A estas alturas ya no me imagino a Sánchez y su familia mezclándose con la plebe en una playa o haciendo cola en un chiringuito. Es muy cómodo no preocuparse por las cuestiones domésticas o que te organicen las vacaciones sin pagarlas. La Moncloa cuenta con un montón de gente cuya misión es hacerle la vida muy cómoda. Ningún presidente ha tenido este ritmo de vida. Ahora entiendo por qué Augusto creó la guardia pretoriana, aunque sería su sucesor, Tiberio, y su perfecto, Sejano, quien reunió todas las cohortes en Roma y construyó un campamento fortificado que sería conocido como Castra Praetoria. Es el paso que le falta por dar a Sánchez, ya que si hay una Guardia Real, también podría existir una Guardia Sanchista para protegerle. Todos recordamos la trilogía de Alejandro Dumas y la pugna entre los mosqueteros de Luis XIII y los del cardenal Richelieu. Esta última fuerza desapareció con Mazarino y se integró en las tropas reales. Por cierto, el primero fue un gran estadista y no ese villano que dibuja Dumas. Es cierto que fue un gran novelista, pero poco riguroso en los aspectos históricos de sus obras. Esa falta de rigor y algunas licencias ciertamente disparatadas son una característica fundamental y deliberada de su estilo literario. Hubiera podido crear relatos imaginarios para Sánchez como hacen sus asesores monclovitas. Dumas escribió que «es admisible violar la historia, siempre y cuando se le haga un hijo hermoso». Es una frase osada, pero comprensible en la ficción, mientras que lo que sufrimos en España es una violación de las instituciones y el ordenamiento constitucional para ofrecer un resultado desastroso. No sé si serán sus últimas vacaciones en La Mareta, aunque creo que el año que viene le dará tiempo para despedirse al ritmo crepuscular de un gran Gatsby sanchista sumido en la ruina espiritual, emocional y existencial cuando pierda las elecciones, no pueda gobernar y le vuelvan a traicionar los Óscar López, Patxi López, Antonio Hernando y tantos otros mercenarios que le darán la espalda. Es malo vivir por encima de tus posibilidades y acostumbrarse a esas mansiones, porque el sueldo de expresidente del Gobierno no permite esas holguras y no creo que la Internacional Socialista le garantice ese ritmo de vida como si fuera un moderno Jay Gatsby.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Es malo vivir por encima de tus posibilidades y acostumbrarse a esas mansiones, porque el sueldo de expresidente del Gobierno no permite esas holguras»
A estas alturas ya no me imagino a Sánchez y su familia mezclándose con la plebe en una playa o haciendo cola en un chiringuito. Es muy cómodo no preocuparse por las cuestiones domésticas o que te organicen las vacaciones sin pagarlas. La Moncloa cuenta con un montón de gente cuya misión es hacerle la vida muy cómoda. Ningún presidente ha tenido este ritmo de vida. Ahora entiendo por qué Augusto creó la guardia pretoriana, aunque sería su sucesor, Tiberio, y su perfecto, Sejano, quien reunió todas las cohortes en Roma y construyó un campamento fortificado que sería conocido como Castra Praetoria. Es el paso que le falta por dar a Sánchez, ya que si hay una Guardia Real, también podría existir una Guardia Sanchista para protegerle. Todos recordamos la trilogía de Alejandro Dumas y la pugna entre los mosqueteros de Luis XIII y los del cardenal Richelieu. Esta última fuerza desapareció con Mazarino y se integró en las tropas reales. Por cierto, el primero fue un gran estadista y no ese villano que dibuja Dumas. Es cierto que fue un gran novelista, pero poco riguroso en los aspectos históricos de sus obras. Esa falta de rigor y algunas licencias ciertamente disparatadas son una característica fundamental y deliberada de su estilo literario. Hubiera podido crear relatos imaginarios para Sánchez como hacen sus asesores monclovitas. Dumas escribió que «es admisible violar la historia, siempre y cuando se le haga un hijo hermoso». Es una frase osada, pero comprensible en la ficción, mientras que lo que sufrimos en España es una violación de las instituciones y el ordenamiento constitucional para ofrecer un resultado desastroso. No sé si serán sus últimas vacaciones en La Mareta, aunque creo que el año que viene le dará tiempo para despedirse al ritmo crepuscular de un gran Gatsby sanchista sumido en la ruina espiritual, emocional y existencial cuando pierda las elecciones, no pueda gobernar y le vuelvan a traicionar los Óscar López, Patxi López, Antonio Hernando y tantos otros mercenarios que le darán la espalda. Es malo vivir por encima de tus posibilidades y acostumbrarse a esas mansiones, porque el sueldo de expresidente del Gobierno no permite esas holguras y no creo que la Internacional Socialista le garantice ese ritmo de vida como si fuera un moderno Jay Gatsby.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
