Más de tres meses después de arrancar el juicio del caso Kitchen, la magistrada Teresa Palacios ha puesto este martes el punto final. Ha sido a las 12.07: “Concluido el juicio, queda visto para dictar sentencia”, ha dicho la presidenta del tribunal, que ha escuchado desde el pasado abril cómo se urdió en 2013 una operación en el seno del Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero popular Luis Bárcenas. La Fiscalía Anticorrupción mantiene que Jorge Fernández Díaz, entonces ministro del Interior, encabezó esa trama para robarle al contable del PP documentos comprometedores que aún podía guardar del partido, para evitar que llegaran así a los investigadores del caso Gürtel. Las defensas rechazan esa tesis y repiten que solo se buscaba el dinero que Bárcenas ocultaba en el extranjero. Así lo ha reiterado el abogado del exchófer del extesorero, a quien la Policía Nacional captó como confidente, en esta última sesión de la vista: “Fue una operación de inteligencia absolutamente legal”.Seguir leyendo
Más de tres meses después de arrancar el juicio del caso Kitchen, la magistrada Teresa Palacios ha puesto este martes el punto final. Ha sido a las 12.07: “Concluido el juicio, queda visto para dictar sentencia”, ha dicho la presidenta del tribunal, que ha escuchado desde el pasado abril cómo se urdió en 2013 una operación en el seno del Gobierno de Mariano Rajoy para espiar al extesorero popular Luis Bárcenas. La Fiscalía Anticorrupción mantiene que Jorge Fernández Díaz, entonces ministro del Interior, encabezó esa trama para robarle al contable del PP documentos comprometedores que aún podía guardar del partido, para evitar que llegaran así a los investigadores del caso Gürtel. Las defensas rechazan esa tesis y repiten que solo se buscaba el dinero que Bárcenas ocultaba en el extranjero. Así lo ha reiterado el abogado del exchófer del extesorero, a quien la Policía Nacional captó como confidente, en esta última sesión de la vista: “Fue una operación de inteligencia absolutamente legal”.De esta forma, tras la celebración de 37 sesiones desde el 6 de abril, la Audiencia Nacional ha cerrado otro capítulo de este sumario de enorme repercusión política, que ha sentado en el banquillo de los acusados, entre otros, al propio Jorge Fernández Díaz; a su número dos, Francisco Martínez, exsecretario de Estado de Seguridad; y a Eugenio Pino, exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía. El ministerio público reclama que se les condene a 15 años de cárcel. A su vez, solicita 19 años de reclusión para el comisario José Manuel Villarejo, que participó en la captación del chofer de Bárcenas, Sergio Ríos, para quien también pide 12 años y medio de cárcel.La vista oral ha emprendido su última jornada pasadas las 10.00 —con todos los acusados presentes, a excepción de Eugenio Pino, que se ha ausentado por motivos médicos—. La pasada semana, las defensas comenzaron a exponer sus alegatos finales y, en esta sesión 37, le ha llegado el turno al abogado Javier Ignacio Navarro, que representa a Sergio Ríos en el juicio junto a la letrada Paloma López Arenas. Su línea argumental ha quedado clara desde el principio: el chófer participó en una operación policial legal, y no cometió ni conoció ninguna irregularidad. Según ha expuesto, él creyó que ayudaba a la Policía en un despliegue “lícito”. “Fue captado por mandos policiales. Le explicaron lo que querían que supiera”, ha subrayado.“Él estaba casi obligado a aceptar esa labor de confidente”, ha incidido Javier Navarro, que ha dibujado un escenario en el que Ríos, debido a su puesto de “conductor y escolta”, observaba a diario cómo Bárcenas y su esposa “estaban cometiendo delitos muy graves”. Según ha enumerado, el extesorero le daba “billetes de 500” para cumplir con los recados; y “transportaba joyas y cuadros”, que puede servir para “blanquear”. “Y veía el alto nivel de vida de la familia”, ha rema
El abogado del antiguo chófer de Bárcenas, captado como confidente, alega que nunca conoció ni participó en ninguna ilegalidad: “Mi defendido es el último mono de esta operación”
