Con frecuencia se dice, en defensa del turismo masivo, que aquellos que lo critican también hacen turismo. Lo dicen políticos, periodistas, portavoces del sector, etc, muchas veces con la cínica sonrisa del que piensa que ha dado un jaque mate. Y se quedan tan anchos. Imagínense: todos esos activistas por el derecho a la vivienda, todos esos manifestantes que agitan un manojo de llaves, todos los saboteadores que estropean los cajetines de los AirBnB; imagínenselos con trikini, tomándose un daiquiri, al borde del mar. ¡Es indignante!. Seguir leyendo
bocata de calamares. Columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. No es tan raro que los que viajan quieran pagar tasas municipales o tener la certeza de no habitar pisos ilegales; es decir, saber que su actividad está regulada para no expulsar a los vecinos o destruir la ciudad. El audio de esta noticia utiliza una voz sintética generada por Inteligencia Artificial y podría tener algunas inconsistencias.. Turistas frente a la Casa Batlló, Barcelona, el 28 de junio de 2026.Gianluca Battista. Con frecuencia se dice, en defensa del turismo masivo, que aquellos que lo critican también hacen turismo. Lo dicen políticos, periodistas, portavoces del sector, etc, muchas veces con la cínica sonrisa del que piensa que ha dado un jaque mate. Y se quedan tan anchos. Imagínense: todos esos activistas por el derecho a la vivienda, todos esos manifestantes que agitan un manojo de llaves, todos los saboteadores que estropean los cajetines de los AirBnB; imagínenselos con trikini, tomándose un daiquiri, al borde del mar. ¡Es indignante!. En realidad, es el argumento más tonto que se puede dar. Sorprendentemente, a mucha gente se la cuelan.. Más información. Lo primero que se debe señalar es que esta sentencia no pone el foco en lo que se critica —el turismo masivo—, sino en la coherencia personal de quienes lo critican, asunto de muy bajo interés político. Es, pues, un argumento ad hominem y la verdad es la verdad, como escribió Machado, la diga Agamenón o su porquero (por cierto, qué miedo da el Agamenón de La odisea de Nolan). Que algunas de las personas que critican el turismo masivo se vayan a vivir un fin de semana con encanto en Roma y se atiborren de tostas de aguacate… no lo justifica. Si un asesino en serie afirma que está mal matar al personal, su condición de asesino no hace que su afirmación sea falsa.. (Lo de apelar a la coherencia, por lo demás, es una argucia ampliamente utilizada sobre todo contra la izquierda, porque la coherencia al 100% es tan rara como el alcohol al 100%, y porque la izquierda suele ponerse metas morales que luego le cuesta alcanzar).. Manifestación contra la saturación turística bajo el lema ´Sóller al límit´convocada por la plataforma ´Menys turisme, més vida´y ´Moviment Jove de Sóller´, el 8 de agosto de 2026.MIQUEL A. BORRÀS (EFE). Lo segundo es que no es lo mismo el turismo que el turismo masivo, de la misma manera que no es lo mismo un páncreas que un cáncer de páncreas. Recuerdo cuando llegué a Madrid, a principios de siglo, y el turismo todavía era una actividad integrada en el ecosistema urbano que ofrecía una aportación valiosa sin perjudicar todo lo demás: se concentraba en algunos lugares, dinamizaba la economía, aportaba otros acentos, otros aspectos, algo de cosmopolitismo. Hoy no es lo mismo: sube los precios, expulsa a los vecinos, cambia los barrios, destruye la ciudad y más que cosmopolita es cosmopaleto.. Lo tercero es que precisamente son los turistas los que deberían exigir una regulación del turismo: para no sufrir destinos masificados, para no viajar a sitios clónicos, para pagar una tasa turística que revierta en lo local, para tener la certeza de no alquilar pisos turísticos ilegales, o de que las condiciones de los trabajadores del sector son dignas, o de que con su actividad vacacional no están contribuyendo a expulsar a los vecinos y destruir las ciudades. Para viajar con la conciencia tranquila.. Para saber, en definitiva, que están, participando en una actividad justa y sostenible y no en un monstruo que todo lo devora para el beneficio de unos pocos. No debería ser una cosa rara eso de que los turistas critiquen la masificación del turismo, sino un deber, y un derecho, como sujetos políticos y consumidores responsables. Sí, se puede. Y se debe.. Sobre la firma. Sergio C. Fanjul (Oviedo, 1980) es licenciado en Astrofísica y Máster en Periodismo. Tiene varios libros publicados y premios como el Paco Rabal de Periodismo Cultural o el Pablo García Baena de Poesía. Es profesor de escritura, guionista de TV, radiofonista en Poesía o Barbarie y performer poético. Desde 2009 firma columnas y artículos en El País.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Comunidad de Madrid. Madrid. Turismo. Turismo barato. Turistificación. Gentrificación. Sociología. Urbanismo. Opinión. Turismo masivo. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
No es tan raro que los que viajan quieran pagar tasas municipales o tener la certeza de no habitar pisos ilegales; es decir, saber que su actividad está regulada para no expulsar a los vecinos o destruir la ciudad
