Cliente, en el que le informarán de la disponibilidad de plazas para viajar con su mascota: solo hay dos plazas para perro grande en cada tren.. Prepare la documentación y la bolsa de viaje. Para poder viajar necesita rellenar y firmar una declaración responsable (lo puede descargar en este enlace), disponer de un seguro de mascotas vigente y llevar la cartilla de vacunación actualizada.. Por otro lado, también deberá llevar utensilios de limpieza (bolsitas, toallitas higiénicas y espray desinfectante y anti-olor).. Acuda a la estación con tiempo. El día del viaje deberá ir a la oficina de Iryo de la estación una hora y media antes de la hora de salida y presentar la documentación anteriormente mencionada.. La compañía pide que el pasajero y el perro sean los últimos en realizar el embarque. Por contra, serán los primeros en bajar del tren a la llegada al destino.. “El valor de nuestra propuesta reside en nuestra capacidad para adaptarnos a las necesidades de cada uno de nuestros clientes”, incide Abadía. “Para quienes comparten su día a día con una mascota, estas son compañeras de vida, y por ello consideramos esencial facilitar la posibilidad de trasladarse de forma sencilla junto a ellas”.. Una plaza propia para el animal por 40 euros. La logística del trayecto ha consistido en una llamada telefónica para reservar una plaza para el animal, con un coste de 40 euros, y en avanzar un poco la salida de casa. La compañía pide llegar a la estación con una hora y media de antelación para revisar la documentación del animal y presentar una declaración responsable. Y luego, una vez pasado el control de equipajes, aplica un protocolo de reminiscencias bíblicas: los viajeros con mascotas serán los últimos en subir al convoy para luego ser los primeros en bajar.. Instalados ya en los asientos 19C y 19D del sexto coche, y equipados con una funda protectora para la butaca y una alfombrilla para el suelo que nos han entregado, Larry se acomoda para comenzar un viaje que pasa en gran medida echado debajo del asiento. Dormita, a veces cambia de postura, cruzando las piernas con elegancia, sin darse cuenta de que sigue maravillando a los pasajeros que van y vienen. “¿Cuántos años tiene?”, “¿De qué raza es?”.. ¿Qué otros animales pueden viajar con Iryo?. Además de perros, grandes o pequeños, también pueden viajar gatos y hurones con un coste adicional de 10 euros.. Estos dos últimos, junto con los perros de menos de 10 kilos, deben viajar en un transportín que no supere las medidas de 60x35x35 cm.. Todas las mascotas tendrán que ir identificadas con su chip correspondiente y debidamente documentadas, además de estar vacunadas y desparasitadas según la normativa de origen y destino del viaje. El transporte de la mascota tendrá un coste adicional y deberá contratarse de manera previa al viaje.. Estas son las preguntas que voy respondiendo a medida que avanzamos hacia Barcelona, interrumpiendo a ratos la lectura de Sobre la muerte de un perro (Periférica). Untexto de los años cincuenta en el que el filósofo francés Jean Grenier, entre otras cosas, narra algunos episodios de sus periplos por Europa a bordo de barcos, trenes, taxis y góndolas venecianas junto a su mascota y en el que se queja de las “prohibiciones” y la falta de espacio que sufre Taïaut, quien muchas veces “no sabía dónde meterse”.. Con el tren a punto de llegar a la estación de Sants cierro el libro y pienso, observando la respiración calmada de Larry a mis pies, que Grenier ya no podría volver a escribir este lamento: “¡Qué difíciles los viajes con perros!”.
