Actualmente, dos millones de libras pueden resultar insuficientes para adquirir algunas de las viviendas más exclusivas de ciudades como Madrid o Barcelona. Sin embargo, esa misma cantidad puede abrir la puerta a una propiedad mucho más singular: una isla privada situada a poca distancia de la costa británica.
Se trata de la conocida isla de Drake, ubicada en la bahía de Plymouth y recientemente puesta a la venta. La operación está gestionada por la agencia londinense Carter Jonas, que presenta esta propiedad como una de las ofertas más raras aparecidas en el mercado inmobiliario en los últimos años.
Quien consiga hacerse con ella no adquirirá únicamente una isla. La propiedad cuenta con casi tres hectáreas de terreno y varios miles de metros cuadrados construidos, repartidos entre edificios y estructuras de gran valor histórico.
Además, el futuro propietario ya cuenta con una importante ventaja para desarrollar un negocio: el ayuntamiento ha dado luz verde a un proyecto para transformar parte de las instalaciones en un hotel de 43 habitaciones.
La isla también ha demostrado su capacidad para generar ingresos. En 2023 consiguió facturar casi 600.000 libras gracias a las actividades organizadas para los turistas, entre ellas visitas guiadas, jornadas de aventura, además de su utilización como escenario para rodajes y obras de teatro.
Una isla vinculada a algunos de los grandes nombres de la historia británica
El enclave tiene una estrecha relación con la historia marítima del Reino Unido. Su nombre hace referencia a Francis Drake, que partió desde este lugar en 1577 para iniciar su histórica vuelta al mundo. Tras regresar tres años más tarde, la reina Isabel lo nombró gobernador del enclave.
Pero no fue el único personaje histórico relacionado con este punto de la costa británica. El científico Charles Darwin y el capitán James Cook también comenzaron algunas de sus grandes expediciones marítimas desde los muelles de esta zona.
Con el paso del tiempo, la isla fue transformándose en una fortaleza destinada a proteger la ciudad de Plymouth frente a posibles ataques procedentes de España y Francia. Su papel defensivo se mantuvo durante siglos y continuó teniendo importancia hasta la Segunda Guerra Mundial.
Todavía hoy pueden encontrarse en la isla antiguas baterías de artillería y diversos almacenes de munición, vestigios de su pasado militar repartidos por toda la propiedad.
Se vende por un tercio de lo que pagó su actual propietario
Uno de los aspectos más sorprendentes de la operación es la importante reducción de precio experimentada en apenas unos años. Morgan Phillips adquirió la isla en 2019 por seis millones de libras, con la intención de poner en marcha un ambicioso proyecto de futuro.
Sin embargo, la situación de su empresa ha llevado a que la propiedad quede ahora en manos de administradores encargados de encontrar un comprador. La isla se ofrece por aproximadamente un tercio de lo que costó cuando fue adquirida hace unos años.
Aunque la operación supondrá una importante pérdida económica para su actual dueño, Phillips ha asegurado que el tiempo dedicado a conservar este lugar ha sido una gran alegría personal. Ahora, el objetivo es encontrar a un nuevo propietario que entienda el valor del entorno y disponga de la capacidad económica necesaria para mantener y desarrollar una de las propiedades más singulares de la costa británica.
Actualmente, dos millones de libras pueden resultar insuficientes para adquirir algunas de las viviendas más exclusivas de ciudades como Madrid o Barcelona. Sin embargo, esa misma cantidad puede abrir la puerta a una propiedad mucho más singular: una isla privada situada a poca distancia de la costa británica.. Se trata de la conocida isla de Drake, ubicada en la bahía de Plymouth y recientemente puesta a la venta. La operación está gestionada por la agencia londinense Carter Jonas, que presenta esta propiedad como una de las ofertas más raras aparecidas en el mercado inmobiliario en los últimos años.. Quien consiga hacerse con ella no adquirirá únicamente una isla. La propiedad cuenta con casi tres hectáreas de terreno y varios miles de metros cuadrados construidos, repartidos entre edificios y estructuras de gran valor histórico.. Además, el futuro propietario ya cuenta con una importante ventaja para desarrollar un negocio: el ayuntamiento ha dado luz verde a un proyecto para transformar parte de las instalaciones en un hotel de 43 habitaciones.. La isla también ha demostrado su capacidad para generar ingresos. En 2023 consiguió facturar casi 600.000 libras gracias a las actividades organizadas para los turistas, entre ellas visitas guiadas, jornadas de aventura, además de su utilización como escenario para rodajes y obras de teatro.. Una isla vinculada a algunos de los grandes nombres de la historia británica. El enclave tiene una estrecha relación con la historia marítima del Reino Unido. Su nombre hace referencia a Francis Drake, que partió desde este lugar en 1577 para iniciar su histórica vuelta al mundo. Tras regresar tres años más tarde, la reina Isabel lo nombró gobernador del enclave.. Pero no fue el único personaje histórico relacionado con este punto de la costa británica. El científico Charles Darwin y el capitán James Cook también comenzaron algunas de sus grandes expediciones marítimas desde los muelles de esta zona.. Con el paso del tiempo, la isla fue transformándose en una fortaleza destinada a proteger la ciudad de Plymouth frente a posibles ataques procedentes de España y Francia. Su papel defensivo se mantuvo durante siglos y continuó teniendo importancia hasta la Segunda Guerra Mundial.. Todavía hoy pueden encontrarse en la isla antiguas baterías de artillería y diversos almacenes de munición, vestigios de su pasado militar repartidos por toda la propiedad.. Se vende por un tercio de lo que pagó su actual propietario. Uno de los aspectos más sorprendentes de la operación es la importante reducción de precio experimentada en apenas unos años. Morgan Phillips adquirió la isla en 2019 por seis millones de libras, con la intención de poner en marcha un ambicioso proyecto de futuro.. Sin embargo, la situación de su empresa ha llevado a que la propiedad quede ahora en manos de administradores encargados de encontrar un comprador. La isla se ofrece por aproximadamente un tercio de lo que costó cuando fue adquirida hace unos años.. Aunque la operación supondrá una importante pérdida económica para su actual dueño, Phillips ha asegurado que el tiempo dedicado a conservar este lugar ha sido una gran alegría personal. Ahora, el objetivo es encontrar a un nuevo propietario que entienda el valor del entorno y disponga de la capacidad económica necesaria para mantener y desarrollar una de las propiedades más singulares de la costa británica.
La isla también ha demostrado su capacidad para generar ingresos
Actualmente, dos millones de libras pueden resultar insuficientes para adquirir algunas de las viviendas más exclusivas de ciudades como Madrid o Barcelona. Sin embargo, esa misma cantidad puede abrir la puerta a una propiedad mucho más singular: una isla privada situada a poca distancia de la costa británica.. Se trata de la conocida isla de Drake, ubicada en la bahía de Plymouth y recientemente puesta a la venta. La operación está gestionada por la agencia londinense Carter Jonas, que presenta esta propiedad como una de las ofertas más raras aparecidas en el mercado inmobiliario en los últimos años.. Quien consiga hacerse con ella no adquirirá únicamente una isla. La propiedad cuenta con casi tres hectáreas de terreno y varios miles de metros cuadrados construidos, repartidos entre edificios y estructuras de gran valor histórico.. Además, el futuro propietario ya cuenta con una importante ventaja para desarrollar un negocio: el ayuntamiento ha dado luz verde a un proyecto para transformar parte de las instalaciones en un hotel de 43 habitaciones.. La isla también ha demostrado su capacidad para generar ingresos. En 2023 consiguió facturar casi 600.000 libras gracias a las actividades organizadas para los turistas, entre ellas visitas guiadas, jornadas de aventura, además de su utilización como escenario para rodajes y obras de teatro.. Una isla vinculada a algunos de los grandes nombres de la historia británica. El enclave tiene una estrecha relación con la historia marítima del Reino Unido. Su nombre hace referencia a Francis Drake, que partió desde este lugar en 1577 para iniciar su histórica vuelta al mundo. Tras regresar tres años más tarde, la reina Isabel lo nombró gobernador del enclave.. Pero no fue el único personaje histórico relacionado con este punto de la costa británica. El científico Charles Darwin y el capitán James Cook también comenzaron algunas de sus grandes expediciones marítimas desde los muelles de esta zona.. Con el paso del tiempo, la isla fue transformándose en una fortaleza destinada a proteger la ciudad de Plymouth frente a posibles ataques procedentes de España y Francia. Su papel defensivo se mantuvo durante siglos y continuó teniendo importancia hasta la Segunda Guerra Mundial.. Todavía hoy pueden encontrarse en la isla antiguas baterías de artillería y diversos almacenes de munición, vestigios de su pasado militar repartidos por toda la propiedad.. Se vende por un tercio de lo que pagó su actual propietario. Uno de los aspectos más sorprendentes de la operación es la importante reducción de precio experimentada en apenas unos años. Morgan Phillips adquirió la isla en 2019 por seis millones de libras, con la intención de poner en marcha un ambicioso proyecto de futuro.. Sin embargo, la situación de su empresa ha llevado a que la propiedad quede ahora en manos de administradores encargados de encontrar un comprador. La isla se ofrece por aproximadamente un tercio de lo que costó cuando fue adquirida hace unos años.. Aunque la operación supondrá una importante pérdida económica para su actual dueño, Phillips ha asegurado que el tiempo dedicado a conservar este lugar ha sido una gran alegría personal. Ahora, el objetivo es encontrar a un nuevo propietario que entienda el valor del entorno y disponga de la capacidad económica necesaria para mantener y desarrollar una de las propiedades más singulares de la costa británica.
