Beber un vaso de zumo de naranja al día como parte de una alimentación equilibrada podría aportar beneficios más allá de ayudar a alcanzar la ingesta recomendada de fruta. Dos investigaciones recientes apuntan a que esta sencilla incorporación a la dieta podría contribuir a mejorar el bienestar psicológico y favorecer la salud metabólica de las mujeres posmenopáusicas, una etapa en la que aumentan tanto el riesgo cardiovascular como la prevalencia de síntomas como la ansiedad o la depresión. La primera de las investigaciones, realizada por la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y publicada en la revista British Journal of Nutrition, evaluó a adultos que consumían menos de dos raciones diarias de frutas y verduras. Los participantes recibieron asesoramiento nutricional para aumentar su consumo hasta acercarse a las cinco raciones diarias recomendadas. Sin embargo, solo a uno de los grupos se le indicó que una de esas raciones podía consumirse en forma de zumo de fruta. Tras cuatro semanas de intervención, los investigadores observaron que únicamente las personas que incorporaron el zumo experimentaron una disminución significativa de las puntuaciones de depresión, sin que se detectaran cambios negativos en los marcadores metabólicos analizados, como el peso corporal, la presión arterial o el control de la glucosa. Además, el estudio mostró que el consumo de fibra aumentó en ambos grupos, un dato que cuestiona una de las críticas habituales al zumo de fruta: que sustituye al consumo de fruta entera. En este ensayo, por el contrario, el zumo formó parte de una mejora global de la alimentación y no desplazó otros alimentos ricos en fibra. Según explica Oliver Shannon, profesor de Nutrición y Envejecimiento de la Universidad de Newcastle y coautor del trabajo, el hallazgo sobre el estado de ánimo «merece seguir investigándose», ya que coincide con estudios anteriores que habían observado mejoras en el flujo sanguíneo cerebral y en determinadas funciones cognitivas tras el consumo de zumos cítricos. Riesgo cardiovascular en mujeres postmenopáusicas Los resultados se suman a otra investigación publicada recientemente en Food & Function, centrada específicamente en mujeres posmenopáusicas con riesgo cardiometabólico. En este estudio europeo, las participantes consumieron durante dos meses un zumo rico en polifenoles elaborado con naranja, granada y frutos rojos. El análisis reveló un incremento significativo de metabolitos fenólicos generados por la microbiota intestinal. Estas moléculas bioactivas, derivadas del metabolismo de los polifenoles presentes en los alimentos vegetales, se han relacionado en numerosos estudios con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y protectores sobre la función vascular. Los autores consideran que estos resultados ponen de manifiesto la capacidad de este tipo de bebidas para favorecer la producción de compuestos potencialmente beneficiosos en una etapa de la vida en
Dos estudios recientes muestran que su consumo se asocia con una reducción de los síntomas depresivos y con un aumento de metabolitos beneficiosos para corazón
Beber un vaso de zumo de naranja al día como parte de una alimentación equilibrada podría aportar beneficios más allá de ayudar a alcanzar la ingesta recomendada de fruta. Dos investigaciones recientes apuntan a que esta sencilla incorporación a la dieta podría contribuir a mejorar el bienestar psicológico y favorecer la salud metabólica de las mujeres posmenopáusicas, una etapa en la que aumentan tanto el riesgo cardiovascular como la prevalencia de síntomas como la ansiedad o la depresión.La primera de las investigaciones, realizada por la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y publicada en la revista British Journal of Nutrition, evaluó a adultos que consumían menos de dos raciones diarias de frutas y verduras. Los participantes recibieron asesoramiento nutricional para aumentar su consumo hasta acercarse a las cinco raciones diarias recomendadas. Sin embargo, solo a uno de los grupos se le indicó que una de esas raciones podía consumirse en forma de zumo de fruta.Tras cuatro semanas de intervención, los investigadores observaron que únicamente las personas que incorporaron el zumo experimentaron una disminución significativa de las puntuaciones de depresión, sin que se detectaran cambios negativos en los marcadores metabólicos analizados, como el peso corporal, la presión arterial o el control de la glucosa.Además, el estudio mostró que el consumo de fibra aumentó en ambos grupos, un dato que cuestiona una de las críticas habituales al zumo de fruta: que sustituye al consumo de fruta entera. En este ensayo, por el contrario, el zumo formó parte de una mejora global de la alimentación y no desplazó otros alimentos ricos en fibra.Según explica Oliver Shannon, profesor de Nutrición y Envejecimiento de la Universidad de Newcastle y coautor del trabajo, el hallazgo sobre el estado de ánimo «merece seguir investigándose», ya que coincide con estudios anteriores que habían observado mejoras en el flujo sanguíneo cerebral y en determinadas funciones cognitivas tras el consumo de zumos cítricos.Los resultados se suman a otra investigación publicada recientemente en Food & Function, centrada específicamente en mujeres posmenopáusicas con riesgo cardiometabólico. En este estudio europeo, las participantes consumieron durante dos meses un zumo rico en polifenoles elaborado con naranja, granada y frutos rojos.El análisis reveló un incremento significativo de metabolitos fenólicos generados por la microbiota intestinal. Estas moléculas bioactivas, derivadas del metabolismo de los polifenoles presentes en los alimentos vegetales, se han relacionado en numerosos estudios con efectos antioxidantes, antiinflamatorios y protectores sobre la función vascular.Los autores consideran que estos resultados ponen de manifiesto la capacidad de este tipo de bebidas para favorecer la producción de compuestos potencialmente beneficiosos en una etapa de la vida en la que el descenso de los estrógenos incrementa el riesgo
