En pleno [[LINK:TAG|||tag|||633615ceecd56e3616931fc3|||verano]], cuando toca ponerse el bañador, resulta inevitable intentar bajar unos kilos de más. Sin embargo, no todo vale. Menos aún cuando se quiere reducir peso a toda costa y en poco tiempo. De hecho, los nuevos medicamentos que prometen lograr el peso deseado de forma sencilla con un simple pinchazo pueden ser una mala idea si no se utiliza de forma correcta y bajo supervisión médica. La utilización de los fármacos «tipo Ozempic» carece de indicación para quienes quieren hacer la «operación bikini», «ya que estos están destinados al tratamiento de la obesidad o del sobrepeso cuando presentan relevancia clínica. No constituyen una opción adecuada para la pérdida de unos pocos kilogramos con fines exclusivamente estéticos. Además, no se trata de tratamientos concebidos para administrarse durante uno o dos meses, ya que la interrupción precoz del tratamiento se asocia, en la mayoría de los pacientes, con la recuperación del peso perdido e incluso con una ganancia ponderal superior a la inicial, especialmente si no se han consolidado cambios mantenidos en los hábitos de alimentación y en el nivel de actividad física», advierte Juan Pedro Fernández Corbelle, doctor en Medicina y Cirugía y director del Centro Médico Preven Salud. En este escenario, cada vez está más de moda hablar de alimentos «con efecto Ozempic», aunque la realidad es que «no existen alimentos capaces de estimular de forma directa la producción de las hormonas intestinales GLP-1», advierte el doctor Fernández Corbelle. Sin embargo, «determinados alimentos pueden favorecer la sensación de saciedad y ayudar a controlar el apetito mediante mecanismos fisiológicos que producen efectos similares a los de estas hormonas», reconoce el experto. Buen ejemplo de ello son los alimentos ricos en fibra, especialmente en fibra soluble y fermentable. «Este tipo de fibra aumenta el volumen del contenido gástrico y retrasa el vaciamiento del estómago, lo que prolonga la sensación de saciedad. Además, al llegar al colon es fermentada por la microbiota intestinal, generando compuestos que participan en la regulación del apetito. Se encuentra en alimentos como las legumbres, la avena y otros cereales integrales, así como en frutas y verduras, especialmente cuando se consumen con piel siempre que sea posible», recomienda. Además, también es aconsejable optar por alimentos ricos en proteínas, como las carnes magras, los pescados, los huevos y las fuentes vegetales de proteína, entre ellas las legumbres, el tofu o el tempeh. «Las proteínas son el macronutriente con mayor capacidad saciante y, además, contribuyen al mantenimiento de la masa muscular durante la pérdida de peso», asegura el especialista, quien añade, también, la necesidad de tomar alimentos ricos en grasas saludables, «especialmente en grasas monoinsaturadas y ácidos grasos poliinsaturados omega-3, que se asocian con una ma
Existen numerosos mitos alrededor de algunos alimentos capaces de estimular las hormonas intestinales GLP-1
En pleno verano, cuando toca ponerse el bañador, resulta inevitable intentar bajar unos kilos de más. Sin embargo, no todo vale. Menos aún cuando se quiere reducir peso a toda costa y en poco tiempo. De hecho, los nuevos medicamentos que prometen lograr el peso deseado de forma sencilla con un simple pinchazo pueden ser una mala idea si no se utiliza de forma correcta y bajo supervisión médica.La utilización de los fármacos «tipo Ozempic» carece de indicación para quienes quieren hacer la «operación bikini», «ya que estos están destinados al tratamiento de la obesidad o del sobrepeso cuando presentan relevancia clínica. No constituyen una opción adecuada para la pérdida de unos pocos kilogramos con fines exclusivamente estéticos. Además, no se trata de tratamientos concebidos para administrarse durante uno o dos meses, ya que la interrupción precoz del tratamiento se asocia, en la mayoría de los pacientes, con la recuperación del peso perdido e incluso con una ganancia ponderal superior a la inicial, especialmente si no se han consolidado cambios mantenidos en los hábitos de alimentación y en el nivel de actividad física», advierte Juan Pedro Fernández Corbelle, doctor en Medicina y Cirugía y director del Centro Médico Preven Salud.En este escenario, cada vez está más de moda hablar de alimentos «con efecto Ozempic», aunque la realidad es que «no existen alimentos capaces de estimular de forma directa la producción de las hormonas intestinales GLP-1», advierte el doctor Fernández Corbelle. Sin embargo, «determinados alimentos pueden favorecer la sensación de saciedad y ayudar a controlar el apetito mediante mecanismos fisiológicos que producen efectos similares a los de estas hormonas», reconoce el experto.Buen ejemplo de ello son los alimentos ricos en fibra, especialmente en fibra soluble y fermentable. «Este tipo de fibra aumenta el volumen del contenido gástrico y retrasa el vaciamiento del estómago, lo que prolonga la sensación de saciedad. Además, al llegar al colon es fermentada por la microbiota intestinal, generando compuestos que participan en la regulación del apetito. Se encuentra en alimentos como las legumbres, la avena y otros cereales integrales, así como en frutas y verduras, especialmente cuando se consumen con piel siempre que sea posible», recomienda.Además, también es aconsejable optar por alimentos ricos en proteínas, como las carnes magras, los pescados, los huevos y las fuentes vegetales de proteína, entre ellas las legumbres, el tofu o el tempeh. «Las proteínas son el macronutriente con mayor capacidad saciante y, además, contribuyen al mantenimiento de la masa muscular durante la pérdida de peso», asegura el especialista, quien añade, también, la necesidad de tomar alimentos ricos en grasas saludables, «especialmente en grasas monoinsaturadas y ácidos grasos poliinsaturados omega-3, que se asocian con una mayor sensación de saciedad. Entre ellos destacan el
