Se postula Puente como sucesor natural de Sánchez, al menos eso piensan algunos sesudos comentaristas, pero si esto así fuera habría que salir a la calle y recrear los sucesos del 2 de mayo de 1808 por muy bestia que suene. Porque tampoco podemos cruzarnos de brazos como venimos haciendo en estos ocho últimos años y esperar a que las cosas se resuelvan solas; no podemos adoptar la actitud de lucha y dejar que nos pisoteen el colodrillo en los próximos sesenta y siete años como ocurre en Cuba, el que dicen fue un delicioso país en el Caribe. España es referente mundial del buen vivir, del buen comer y del buen disfrutar con un sol radiante que nos alumbra cada día, pero a estos vainas que están llevando la batuta les obsesiona la idea de cargarse al país, al paisaje y al paisanaje en pro de su beneficio, de su dominio del poder y su riqueza, algo que vemos traducido en el tren de vida de muchos y en los bienes materiales (siempre ajenos y a costa del presupuesto) que manejan y que poseen. Por cierto y a propósito de Cuba, aplaudo el buen gusto de Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de mi querida Colombia, rompiendo relaciones con Cuba y Nicaragua aduciendo que su gobierno no mantendrá ningún vínculo, conexión o correspondencia con las tiranías. A este paso romperá también con nosotros, sino al tiempo. Y si en las pasadas semanas el drama patrio se centraba en los incendios que cercaban al Madrid de Ayuso (no a Cataluña, no), el gobierno se limitaba a echar la culpa al cambio climático. Mientras las llamas cercaban Madrid y miles de ciudadanos contemplaban con preocupación el avance de los incendios, la respuesta política volvió a girar en torno a un argumento ya habitual: el cambio climático. Nadie niega que las altas temperaturas y la sequía agraven el riesgo de incendios, pero convertir esa explicación en el centro del discurso no sustituye la obligación de prevenir, gestionar y actuar. Los ciudadanos esperan montes limpios, cortafuegos mantenidos, medios suficientes y una planificación eficaz, no únicamente explicaciones de tipo ecológico. Algo similar ocurre con respecto a la presión migratoria que vive Ceuta. El Ejecutivo continúa reaccionando a cada crisis sin ofrecer una estrategia estable para reforzar el control de las fronteras exteriores, combatir a las mafias y gestionar los flujos migratorios de forma eficaz y conforme a la ley, tan es así que Italia ha llegado a plantear el restablecimiento de controles fronterizos con España en el marco del espacio Schengen, alegando preocupación por la gestión de la frontera sur, lo que ha provocado un choque diplomático entre ambos gobiernos. Aunque esa medida tendría límites jurídicos y no supondría expulsar a España de Schengen, el simple hecho de que un socio europeo la plantee refleja la gravedad con la que algunos gobiernos perciben la situación. En definitiva, muchos ciudadanos reclaman menos explicaciones y más decisiones capaces de preve
Tampoco podemos cruzarnos de brazos como venimos haciendo en estos ocho últimos años
Se postula Puente como sucesor natural de Sánchez, al menos eso piensan algunos sesudos comentaristas, pero si esto así fuera habría que salir a la calle y recrear los sucesos del 2 de mayo de 1808 por muy bestia que suene. Porque tampoco podemos cruzarnos de brazos como venimos haciendo en estos ocho últimos años y esperar a que las cosas se resuelvan solas; no podemos adoptar la actitud de lucha y dejar que nos pisoteen el colodrillo en los próximos sesenta y siete años como ocurre en Cuba, el que dicen fue un delicioso país en el Caribe. España es referente mundial del buen vivir, del buen comer y del buen disfrutar con un sol radiante que nos alumbra cada día, pero a estos vainas que están llevando la batuta les obsesiona la idea de cargarse al país, al paisaje y al paisanaje en pro de su beneficio, de su dominio del poder y su riqueza, algo que vemos traducido en el tren de vida de muchos y en los bienes materiales (siempre ajenos y a costa del presupuesto) que manejan y que poseen. Por cierto y a propósito de Cuba, aplaudo el buen gusto de Abelardo de la Espriella, nuevo presidente de mi querida Colombia, rompiendo relaciones con Cuba y Nicaragua aduciendo que su gobierno no mantendrá ningún vínculo, conexión o correspondencia con las tiranías. A este paso romperá también con nosotros, sino al tiempo.Y si en las pasadas semanas el drama patrio se centraba en los incendios que cercaban al Madrid de Ayuso (no a Cataluña, no), el gobierno se limitaba a echar la culpa al cambio climático. Mientras las llamas cercaban Madrid y miles de ciudadanos contemplaban con preocupación el avance de los incendios, la respuesta política volvió a girar en torno a un argumento ya habitual: el cambio climático. Nadie niega que las altas temperaturas y la sequía agraven el riesgo de incendios, pero convertir esa explicación en el centro del discurso no sustituye la obligación de prevenir, gestionar y actuar. Los ciudadanos esperan montes limpios, cortafuegos mantenidos, medios suficientes y una planificación eficaz, no únicamente explicaciones de tipo ecológico. Algo similar ocurre con respecto a la presión migratoria que vive Ceuta. El Ejecutivo continúa reaccionando a cada crisis sin ofrecer una estrategia estable para reforzar el control de las fronteras exteriores, combatir a las mafias y gestionar los flujos migratorios de forma eficaz y conforme a la ley, tan es así que Italia ha llegado a plantear el restablecimiento de controles fronterizos con España en el marco del espacio Schengen, alegando preocupación por la gestión de la frontera sur, lo que ha provocado un choque diplomático entre ambos gobiernos. Aunque esa medida tendría límites jurídicos y no supondría expulsar a España de Schengen, el simple hecho de que un socio europeo la plantee refleja la gravedad con la que algunos gobiernos perciben la situación. En definitiva, muchos ciudadanos reclaman menos explicaciones y más decisiones capaces de preven
