Ahora que el precio del combustible se ha disparado y la cesta de la compra le sigue a la zaga de forma inquietante, resulta inevitable pensar en cómo ahorrar cada vez que vamos al supermercado. Y eso, en ocasiones, suele estar reñido con la posibilidad de comer bien y elegir productos saludables. Sin embargo, seguir una buena alimentación sin que el presupuesto aumente es posible. Así lo destacan expertos en nutrición, que señalan que una dieta saludable basada en productos frescos y poco procesados mejora la salud y puede resultar más económica que otros hábitos alimentarios si se sabe elegir bien.. En concreto, algunos estudios apuntan que una dieta ajustada a las recomendaciones nutricionales puede ser hasta un 22% más barata que una menos saludable. Sin embargo, para muchas familias el reto sigue siendo cómo aplicarlo en su día a día. En este contexto, cada vez más consumidores buscan fórmulas para optimizar su cesta sin renunciar a la calidad. Elegir bien dónde comprar se ha convertido en una de las principales palancas de ahorro, pero sobre todo, saber qué escoger resulta fundamental.. ¿Cómo se ahorra comiendo sano?. Desde hace tiempo, los expertos en Nutrición coinciden en afirmar que las proteínas son uno de los ingredientes imprescindibles que no deben faltar en la mesa si queremos presumir de un estilo de vida saludable. Sin embargo, no todas las proteínas son iguales y no siempre deben implicar un incremento en el gasto. De hecho, es posible disfrutar de proteínas asequibles y así comer bien gastando menos:. Priorizar legumbres y huevos: alternativas económicas y nutritivas.. Optar por lácteos básicos: aportan proteínas de calidad a buen precio.. Elegir carnes blancas, como pollo o conejo: son de las opciones más asequibles.. Incorporar pescado congelado o en conserva: son productos prácticos, económicos y duraderos.. Consumir frutos secos en pequeñas cantidades: tienen un alto valor nutricional.. Consejos para comer bien y barato. Pequeños cambios en la planificación y los hábitos de compra pueden reducir significativamente el gasto mensual. Los expertos recomiendan:. Planificar el menú semanal: ayuda a organizar la compra, evitar decisiones impulsivas y ajustar mejor el presupuesto.. Revisar la despensa antes de comprar: permite evitar duplicidades y aprovechar los alimentos ya disponibles en casa.. Comparar precios y elegir establecimientos más económicos: seleccionar bien dónde hacer la compra es una de las principales palancas de ahorro para los hogares. Por ejemplo, Aldi mantiene sus precios un 13% por debajo de la media del mercado, según datos de Worldpanel by Numerator, lo que permite a los hogares mantener su cesta habitual a un menor coste.. Aprovechar promociones y descuentos: consultar folletos y ofertas puede suponer un ahorro adicional en la cesta.. Optar por la marca propia: ofrece una alternativa de calidad a precios más ajustados frente a otras marcas comerciales.. Fijarse en el precio por kilo: permite comparar productos de forma más precisa y elegir las opciones más económicas.. Consultar calendarios de temporada: ayuda a identificar los productos en su mejor momento, que suelen ser más económicos y de mayor calidad.. Evitar el desperdicio. Si hay algo en lo que coinciden los expertos es en la necesidad de reducir el desperdicio alimentario, una cuestión que ayuda al bolsillo y al medio ambiente. Para lograrlo, la clave está en optar por una buena organización en casa, ya que eso permite optimizar el presupuesto. En concreto, los especialistas recomiendan:. Reutilizar las sobras en nuevas recetas: platos ya cocinados pueden transformarse fácilmente en nuevas elaboraciones, en línea con iniciativas como Sabrosas Sobras.. Aprovechar las frutas y verduras: las frutas maduras pueden utilizarse en batidos o compotas y las verduras en cremas o purés. Además, partes como tallos o hojas pueden aprovecharse para caldos y otras preparaciones.. Dar una segunda vida a carnes y pescados ya cocinados: los restos pueden reutilizarse en recetas sencillas como croquetas, revueltos o salteados, evitando su desperdicio.. Aprovechar alimentos básicos como el pan: el pan duro puede reutilizarse en ensaladas, sopas o como picatostes, evitando su desperdicio.. Congelar los alimentos por raciones: permite conservarlos por más tiempo y evitar que se estropeen. Se recomienda etiquetarlos con la fecha y consumir primero los más antiguos.
Comer saludable puede ser hasta un 22% más económico que una mala dieta
Ahora que el precio del combustible se ha disparado y la cesta de la compra le sigue a la zaga de forma inquietante, resulta inevitable pensar en cómo ahorrar cada vez que vamos al supermercado. Y eso, en ocasiones, suele estar reñido con la posibilidad de comer bien y elegir productos saludables. Sin embargo, seguir una buena alimentación sin que el presupuesto aumente es posible. Así lo destacan expertos en nutrición, que señalan que una dieta saludable basada en productos frescos y poco procesados mejora la salud y puede resultar más económica que otros hábitos alimentarios si se sabe elegir bien.. En concreto, algunos estudios apuntan que una dieta ajustada a las recomendaciones nutricionales puede ser hasta un 22% más barata que una menos saludable. Sin embargo, para muchas familias el reto sigue siendo cómo aplicarlo en su día a día. En este contexto, cada vez más consumidores buscan fórmulas para optimizar su cesta sin renunciar a la calidad. Elegir bien dónde comprar se ha convertido en una de las principales palancas de ahorro, pero sobre todo, saber qué escoger resulta fundamental.. ¿Cómo se ahorra comiendo sano?. Desde hace tiempo, los expertos en Nutrición coinciden en afirmar que las proteínas son uno de los ingredientes imprescindibles que no deben faltar en la mesa si queremos presumir de un estilo de vida saludable. Sin embargo, no todas las proteínas son iguales y no siempre deben implicar un incremento en el gasto. De hecho, es posible disfrutar de proteínas asequibles y así comer bien gastando menos:. Priorizar legumbres y huevos: alternativas económicas y nutritivas.. Optar por lácteos básicos: aportan proteínas de calidad a buen precio.. Elegir carnes blancas, como pollo o conejo: son de las opciones más asequibles.. Incorporar pescado congelado o en conserva: son productos prácticos, económicos y duraderos.. Consumir frutos secos en pequeñas cantidades: tienen un alto valor nutricional.. Consejos para comer bien y barato. Pequeños cambios en la planificación y los hábitos de compra pueden reducir significativamente el gasto mensual. Los expertos recomiendan:. Planificar el menú semanal: ayuda a organizar la compra, evitar decisiones impulsivas y ajustar mejor el presupuesto.. Revisar la despensa antes de comprar: permite evitar duplicidades y aprovechar los alimentos ya disponibles en casa.. Comparar precios y elegir establecimientos más económicos: seleccionar bien dónde hacer la compra es una de las principales palancas de ahorro para los hogares. Por ejemplo, Aldi mantiene sus precios un 13% por debajo de la media del mercado, según datos de Worldpanel by Numerator, lo que permite a los hogares mantener su cesta habitual a un menor coste.. Aprovechar promociones y descuentos: consultar folletos y ofertas puede suponer un ahorro adicional en la cesta.. Optar por la marca propia: ofrece una alternativa de calidad a precios más ajustados frente a otras marcas comerciales.. Fijarse en el precio por kilo: permite comparar productos de forma más precisa y elegir las opciones más económicas.. Consultar calendarios de temporada: ayuda a identificar los productos en su mejor momento, que suelen ser más económicos y de mayor calidad.. Evitar el desperdicio. Si hay algo en lo que coinciden los expertos es en la necesidad de reducir el desperdicio alimentario, una cuestión que ayuda al bolsillo y al medio ambiente. Para lograrlo, la clave está en optar por una buena organización en casa, ya que eso permite optimizar el presupuesto. En concreto, los especialistas recomiendan:. Reutilizar las sobras en nuevas recetas: platos ya cocinados pueden transformarse fácilmente en nuevas elaboraciones, en línea con iniciativas como Sabrosas Sobras.. Aprovechar las frutas y verduras: las frutas maduras pueden utilizarse en batidos o compotas y las verduras en cremas o purés. Además, partes como tallos o hojas pueden aprovecharse para caldos y otras preparaciones.. Dar una segunda vida a carnes y pescados ya cocinados: los restos pueden reutilizarse en recetas sencillas como croquetas, revueltos o salteados, evitando su desperdicio.. Aprovechar alimentos básicos como el pan: el pan duro puede reutilizarse en ensaladas, sopas o como picatostes, evitando su desperdicio.. Congelar los alimentos por raciones: permite conservarlos por más tiempo y evitar que se estropeen. Se recomienda etiquetarlos con la fecha y consumir primero los más antiguos.
