Lavar el cabello con la frecuencia que el cuero cabelludo necesite, incluso a diario si es preciso, se erige como una de las principales pautas señaladas por varias expertas para atenuar los efectos del sudor, el sol, el cloro y el salitre propios de la temporada estival. La peluquera Conchi Arias advierte de que uno de los errores más frecuentes consiste en espaciar en exceso el lavado por temor a que el cabello pierda hidratación, una costumbre que puede dificultar una higiene adecuada en un periodo de mayor exposición a agentes externos.. Según trasladó Arias a la revista Lecturas, uno de los fallos con mayor impacto en la salud del cabello «es intentar espaciar demasiado los lavados por miedo a resecar el cabello». Durante los meses de verano, el pelo permanece húmedo durante periodos más prolongados y queda expuesto al sol, al agua de las piscinas y al mar. A esta circunstancia se suma el sudor, que aumenta la necesidad de conservar limpia la piel de la cabeza.. La frecuencia depende del estado del cuero cabelludo. La selección del producto adquiere así una importancia equivalente a la de la frecuencia de lavado. Arias recomienda «elegir un champú adecuado» que limpie con delicadeza y evite resultar agresivo. La hidratación cobra un peso especial en verano y, según indica la peluquera, «en esta época funcionan especialmente bien los champús que ayudan a mantener el equilibrio y la hidratación del cuero cabelludo, aportando cierta flexibilidad a la fibra capilar para compensar el aumento de los lavados».. La peluquera insiste en que «el cuero cabelludo necesita mantenerse limpio». Por ello, la periodicidad del lavado no debería basarse en una norma común para todas las personas, sino adaptarse a las particularidades y necesidades de cada caso.. Masajear la piel en lugar de frotar el cabello. La forma de aplicar el lavado también resulta determinante para el cuidado del cabello. Las pautas recogidas señalan la conveniencia de concentrar la limpieza en el cuero cabelludo mediante un masaje suave con las yemas de los dedos, en lugar de frotar directamente el pelo.. Las recomendaciones de la experta descartan, en definitiva, que exista una frecuencia de lavado válida para todas las personas por igual. El criterio principal pasa por observar el estado del cuero cabelludo, limpiarlo cuando resulte necesario y acompañar el lavado con productos suaves e hidratantes. En los meses de verano, cuando se combinan el sudor y la exposición al agua de piscinas y playas, retrasar los lavados por temor a la resequedad puede resultar contraproducente.
El sudor, el cloro y el salitre propician la acumulación de suciedad durante el verano, por lo que recomiendan optar por un champú suave y realizar un masaje en la piel de la cabeza en lugar de frotar la fibra capilar
Lavar el cabello con la frecuencia que el cuero cabelludo necesite, incluso a diario si es preciso, se erige como una de las principales pautas señaladas por varias expertas para atenuar los efectos del sudor, el sol, el cloro y el salitre propios de la temporada estival. La peluquera Conchi Arias advierte de que uno de los errores más frecuentes consiste en espaciar en exceso el lavado por temor a que el cabello pierda hidratación, una costumbre que puede dificultar una higiene adecuada en un periodo de mayor exposición a agentes externos.. Según trasladó Arias a la revista Lecturas, uno de los fallos con mayor impacto en la salud del cabello «es intentar espaciar demasiado los lavados por miedo a resecar el cabello». Durante los meses de verano, el pelo permanece húmedo durante periodos más prolongados y queda expuesto al sol, al agua de las piscinas y al mar. A esta circunstancia se suma el sudor, que aumenta la necesidad de conservar limpia la piel de la cabeza.. La frecuencia depende del estado del cuero cabelludo. La selección del producto adquiere así una importancia equivalente a la de la frecuencia de lavado. Arias recomienda «elegir un champú adecuado» que limpie con delicadeza y evite resultar agresivo. La hidratación cobra un peso especial en verano y, según indica la peluquera, «en esta época funcionan especialmente bien los champús que ayudan a mantener el equilibrio y la hidratación del cuero cabelludo, aportando cierta flexibilidad a la fibra capilar para compensar el aumento de los lavados».. La peluquera insiste en que «el cuero cabelludo necesita mantenerse limpio». Por ello, la periodicidad del lavado no debería basarse en una norma común para todas las personas, sino adaptarse a las particularidades y necesidades de cada caso.. Masajear la piel en lugar de frotar el cabello. La forma de aplicar el lavado también resulta determinante para el cuidado del cabello. Las pautas recogidas señalan la conveniencia de concentrar la limpieza en el cuero cabelludo mediante un masaje suave con las yemas de los dedos, en lugar de frotar directamente el pelo.. Las recomendaciones de la experta descartan, en definitiva, que exista una frecuencia de lavado válida para todas las personas por igual. El criterio principal pasa por observar el estado del cuero cabelludo, limpiarlo cuando resulte necesario y acompañar el lavado con productos suaves e hidratantes. En los meses de verano, cuando se combinan el sudor y la exposición al agua de piscinas y playas, retrasar los lavados por temor a la resequedad puede resultar contraproducente.
