Un ensayo realizado en las instalaciones de Which? Gardening, en el Reino Unido, analizó distintos métodos de riego y comprobó que regar a diario puede perjudicar a varias especies. En las petunias, el riego diario provocó hojas amarillas por falta de nutrientes y las macetas de fibra de coco llegaron a deshacerse por el exceso de humedad. En el caso de los tomates, las plantas crecieron más altas, pero al final del estudio mostraban signos de carencia nutricional, a diferencia de las que se regaron con menos frecuencia.
Según el análisis, el sistema más eficiente fue simplemente introducir un dedo en el sustrato o levantar la maceta para valorar si realmente necesitaba agua. Con este método, las plantas solo requirieron riego 18 veces durante las seis semanas del experimento.
Los sensores de humedad también redujeron la frecuencia, con una media de 14 riegos, aunque las plantas resultaron ligeramente más pequeñas. La horticultora Ellie Dyer, especialista de Which? Gardening, señala: «Mientras aprendes cómo debería sentirse la tierra, puedes usar un indicador de agua para obtener más pistas sobre cómo está tu planta».
Los productos diseñados para retener humedad también disminuyeron la necesidad de riego a 14 veces cuando se combinaban con la técnica del tacto y el peso. Sin embargo, no se observaron mejoras en el crecimiento o la salud general de las plantas.
El riego diario desde arriba produjo los peores resultados. Tanto las petunias como los pelargonios regados de esta forma mostraron decoloración y signos de deficiencia nutricional, además de un crecimiento notablemente menor.
La técnica que sí marca la diferencia: regar desde abajo
El único método que generó una mejora clara fue el riego por la base, dejando que la planta absorba el agua desde el fondo del recipiente. En el caso de los tomates, esta técnica redujo la frecuencia de riego de 32 a 16 veces, sin afectar al tamaño ni a la salud de las plantas.
No obstante, los expertos advierten que este sistema es menos eficaz si la planta se deja marchitar antes de regarla, ya que el sustrato muy seco tarda más en absorber agua desde abajo. En esos casos, la recomendación es regar desde arriba primero, dejar que el agua penetre bien y aplicar una o dos dosis adicionales para rehidratar el sustrato de forma uniforme.
Un ensayo realizado en las instalaciones de Which? Gardening, en el Reino Unido, analizó distintos métodos de riego y comprobó que regar a diario puede perjudicar a varias especies. En las petunias, el riego diario provocó hojas amarillas por falta de nutrientes y las macetas de fibra de coco llegaron a deshacerse por el exceso de humedad. En el caso de los tomates, las plantas crecieron más altas, pero al final del estudio mostraban signos de carencia nutricional, a diferencia de las que se regaron con menos frecuencia.. Según el análisis, el sistema más eficiente fue simplemente introducir un dedo en el sustrato o levantar la maceta para valorar si realmente necesitaba agua. Con este método, las plantas solo requirieron riego 18 veces durante las seis semanas del experimento.. Los sensores de humedad también redujeron la frecuencia, con una media de 14 riegos, aunque las plantas resultaron ligeramente más pequeñas. La horticultora Ellie Dyer, especialista de Which? Gardening, señala: «Mientras aprendes cómo debería sentirse la tierra, puedes usar un indicador de agua para obtener más pistas sobre cómo está tu planta».. Los productos diseñados para retener humedad también disminuyeron la necesidad de riego a 14 veces cuando se combinaban con la técnica del tacto y el peso. Sin embargo, no se observaron mejoras en el crecimiento o la salud general de las plantas.. El riego diario desde arriba produjo los peores resultados. Tanto las petunias como los pelargonios regados de esta forma mostraron decoloración y signos de deficiencia nutricional, además de un crecimiento notablemente menor.. La técnica que sí marca la diferencia: regar desde abajo. El único método que generó una mejora clara fue el riego por la base, dejando que la planta absorba el agua desde el fondo del recipiente. En el caso de los tomates, esta técnica redujo la frecuencia de riego de 32 a 16 veces, sin afectar al tamaño ni a la salud de las plantas.. No obstante, los expertos advierten que este sistema es menos eficaz si la planta se deja marchitar antes de regarla, ya que el sustrato muy seco tarda más en absorber agua desde abajo. En esos casos, la recomendación es regar desde arriba primero, dejar que el agua penetre bien y aplicar una o dos dosis adicionales para rehidratar el sustrato de forma uniforme.
Un experimento revela que el exceso de agua provoca falta de nutrientes y un peor estado de salud
Un ensayo realizado en las instalaciones de Which? Gardening, en el Reino Unido, analizó distintos métodos de riego y comprobó que regar a diario puede perjudicar a varias especies. En las petunias, el riego diario provocó hojas amarillas por falta de nutrientes y las macetas de fibra de coco llegaron a deshacerse por el exceso de humedad. En el caso de los tomates, las plantas crecieron más altas, pero al final del estudio mostraban signos de carencia nutricional, a diferencia de las que se regaron con menos frecuencia.. Según el análisis, el sistema más eficiente fue simplemente introducir un dedo en el sustrato o levantar la maceta para valorar si realmente necesitaba agua. Con este método, las plantas solo requirieron riego 18 veces durante las seis semanas del experimento.. Los sensores de humedad también redujeron la frecuencia, con una media de 14 riegos, aunque las plantas resultaron ligeramente más pequeñas. La horticultora Ellie Dyer, especialista de Which? Gardening, señala: «Mientras aprendes cómo debería sentirse la tierra, puedes usar un indicador de agua para obtener más pistas sobre cómo está tu planta».. Los productos diseñados para retener humedad también disminuyeron la necesidad de riego a 14 veces cuando se combinaban con la técnica del tacto y el peso. Sin embargo, no se observaron mejoras en el crecimiento o la salud general de las plantas.. El riego diario desde arriba produjo los peores resultados. Tanto las petunias como los pelargonios regados de esta forma mostraron decoloración y signos de deficiencia nutricional, además de un crecimiento notablemente menor.. El único método que generó una mejora clara fue el riego por la base, dejando que la planta absorba el agua desde el fondo del recipiente. En el caso de los tomates, esta técnica redujo la frecuencia de riego de 32 a 16 veces, sin afectar al tamaño ni a la salud de las plantas.. No obstante, los expertos advierten que este sistema es menos eficaz si la planta se deja marchitar antes de regarla, ya que el sustrato muy seco tarda más en absorber agua desde abajo. En esos casos, la recomendación es regar desde arriba primero, dejar que el agua penetre bien y aplicar una o dos dosis adicionales para rehidratar el sustrato de forma uniforme.
