Ir a comer a casa de los abuelos siempre ha sido señal de abundancia. Ahora la alimentación está marcada por la rapidez, con muchas personas comiendo alimentos precocinados o que se pueden cocinar en apenas minutos. Esto choca con lo que se estilaba en generaciones anteriores, que destacaban por la preparación de los guisos caseros en los que se empleaba toda la mañana para cocinarlos. Los productos, muchas veces de huertos de consumo propio, también eran mucho más naturales que en la actualidad.. Poca gente puede permitirse cocinar así, pero a muchos les gustaría y siguen ese modelo ese fin de semana. Algunos sectores están en contra porque consideran que la mayoría de guisos eran muy cargantes, con grasa abundante, mientras otros lo prefieren porque consideran que todo era más natural y más sano. Los platos de cuchara eran el pan de cada día mientras que ahora su presencia se ha reducido considerablemente. Pablo Ojeda, experto en nutrición, valoró la alimentación actual en comparación con la de décadas pasadas durante su intervención en ‘La Roca’.. Por qué no se come como años atrás. «De verdad voy a intentar no meterme en una gran polémica», avisó Pablo Ojeda. Explicó que ese modelo, por mucho que se intente replicar es inasumible a día de hoy: «Yo no voy a volver a comer como comían nuestros abuelos. Y lo intentamos repetir una y otra vez». No fue una mera opinión, sino que quiso explicarlo: «La sociedad actual ni tiene el tiempo que tenían nuestras abuelas, ni tiene las materias que, lógicamente, han evolucionado porque antiguamente caducaban muy pronto y ahora duran más».. Antiguamente los productos eran más naturales, algo que era beneficioso a nivel de calidad, pero que reducía considerablemente su vida útil. El aroma de un guiso casero todavía evoca para muchas personas recuerdos de su infancia y el sabor de esos platos es difícil de igualar con los que se consumen de manera regular en pleno 2026.. Esto se debe imitar de su alimentación. El experto en nutrición incidió en que es imposible volver a ese modelo, pero sí pidió recuperar los platos de cuchara: «Lo que sí tenemos que volver son a los platos de cuchareo, a las legumbres…». Cree que no hay nada malo en introducir esos ingredientes: «¿Qué problema hay con echarle un poquito de choricito a unas lentejas? ¿Qué abuela no te ponía una lechuguita al empezar?». Se tiende a eliminar ciertos alimentos cuando simplemente hay que gestionarlos.. También promovió un gesto que no todo el mundo hace: «¿Sabes lo que es también muy interesante? Darle una doble vida». Pidió no tirar las sobras porque hay todo tipo de alternativas: «Si yo las bato, puedo hacer una crema de lentejas… El aprovechamiento. Si a mí me ha sobrado fruta madura pues puedo hacer un batido, un famoso smoothie que se dice ahora». Esta puede ser la clave para comer comidas tradicionales sin perder tanto tiempo. Se pueden cocinar un fin de semana y comerse entre diario.. ¿Se pueden congelar las legumbres?. Estos platos de abuela se pueden meter en el congelador y un tiempo muy generoso: «Tranquilamente dos o tres meses. Depende siempre del tipo de congelador». Eso sí, es importante no cometer el error de congelar toda la comida sobrante junta: «Cuando yo hago un saco de lentejas, las guardo en tuppers individuales porque si la meto la olla entera en el congelador, después al descongelarlo lo tengo que consumir».. También se pueden congelar otros productos tradicionales que se consumen de manera diferente como el queso. Ahora es habitual comprar pequeñas cuñas o sobras, pero no hay problema en coger un queso entero, normalmente más natural, y congelarlo: «El queso congela súper bien. De hecho, te sale muy baratito comprar un queso grande, lo metes al vacío y lo congelas sacándolo a la nevera el día antes y se descongela. Es perfecto».
La alimentación ha evolucionado, pero pide recuperar algunos platos tradicionales que encajarían en el ritmo de vida actual
Ir a comer a casa de los abuelos siempre ha sido señal de abundancia. Ahora la alimentación está marcada por la rapidez, con muchas personas comiendo alimentos precocinados o que se pueden cocinar en apenas minutos. Esto choca con lo que se estilaba en generaciones anteriores, que destacaban por la preparación de los guisos caseros en los que se empleaba toda la mañana para cocinarlos. Los productos, muchas veces de huertos de consumo propio, también eran mucho más naturales que en la actualidad.. Poca gente puede permitirse cocinar así, pero a muchos les gustaría y siguen ese modelo ese fin de semana. Algunos sectores están en contra porque consideran que la mayoría de guisos eran muy cargantes, con grasa abundante, mientras otros lo prefieren porque consideran que todo era más natural y más sano. Los platos de cuchara eran el pan de cada día mientras que ahora su presencia se ha reducido considerablemente. Pablo Ojeda, experto en nutrición, valoró la alimentación actual en comparación con la de décadas pasadas durante su intervención en ‘La Roca’.. Por qué no se come como años atrás. «De verdad voy a intentar no meterme en una gran polémica», avisó Pablo Ojeda. Explicó que ese modelo, por mucho que se intente replicar es inasumible a día de hoy: «Yo no voy a volver a comer como comían nuestros abuelos. Y lo intentamos repetir una y otra vez». No fue una mera opinión, sino que quiso explicarlo: «La sociedad actual ni tiene el tiempo que tenían nuestras abuelas, ni tiene las materias que, lógicamente, han evolucionado porque antiguamente caducaban muy pronto y ahora duran más».. Antiguamente los productos eran más naturales, algo que era beneficioso a nivel de calidad, pero que reducía considerablemente su vida útil. El aroma de un guiso casero todavía evoca para muchas personas recuerdos de su infancia y el sabor de esos platos es difícil de igualar con los que se consumen de manera regular en pleno 2026.. Esto se debe imitar de su alimentación. El experto en nutrición incidió en que es imposible volver a ese modelo, pero sí pidió recuperar los platos de cuchara: «Lo que sí tenemos que volver son a los platos de cuchareo, a las legumbres…». Cree que no hay nada malo en introducir esos ingredientes: «¿Qué problema hay con echarle un poquito de choricito a unas lentejas? ¿Qué abuela no te ponía una lechuguita al empezar?». Se tiende a eliminar ciertos alimentos cuando simplemente hay que gestionarlos.. También promovió un gesto que no todo el mundo hace: «¿Sabes lo que es también muy interesante? Darle una doble vida». Pidió no tirar las sobras porque hay todo tipo de alternativas: «Si yo las bato, puedo hacer una crema de lentejas… El aprovechamiento. Si a mí me ha sobrado fruta madura pues puedo hacer un batido, un famoso smoothie que se dice ahora». Esta puede ser la clave para comer comidas tradicionales sin perder tanto tiempo. Se pueden cocinar un fin de semana y comerse entre diario.. ¿Se pueden congelar las legumbres?. Estos platos de abuela se pueden meter en el congelador y un tiempo muy generoso: «Tranquilamente dos o tres meses. Depende siempre del tipo de congelador». Eso sí, es importante no cometer el error de congelar toda la comida sobrante junta: «Cuando yo hago un saco de lentejas, las guardo en tuppers individuales porque si la meto la olla entera en el congelador, después al descongelarlo lo tengo que consumir».. También se pueden congelar otros productos tradicionales que se consumen de manera diferente como el queso. Ahora es habitual comprar pequeñas cuñas o sobras, pero no hay problema en coger un queso entero, normalmente más natural, y congelarlo: «El queso congela súper bien. De hecho, te sale muy baratito comprar un queso grande, lo metes al vacío y lo congelas sacándolo a la nevera el día antes y se descongela. Es perfecto».
