El Ibex 35 afronta una semana clave tras terminar en los últimos días con un rendimiento mucho más positivo que sus homólogos debido al buen comportamiento de los sectores más tradicionales
Los mercados han ignorado en gran medida el conflicto actual, la fluctuación del precio del petróleo y la evolución de los tipos de interés. Pues bien, eso ya no es así. Por primera vez en muchos meses, los tres factores vuelven a competir simultáneamente por captar la atención de los inversores. Estamos, sin lugar a dudas, ante el mayor punto de inflexión para las bolsas desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Si los mercados consiguen superar con éxito este examen —marcado por la geopolítica, la inflación, los bancos centrales y una exigente temporada de resultados— será difícil encontrar un catalizador capaz de alterar la tendencia alcista en el medio plazo.En cualquier caso la jornada de hoy ha comenzado con optimismo después de que Estados Unidos e Irán hayan reducido temporalmente las hostilidades, alimentando la esperanza de un posible alto el fuego. La noticia ha provocado una fuerte caída del petróleo, un descenso de las rentabilidades de los bonos y un renovado apetito por el riesgo en las bolsas. El mercado vuelve a demostrar que cotiza expectativas, no titulares. Han bastado dos días sin ataques entre Estados Unidos e Irán para borrar una parte importante de la prima geopolítica acumulada durante julio.En Asia, el debut bursátil del fabricante chino de chips CXMT, cuyas acciones llegaron a dispararse más de un 500% en su primera sesión, ha vuelto a poner de manifiesto el enorme apetito de los inversores por todo lo relacionado con la inteligencia artificial y la creciente capacidad de China para competir en un sector hasta ahora dominado por empresas estadounidenses, lo cual demuestra que la carrera de la inteligencia artificial ya no se limita a Silicon Valley. Mientras el mercado centra toda su atención en Microsoft, Meta, Apple y Amazon, China empieza a construir sus propios campeones tecnológicos. La pregunta ya no es si podrá competir con Estados Unidos, sino cuánto tardará en hacerlo y cómo afectará esa competencia a las valoraciones de un sector que hasta ahora había estado dominado por muy pocos actores.Más allá de la situación de las últimas horas, la principal preocupación es que las tensiones geopolíticas y los nuevos aranceles vuelven a trasladarse a la economía real. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el gas natural europeo se ha disparado cerca de un 100%, el gasóleo acumula un avance del 40%, la gasolina del 38% y el petróleo alrededor del 35%. Al mismo tiempo, materias primas básicas para el consumo diario como el arroz (+35%), el algodón (+22%), el aceite de palma (+17%) o el trigo (+15%) también registran fuertes subidas, aumentando el riesgo de que la inflación vuelva a extenderse mucho más allá del mercado energético.Este cambio de escenario llega en un momento especialmente delicado para los bancos centrales. Tras un mes de moderación de la inflación, un nuevo encarecimiento de la energía, el transporte y los alimentos podrí
Los mercados han ignorado en gran medida el conflicto actual, la fluctuación del precio del petróleo y la evolución de los tipos de interés. Pues bien, eso ya no es así. Por primera vez en muchos meses, los tres factores vuelven a competir simultáneamente por captar la atención de los inversores. Estamos, sin lugar a dudas, ante el mayor punto de inflexión para las bolsas desde el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. Si los mercados consiguen superar con éxito este examen —marcado por la geopolítica, la inflación, los bancos centrales y una exigente temporada de resultados— será difícil encontrar un catalizador capaz de alterar la tendencia alcista en el medio plazo. En cualquier caso la jornada de hoy ha comenzado con optimismo después de que Estados Unidos e Irán hayan reducido temporalmente las hostilidades, alimentando la esperanza de un posible alto el fuego. La noticia ha provocado una fuerte caída del petróleo, un descenso de las rentabilidades de los bonos y un renovado apetito por el riesgo en las bolsas. El mercado vuelve a demostrar que cotiza expectativas, no titulares. Han bastado dos días sin ataques entre Estados Unidos e Irán para borrar una parte importante de la prima geopolítica acumulada durante julio. En Asia, el debut bursátil del fabricante chino de chips CXMT, cuyas acciones llegaron a dispararse más de un 500% en su primera sesión, ha vuelto a poner de manifiesto el enorme apetito de los inversores por todo lo relacionado con la inteligencia artificial y la creciente capacidad de China para competir en un sector hasta ahora dominado por empresas estadounidenses, lo cual demuestra que la carrera de la inteligencia artificial ya no se limita a Silicon Valley. Mientras el mercado centra toda su atención en Microsoft, Meta, Apple y Amazon, China empieza a construir sus propios campeones tecnológicos. La pregunta ya no es si podrá competir con Estados Unidos, sino cuánto tardará en hacerlo y cómo afectará esa competencia a las valoraciones de un sector que hasta ahora había estado dominado por muy pocos actores. Más allá de la situación de las últimas horas, la principal preocupación es que las tensiones geopolíticas y los nuevos aranceles vuelven a trasladarse a la economía real. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, el gas natural europeo se ha disparado cerca de un 100%, el gasóleo acumula un avance del 40%, la gasolina del 38% y el petróleo alrededor del 35%. Al mismo tiempo, materias primas básicas para el consumo diario como el arroz (+35%), el algodón (+22%), el aceite de palma (+17%) o el trigo (+15%) también registran fuertes subidas, aumentando el riesgo de que la inflación vuelva a extenderse mucho más allá del mercado energético. Este cambio de escenario llega en un momento especialmente delicado para los bancos centrales. Tras un mes de moderación de la inflación, un nuevo encarecimiento de la energía, el transporte y los alimentos po
