Las reacciones ante la falta de financiación del fármaco capaz de ir al origen de la enfermedad de Alzheimer no cesan. Ahora, sociedades científicas y organizaciones de pacientes han firmado un documento en el que muestran su «profunda decepción» por la decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) de no financiar fármacos capaces de modificar el curso del alzhéimer y solicitan que sea reconsiderada. Así, la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias (Ceafa), la Fundación CIEN, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) y la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm) se han unido para rechazar esta decisión. Avance significativo Las entidades explican que actualmente se dispone de tratamientos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que ralentizan la progresión de la enfermedad en un grupo concreto de pacientes y que representan un avance «veraz» y «significativo» en una enfermedad en la que, durante décadas, únicamente se han podido ofrecer tratamientos sintomáticos. «Años de esperanza compartida entre pacientes, familias, profesionales, investigadores y administraciones merecen una fundada oportunidad», añaden. Según exponen, algunos de los argumentos para este rechazo se han basado en la evidencia científica, pero «esta debería analizarse con rigor y en su conjunto», agregan. Además, afirman que la reciente revisión publicada por ‘Cochrane’ constituye una aportación científica de valor y debe formar parte del debate. «No puede interpretarse de forma aislada ni convertirse en el único argumento para cuestionar unos tratamientos que ya han superado un proceso evaluatorio completo», resaltan. En este contexto, subrayan que el consenso científico actual no plantea un uso indiscriminado de estas terapias, sino «exactamente lo contrario»: una selección estricta de los pacientes, protocolos homogéneos, seguimiento especializado e información transparente. Así, tal y como recoge Europa Press, indican que su beneficio es modesto y sus riesgos son conocidos, pero afirman que no existe ninguna otra alternativa en esa área y, para muchas personas, lograr unos meses adicionales de autonomía, de capacidad funcional o de vida independiente «pueden tener un valor incalculable». «Los pacientes adultos, informados y responsables quieren tener la oportunidad de decidir libremente, con conocimiento de causa, si desean acceder a esta opción terapéutica», destacan. En este mismo sentido, indican que las propias sociedades científicas han defendido que la respuesta no debe ser limitar estas terapias, sino incorporarlas de forma ordenada y consideran que la llegada de estos tratamientos representa también una oportuni
Para las sociedades, la decisión del Ministerio de Sanidad provoca una «profunda desigualdad»
Las reacciones ante la falta de financiación del fármaco capaz de ir al origen de la enfermedad de Alzheimer no cesan. Ahora, sociedades científicas y organizaciones de pacientes han firmado un documento en el que muestran su «profunda decepción» por la decisión de la Comisión Interministerial de Precios de los Medicamentos (CIPM) de no financiar fármacos capaces de modificar el curso del alzhéimer y solicitan que sea reconsiderada.Así, la Confederación Española de Alzheimer y Otras Demencias (Ceafa), la Fundación CIEN, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Neurología (SEN), la Sociedad Española de Psicogeriatría (SEPG) y la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (Sepsm) se han unido para rechazar esta decisión.Avance significativoLas entidades explican que actualmente se dispone de tratamientos autorizados por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) que ralentizan la progresión de la enfermedad en un grupo concreto de pacientes y que representan un avance «veraz» y «significativo» en una enfermedad en la que, durante décadas, únicamente se han podido ofrecer tratamientos sintomáticos. «Años de esperanza compartida entre pacientes, familias, profesionales, investigadores y administraciones merecen una fundada oportunidad», añaden.Según exponen, algunos de los argumentos para este rechazo se han basado en la evidencia científica, pero «esta debería analizarse con rigor y en su conjunto», agregan. Además, afirman que la reciente revisión publicada por ‘Cochrane’ constituye una aportación científica de valor y debe formar parte del debate. «No puede interpretarse de forma aislada ni convertirse en el único argumento para cuestionar unos tratamientos que ya han superado un proceso evaluatorio completo», resaltan.En este contexto, subrayan que el consenso científico actual no plantea un uso indiscriminado de estas terapias, sino «exactamente lo contrario»: una selección estricta de los pacientes, protocolos homogéneos, seguimiento especializado e información transparente.Así, tal y como recoge Europa Press, indican que su beneficio es modesto y sus riesgos son conocidos, pero afirman que no existe ninguna otra alternativa en esa área y, para muchas personas, lograr unos meses adicionales de autonomía, de capacidad funcional o de vida independiente «pueden tener un valor incalculable». «Los pacientes adultos, informados y responsables quieren tener la oportunidad de decidir libremente, con conocimiento de causa, si desean acceder a esta opción terapéutica», destacan.En este mismo sentido, indican que las propias sociedades científicas han defendido que la respuesta no debe ser limitar estas terapias, sino incorporarlas de forma ordenada y consideran que la llegada de estos tratamientos representa también una oportunidad par
