Hay gestos que dicen mucho de una trayectoria profesional. Marialuisa Ferramosca, médica de 67 años y responsable del servicio de emergencias Suem 118 de Treviso, ha decidido donar los 142 días de vacaciones que tenía acumulados antes de jubilarse. En lugar de disfrutar ella de casi cinco meses de descanso, ha preferido destinarlos a un fondo de solidaridad para que puedan utilizarlos compañeros que atraviesen situaciones personales complicadas.
La historia ha sido recogida por el medio francés Marie France. Ferramosca dejará su puesto el próximo 1 de octubre después de varias décadas vinculada a los servicios de emergencia de la región del Véneto y de haber participado en algunas de las situaciones más graves ocurridas en la zona.
Su decisión permitirá que esos días de descanso puedan beneficiar a trabajadores que necesiten ausentarse temporalmente de su puesto por circunstancias familiares, como tener que cuidar de un hijo enfermo, según explica la información publicada por ambos medios.
Casi cinco meses de vacaciones que acabarán en un fondo de solidaridad
Los 142 días acumulados no son el resultado de una carrera profesional alejada de las emergencias. Ferramosca ha trabajado durante décadas en primera línea y llegó a dirigir el Suem 118 de Treviso en marzo de 2020, justo cuando comenzaba la etapa más complicada de la pandemia de coronavirus.
Su trayectoria en la medicina de urgencias comenzó mucho antes. En 1988 se incorporó al hospital Ca’ Foncello como cirujana de urgencias y posteriormente se especializó también en cirugía, anestesia y cuidados intensivos. En 1999 dio el salto al Suem 118.
A lo largo de su carrera tuvo que intervenir en diferentes emergencias de gran magnitud. Entre ellas aparecen la explosión de ButanGas en 1996, el incendio de De Longhi en 2007, la pandemia de Covid-19 y el accidente de un autobús que cayó desde un puente en Mestre en 2023.
Ferramosca recuerda especialmente algunas de esas jornadas. Sobre el incendio de De Longhi explicó que el equipo salió hacia el lugar incluso antes de recibir el aviso oficial porque habían visto «la columna de humo desde el campo donde estábamos realizando un ejercicio de entrenamiento». Durante la pandemia, el servicio llegó a recibir más de 500 llamadas diarias.
«Los rostros y las miradas de las familias permanecen grabados en nuestros corazones»
La médica reconoce que las grandes catástrofes son solo una parte de lo vivido durante todos estos años. «Más allá de las grandes situaciones de emergencia, también recuerdo las demás operaciones de rescate: para quienes las viven, siempre son extraordinarias», explicó a Il Messaggero.
Ferramosca también habló de la dificultad de mantener la calma en situaciones extremas. «Hay que mantener la lucidez y el autocontrol para tomar rápidamente las decisiones correctas», señaló. Sin embargo, distingue esa capacidad profesional de la manera de afrontar el sufrimiento personal: «Enfrentarse al duelo, incluso al de los familiares, es otra cuestión. Es la parte más emotiva y desgarradora».
Su trabajo también ha estado marcado por un aumento de las agresiones contra los profesionales sanitarios. La médica considera que el problema debe ponerse en contexto: «Hay que decir que recibimos mucho reconocimiento. A raíz de esto, la agresividad ha aumentado en toda la sociedad. Y nosotros también lo constatamos».
Antes de abandonar definitivamente su puesto, Ferramosca quiso despedirse de quienes la acompañaron durante su carrera. «Hoy doy las gracias a cada uno de vosotros por esta maravillosa y extremadamente enriquecedora aventura profesional. Gracias a todos los que me han acompañado», afirmó.
Después de décadas dedicadas a las emergencias, su nueva etapa tendrá espacio para otras actividades, entre ellas el taichí. Pero su último gesto profesional será probablemente uno de los más recordados por sus compañeros: casi cinco meses de vacaciones que no disfrutará ella, sino trabajadores que necesiten ese tiempo para afrontar momentos difíciles.
Hay gestos que dicen mucho de una trayectoria profesional. Marialuisa Ferramosca, médica de 67 años y responsable del servicio de emergencias Suem 118 de Treviso, ha decidido donar los 142 días de vacaciones que tenía acumulados antes de jubilarse. En lugar de disfrutar ella de casi cinco meses de descanso, ha preferido destinarlos a un fondo de solidaridad para que puedan utilizarlos compañeros que atraviesen situaciones personales complicadas.. La historia ha sido recogida por el medio francés Marie France. Ferramosca dejará su puesto el próximo 1 de octubre después de varias décadas vinculada a los servicios de emergencia de la región del Véneto y de haber participado en algunas de las situaciones más graves ocurridas en la zona.. Su decisión permitirá que esos días de descanso puedan beneficiar a trabajadores que necesiten ausentarse temporalmente de su puesto por circunstancias familiares, como tener que cuidar de un hijo enfermo, según explica la información publicada por ambos medios.. Casi cinco meses de vacaciones que acabarán en un fondo de solidaridad. Los 142 días acumulados no son el resultado de una carrera profesional alejada de las emergencias. Ferramosca ha trabajado durante décadas en primera línea y llegó a dirigir el Suem 118 de Treviso en marzo de 2020, justo cuando comenzaba la etapa más complicada de la pandemia de coronavirus.. Su trayectoria en la medicina de urgencias comenzó mucho antes. En 1988 se incorporó al hospital Ca’ Foncello como cirujana de urgencias y posteriormente se especializó también en cirugía, anestesia y cuidados intensivos. En 1999 dio el salto al Suem 118.. A lo largo de su carrera tuvo que intervenir en diferentes emergencias de gran magnitud. Entre ellas aparecen la explosión de ButanGas en 1996, el incendio de De Longhi en 2007, la pandemia de Covid-19 y el accidente de un autobús que cayó desde un puente en Mestre en 2023.. Ferramosca recuerda especialmente algunas de esas jornadas. Sobre el incendio de De Longhi explicó que el equipo salió hacia el lugar incluso antes de recibir el aviso oficial porque habían visto «la columna de humo desde el campo donde estábamos realizando un ejercicio de entrenamiento». Durante la pandemia, el servicio llegó a recibir más de 500 llamadas diarias.. «Los rostros y las miradas de las familias permanecen grabados en nuestros corazones». La médica reconoce que las grandes catástrofes son solo una parte de lo vivido durante todos estos años. «Más allá de las grandes situaciones de emergencia, también recuerdo las demás operaciones de rescate: para quienes las viven, siempre son extraordinarias», explicó a Il Messaggero.. Ferramosca también habló de la dificultad de mantener la calma en situaciones extremas. «Hay que mantener la lucidez y el autocontrol para tomar rápidamente las decisiones correctas», señaló. Sin embargo, distingue esa capacidad profesional de la manera de afrontar el sufrimiento personal: «Enfrentarse al duelo, incluso al de los familiares, es otra cuestión. Es la parte más emotiva y desgarradora».. Su trabajo también ha estado marcado por un aumento de las agresiones contra los profesionales sanitarios. La médica considera que el problema debe ponerse en contexto: «Hay que decir que recibimos mucho reconocimiento. A raíz de esto, la agresividad ha aumentado en toda la sociedad. Y nosotros también lo constatamos».. Antes de abandonar definitivamente su puesto, Ferramosca quiso despedirse de quienes la acompañaron durante su carrera. «Hoy doy las gracias a cada uno de vosotros por esta maravillosa y extremadamente enriquecedora aventura profesional. Gracias a todos los que me han acompañado», afirmó.. Después de décadas dedicadas a las emergencias, su nueva etapa tendrá espacio para otras actividades, entre ellas el taichí. Pero su último gesto profesional será probablemente uno de los más recordados por sus compañeros: casi cinco meses de vacaciones que no disfrutará ella, sino trabajadores que necesiten ese tiempo para afrontar momentos difíciles.
La sanitaria dejará su puesto el próximo 1 de octubre después de varias décadas vinculada a los servicios de emergencia de la región del Véneto (Italia) y de haber participado en algunas de las situaciones más graves ocurridas en la zona
Hay gestos que dicen mucho de una trayectoria profesional. Marialuisa Ferramosca, médica de 67 años y responsable del servicio de emergencias Suem 118 de Treviso, ha decidido donar los 142 días de vacaciones que tenía acumulados antes de jubilarse. En lugar de disfrutar ella de casi cinco meses de descanso, ha preferido destinarlos a un fondo de solidaridad para que puedan utilizarlos compañeros que atraviesen situaciones personales complicadas.. La historia ha sido recogida por el medio francés Marie France. Ferramosca dejará su puesto el próximo 1 de octubre después de varias décadas vinculada a los servicios de emergencia de la región del Véneto y de haber participado en algunas de las situaciones más graves ocurridas en la zona.. Su decisión permitirá que esos días de descanso puedan beneficiar a trabajadores que necesiten ausentarse temporalmente de su puesto por circunstancias familiares, como tener que cuidar de un hijo enfermo, según explica la información publicada por ambos medios.. Casi cinco meses de vacaciones que acabarán en un fondo de solidaridad. Los 142 días acumulados no son el resultado de una carrera profesional alejada de las emergencias. Ferramosca ha trabajado durante décadas en primera línea y llegó a dirigir el Suem 118 de Treviso en marzo de 2020, justo cuando comenzaba la etapa más complicada de la pandemia de coronavirus.. Su trayectoria en la medicina de urgencias comenzó mucho antes. En 1988 se incorporó al hospital Ca’ Foncello como cirujana de urgencias y posteriormente se especializó también en cirugía, anestesia y cuidados intensivos. En 1999 dio el salto al Suem 118.. A lo largo de su carrera tuvo que intervenir en diferentes emergencias de gran magnitud. Entre ellas aparecen la explosión de ButanGas en 1996, el incendio de De Longhi en 2007, la pandemia de Covid-19 y el accidente de un autobús que cayó desde un puente en Mestre en 2023.. Ferramosca recuerda especialmente algunas de esas jornadas. Sobre el incendio de De Longhi explicó que el equipo salió hacia el lugar incluso antes de recibir el aviso oficial porque habían visto «la columna de humo desde el campo donde estábamos realizando un ejercicio de entrenamiento». Durante la pandemia, el servicio llegó a recibir más de 500 llamadas diarias.. «Los rostros y las miradas de las familias permanecen grabados en nuestros corazones». La médica reconoce que las grandes catástrofes son solo una parte de lo vivido durante todos estos años. «Más allá de las grandes situaciones de emergencia, también recuerdo las demás operaciones de rescate: para quienes las viven, siempre son extraordinarias», explicó a Il Messaggero.. Ferramosca también habló de la dificultad de mantener la calma en situaciones extremas. «Hay que mantener la lucidez y el autocontrol para tomar rápidamente las decisiones correctas», señaló. Sin embargo, distingue esa capacidad profesional de la manera de afrontar el sufrimiento personal: «Enfrentarse al duelo, incluso al de los familiares, es otra cuestión. Es la parte más emotiva y desgarradora».. Su trabajo también ha estado marcado por un aumento de las agresiones contra los profesionales sanitarios. La médica considera que el problema debe ponerse en contexto: «Hay que decir que recibimos mucho reconocimiento. A raíz de esto, la agresividad ha aumentado en toda la sociedad. Y nosotros también lo constatamos».. Antes de abandonar definitivamente su puesto, Ferramosca quiso despedirse de quienes la acompañaron durante su carrera. «Hoy doy las gracias a cada uno de vosotros por esta maravillosa y extremadamente enriquecedora aventura profesional. Gracias a todos los que me han acompañado», afirmó.. Después de décadas dedicadas a las emergencias, su nueva etapa tendrá espacio para otras actividades, entre ellas el taichí. Pero su último gesto profesional será probablemente uno de los más recordados por sus compañeros: casi cinco meses de vacaciones que no disfrutará ella, sino trabajadores que necesiten ese tiempo para afrontar momentos difíciles.
