Desde la placidez de La Mareta, mientras los días transcurren lentamente y alejado del mundanal ruido con el personal de servicio revoloteando a su alrededor, ha decidido humillar al incompetente de Marlaska y designar a Ángel Víctor Torres coordinador de los ministerios para la respuesta del Gobierno a la crisis provocada por la «invasión» marroquí de Ceuta. No sé si habrán influido los aires canarios, ya que el ministro proviene de esta comunidad autónoma. Por supuesto, es un nombramiento sin ningún apoyo legal, a diferencia de lo que hizo Aznar con el Prestige, que nuestro moderno César ha dado a conocer por medio de una nota de prensa. Eso del Derecho Administrativo resulta demasiado complicado y su principal asesor jurídico, Óscar Puente, tiene menos conocimientos de la materia que mi perra Lolita. Me imagino que pensarán que una orden verbal transmitida en un comunicado a los medios de comunicación tiene el mismo efecto que un Real Decreto. Sánchez hubiera sido feliz como Tiberio en Capri o en la Rusia zarista dictando ukases, ya que es algo que está en el alma de cualquier autócrata. Como es sabido, aunque me temo que Puente y los sanchistas políticos y mediáticos lo desconocen, era una orden que debía cumplirse sin dudar. Los del PP, que según la nutricionista Sira Rego proponen medidas ilegales, optaron por crear una comisión interministerial para el seguimiento de los daños ocasionados por el Prestige y utilizaron un Real Decreto, así como un comisionado para llevar a cabo «la coordinación de las medidas que se adopten por la Administración General del Estado… así como para desarrollar las relaciones de colaboración con las Administraciones territoriales afectadas». Entre la vagancia veraniega que atenaza la voluntad presidencial y el desconocimiento de los instrumentos jurídicos que se utilizan en estos casos, ha montado un chiringuito con cinco ministros como si fuera una reunión de amigotes para tomar el aperitivo. Y, lo más importante, es que se pueden reunir telemáticamente desde las respectivas playas o montañas en las que estén descansando. En definitiva, es un despliegue al estilo chapucero del sanchismo con un objetivo meramente propagandístico. Al menos, con Torres no harán nada, pero al menos no será un desastre como hubiera sucedido con Marlaska al frente.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
«Ha montado un chiringuito con cinco ministros como si fuera una reunión de amigotes para tomar el aperitivo»
Desde la placidez de La Mareta, mientras los días transcurren lentamente y alejado del mundanal ruido con el personal de servicio revoloteando a su alrededor, ha decidido humillar al incompetente de Marlaska y designar a Ángel Víctor Torres coordinador de los ministerios para la respuesta del Gobierno a la crisis provocada por la «invasión» marroquí de Ceuta. No sé si habrán influido los aires canarios, ya que el ministro proviene de esta comunidad autónoma. Por supuesto, es un nombramiento sin ningún apoyo legal, a diferencia de lo que hizo Aznar con el Prestige, que nuestro moderno César ha dado a conocer por medio de una nota de prensa. Eso del Derecho Administrativo resulta demasiado complicado y su principal asesor jurídico, Óscar Puente, tiene menos conocimientos de la materia que mi perra Lolita. Me imagino que pensarán que una orden verbal transmitida en un comunicado a los medios de comunicación tiene el mismo efecto que un Real Decreto. Sánchez hubiera sido feliz como Tiberio en Capri o en la Rusia zarista dictando ukases, ya que es algo que está en el alma de cualquier autócrata. Como es sabido, aunque me temo que Puente y los sanchistas políticos y mediáticos lo desconocen, era una orden que debía cumplirse sin dudar. Los del PP, que según la nutricionista Sira Rego proponen medidas ilegales, optaron por crear una comisión interministerial para el seguimiento de los daños ocasionados por el Prestige y utilizaron un Real Decreto, así como un comisionado para llevar a cabo «la coordinación de las medidas que se adopten por la Administración General del Estado… así como para desarrollar las relaciones de colaboración con las Administraciones territoriales afectadas». Entre la vagancia veraniega que atenaza la voluntad presidencial y el desconocimiento de los instrumentos jurídicos que se utilizan en estos casos, ha montado un chiringuito con cinco ministros como si fuera una reunión de amigotes para tomar el aperitivo. Y, lo más importante, es que se pueden reunir telemáticamente desde las respectivas playas o montañas en las que estén descansando. En definitiva, es un despliegue al estilo chapucero del sanchismo con un objetivo meramente propagandístico. Al menos, con Torres no harán nada, pero al menos no será un desastre como hubiera sucedido con Marlaska al frente.. Francisco Marhuenda. Académico de número de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación de España y de la Real Academia de Doctores de España. Académico correspondiente de la Real Academia de la Historia. Catedrático de Derecho Público e Historia de las Instituciones (UNIE).
