Una de las características de la izquierda es que todo lo utiliza de forma partidista. No hay más que leer los artículos, la orientación de las informaciones y escuchar las declaraciones, por ejemplo, sobre los incendios y sus causas. Ahora todo se reduce al cambio climático. Los pirómanos deben ser agentes al servicio de la ideología woke, así como los desaprensivos que buscan beneficios económicos o los imprudentes e irresponsables que están en el origen de algunas catástrofes. Me gusta escuchar a los pijoprogres dar lecciones, sobre todo desde sus casas o pisos de lujo. Ahora se han aprendido esa idea de los incendios de nueva generación o que, sin el cambio climático, supongo, los bosques no arderían. Me imagino que la desertización del Sáhara, que antes era un vergel, debió ser consecuencia del cambio climático. Durante milenios, ha ido cambiando la Tierra hasta que los listillos de la izquierda descubrieron el multimillonario negocio que se ha generado alrededor de esa verdad revelada que repiten como cotorras. El propio Sánchez, el gran gurú del Grupo de Puebla, se ha convertido en un apóstol que utiliza este comodín siempre que tiene ocasión. Los que no están de acuerdo son unos ignorantes y tienen que callarse. No hace tanto tiempo era un gran reformista de la democracia, el adalid en la lucha contra la corrupción y un desaforado feminista, porque esas serían las señas identitarias de esta nueva izquierda patria que conocemos como el sanchismo. Es tan demócrata que impuso la amnistía que los constituyentes descartaron e incluso prohibieron los indultos generales, pero no hay nada como tener a su servicio a un felón como Conde-Pumpido para que pretendan que comulguemos con ruedas de molino. Nunca imaginé que vería a un magistrado del Tribunal Supremo traicionando el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, aunque la Historia está llena de juristas, incluso algunos brillantes y dotados de una gran preparación, que se pusieron al servicio del poder hasta alcanzar cotas realmente abyectas. A veces peco de ingenuo y lo hice cuando confié en que Conde-Pumpido era un hombre de Estado. El regeneracionismo de Sánchez lo hemos visto con sus incumplimientos de la Constitución, su desprecio por el mérito y la capacidad, el capitalismo de amiguetes, el enriquecimiento de los lobistas y el abusivo uso de los medios públicos de forma personal y partidista. En lo que hace referencia a la corrupción, creo que la gente honrada está alucinada ante la sucesión de escándalos que estamos viviendo. Me sorprende, no lo digo irónicamente, el comportamiento de los periodistas que minimizan o justifican este lodazal. Desde luego, el socialismo no se merece tener estos representantes que han actuado como una auténtica horda de bárbaros dispuestos a conseguir el botín a cualquier precio. Nos hemos acostumbrado a que tuviera que acudir a gente poco formada para ocupar los ministerios, altos cargos de la Administraci?
«A estas alturas, ser ministro o alto cargo ha perdido el prestigio que tuvo antaño»
Una de las características de la izquierda es que todo lo utiliza de forma partidista. No hay más que leer los artículos, la orientación de las informaciones y escuchar las declaraciones, por ejemplo, sobre los incendios y sus causas. Ahora todo se reduce al cambio climático. Los pirómanos deben ser agentes al servicio de la ideología woke, así como los desaprensivos que buscan beneficios económicos o los imprudentes e irresponsables que están en el origen de algunas catástrofes. Me gusta escuchar a los pijoprogres dar lecciones, sobre todo desde sus casas o pisos de lujo. Ahora se han aprendido esa idea de los incendios de nueva generación o que, sin el cambio climático, supongo, los bosques no arderían. Me imagino que la desertización del Sáhara, que antes era un vergel, debió ser consecuencia del cambio climático. Durante milenios, ha ido cambiando la Tierra hasta que los listillos de la izquierda descubrieron el multimillonario negocio que se ha generado alrededor de esa verdad revelada que repiten como cotorras. El propio Sánchez, el gran gurú del Grupo de Puebla, se ha convertido en un apóstol que utiliza este comodín siempre que tiene ocasión. Los que no están de acuerdo son unos ignorantes y tienen que callarse.No hace tanto tiempo era un gran reformista de la democracia, el adalid en la lucha contra la corrupción y un desaforado feminista, porque esas serían las señas identitarias de esta nueva izquierda patria que conocemos como el sanchismo. Es tan demócrata que impuso la amnistía que los constituyentes descartaron e incluso prohibieron los indultos generales, pero no hay nada como tener a su servicio a un felón como Conde-Pumpido para que pretendan que comulguemos con ruedas de molino. Nunca imaginé que vería a un magistrado del Tribunal Supremo traicionando el espíritu y la letra de nuestra Carta Magna, aunque la Historia está llena de juristas, incluso algunos brillantes y dotados de una gran preparación, que se pusieron al servicio del poder hasta alcanzar cotas realmente abyectas. A veces peco de ingenuo y lo hice cuando confié en que Conde-Pumpido era un hombre de Estado. El regeneracionismo de Sánchez lo hemos visto con sus incumplimientos de la Constitución, su desprecio por el mérito y la capacidad, el capitalismo de amiguetes, el enriquecimiento de los lobistas y el abusivo uso de los medios públicos de forma personal y partidista.En lo que hace referencia a la corrupción, creo que la gente honrada está alucinada ante la sucesión de escándalos que estamos viviendo. Me sorprende, no lo digo irónicamente, el comportamiento de los periodistas que minimizan o justifican este lodazal. Desde luego, el socialismo no se merece tener estos representantes que han actuado como una auténtica horda de bárbaros dispuestos a conseguir el botín a cualquier precio. Nos hemos acostumbrado a que tuviera que acudir a gente poco formada para ocupar los ministerios, altos cargos de la Administración
