La Casa Blanca ha destinado al menos 443.000 dólares a una campaña televisiva que presenta los logros de la Administración y que ha recibido críticas tanto de demócratas como de republicanos
La Administración de Donald Trump ha comenzado a emitir una campaña de anuncios televisivos financiada con fondos públicos que ha abierto un debate en Estados Unidos sobre los límites entre la comunicación institucional y la publicidad política. El primer anuncio comenzó a emitirse el miércoles en Fox News y Newsmax y, según datos recogidos por Associated Press, el Gobierno había destinado ya al menos 443.000 dólares a su difusión hasta este viernes.. En el vídeo, Trump aparece defendiendo algunas de las principales políticas de su Administración y asegurando que Estados Unidos derrotará al «comunismo, socialismo y marxismo». Sobreimpresionados aparecen también mensajes que atribuyen al Gobierno los mayores recortes fiscales de la historia, la recuperación de la industria manufacturera y una política de defensa de la ley y de las fuerzas policiales. El anuncio termina indicando expresamente que ha sido «pagado por el Gobierno de Estados Unidos».. La polémica ha aumentado por el momento elegido para su emisión, a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre, en las que se renovará el Congreso. Trump no figura en las papeletas, pero el contenido de los anuncios coincide con buena parte del discurso político que el presidente y los republicanos están utilizando de cara a esos comicios.. Las críticas han llegado desde ambos partidos. El congresista demócrata Jamie Raskin ha planteado que la utilización de recursos gubernamentales podría vulnerar la Ley Hatch, que limita determinadas actividades políticas de los empleados federales. Desde el Partido Republicano, el senador Thom Tillis también ha cuestionado que se utilice dinero público para financiar una campaña de estas características.. La Casa Blanca, por su parte, rechaza que los vídeos puedan considerarse anuncios electorales. Su argumento es que se trata de mensajes de servicio público destinados a informar y promover los objetivos de la Administración, una práctica que, según recuerda, también han utilizado gobiernos anteriores de ambos partidos.. El Ejecutivo sostiene además que Trump no es candidato en las elecciones de noviembre y los anuncios no incluyen ninguna petición directa de voto. Como precedentes, la Casa Blanca ha citado campañas institucionales de administraciones anteriores, entre ellas la iniciativa sanitaria «We Can Do This» impulsada durante la presidencia de Joe Biden y anuncios relacionados con el acceso al sistema sanitario durante el mandato de Barack Obama.. La campaña se amplió este viernes con un segundo anuncio de un minuto de duración, construido alrededor de imágenes del monte Rushmore y fragmentos de una intervención de Trump durante las celebraciones del 4 de julio. En él, el presidente presenta el momento actual como el comienzo de una nueva «edad de oro» para Estados Unidos. Associated Press señala que la Administración está ampliando tanto el número de anuncios como su inversión.. La primera pieza ha generado además un segundo conflicto por su música. Utiliza «Love Me», del artista JMSN, nombre artístico de Christian Berishaj, quien ha asegurado públicamente que no autorizó el uso de su canción para ninguna campaña o mensaje político. El músico ha anunciado que está estudiando posibles acciones legales.. La discusión se centra ahora en si los vídeos pueden considerarse legítima comunicación institucional o si su contenido y proximidad a las elecciones los acerca a la propaganda política financiada por los contribuyentes. La Casa Blanca mantiene que están dentro de los límites habituales de la comunicación gubernamental, mientras varios legisladores reclaman revisar tanto su financiación como la participación de funcionarios públicos en su elaboración.
La Administración de Donald Trump ha comenzado a emitir una campaña de anuncios televisivos financiada con fondos públicos que ha abierto un debate en Estados Unidos sobre los límites entre la comunicación institucional y la publicidad política. El primer anuncio comenzó a emitirse el miércoles en Fox News y Newsmax y, según datos recogidos por Associated Press, el Gobierno había destinado ya al menos 443.000 dólares a su difusión hasta este viernes.. En el vídeo, Trump aparece defendiendo algunas de las principales políticas de su Administración y asegurando que Estados Unidos derrotará al «comunismo, socialismo y marxismo». Sobreimpresionados aparecen también mensajes que atribuyen al Gobierno los mayores recortes fiscales de la historia, la recuperación de la industria manufacturera y una política de defensa de la ley y de las fuerzas policiales. El anuncio termina indicando expresamente que ha sido «pagado por el Gobierno de Estados Unidos».. La polémica ha aumentado por el momento elegido para su emisión, a pocas semanas de las elecciones legislativas de noviembre, en las que se renovará el Congreso. Trump no figura en las papeletas, pero el contenido de los anuncios coincide con buena parte del discurso político que el presidente y los republicanos están utilizando de cara a esos comicios.. Las críticas han llegado desde ambos partidos. El congresista demócrata Jamie Raskin ha planteado que la utilización de recursos gubernamentales podría vulnerar la Ley Hatch, que limita determinadas actividades políticas de los empleados federales. Desde el Partido Republicano, el senador Thom Tillis también ha cuestionado que se utilice dinero público para financiar una campaña de estas características.. La Casa Blanca, por su parte, rechaza que los vídeos puedan considerarse anuncios electorales. Su argumento es que se trata de mensajes de servicio público destinados a informar y promover los objetivos de la Administración, una práctica que, según recuerda, también han utilizado gobiernos anteriores de ambos partidos.. El Ejecutivo sostiene además que Trump no es candidato en las elecciones de noviembre y los anuncios no incluyen ninguna petición directa de voto. Como precedentes, la Casa Blanca ha citado campañas institucionales de administraciones anteriores, entre ellas la iniciativa sanitaria «We Can Do This» impulsada durante la presidencia de Joe Biden y anuncios relacionados con el acceso al sistema sanitario durante el mandato de Barack Obama.. La campaña se amplió este viernes con un segundo anuncio de un minuto de duración, construido alrededor de imágenes del monte Rushmore y fragmentos de una intervención de Trump durante las celebraciones del 4 de julio. En él, el presidente presenta el momento actual como el comienzo de una nueva «edad de oro» para Estados Unidos. Associated Press señala que la Administración está ampliando tanto el número de anuncios como su inversión.. La primera pieza ha generado además un segundo conflicto por su música. Utiliza «Love Me», del artista JMSN, nombre artístico de Christian Berishaj, quien ha asegurado públicamente que no autorizó el uso de su canción para ninguna campaña o mensaje político. El músico ha anunciado que está estudiando posibles acciones legales.. La discusión se centra ahora en si los vídeos pueden considerarse legítima comunicación institucional o si su contenido y proximidad a las elecciones los acerca a la propaganda política financiada por los contribuyentes. La Casa Blanca mantiene que están dentro de los límites habituales de la comunicación gubernamental, mientras varios legisladores reclaman revisar tanto su financiación como la participación de funcionarios públicos en su elaboración.
