Centenares de personas se han concentrado la tarde de este miércoles en el castillo de Montjuïc de Barcelona, pero en vez de mirar hacia la ciudad, todas sus miradas se han dirigido hacia el cielo en sentido oeste para observar cómo la luna se iba sobreponiendo poco a poco, hasta cubrirlo casi totalmente, sobre el Sol. Poco antes de las ocho de la noche, Nina, una niña de siete años que se protegía con unas gafas especiales, decía en voz alta, emocionada: “Ya se ve, mamá”. Tanto en Montjuïc como en otros puntos de la ciudad, como los búnkers del Carmel, se acumulaba la gente para ver el fenómeno astronómico.. Seguir leyendo
Centenares de personas se han concentrado la tarde de este miércoles en el castillo de Montjuïc de Barcelona, pero en vez de mirar hacia la ciudad, todas sus miradas se han dirigido hacia el cielo en sentido oeste para observar cómo la luna se iba sobreponiendo poco a poco, hasta cubrirlo casi totalmente, sobre el Sol. Poco antes de las ocho de la noche, Nina, una niña de siete años que se protegía con unas gafas especiales, decía en voz alta, emocionada: “Ya se ve, mamá”. Tanto en Montjuïc como en otros puntos de la ciudad, como los búnkers del Carmel, se acumulaba la gente para ver el fenómeno astronómico.. A las 20.22 en Barcelona, aunque el sol aún estaba alto y sin ninguna nube que lo tapara, el día ha empezado a parecerse a la noche y a las 20.27 Rosa y Teresa han empezado a decir “¡ahora, ahora!” rendidas a un eclipse que se había hecho realidad, aunque no en su totalidad. Otros puntos de Cataluña, en Lleida y Tarragona sobre todo, dentro de esa franja en la que estaba previsto que se pudiera ver el eclipse total que no se podrá volver a observar en tierras catalanas hasta dentro de más de 100 años, se han convertido en lugares de peregrinaje para miles de personas en búsqueda de la mejor atalaya. Como el puerto de Tarragona, donde el eclipse total ha hecho acto de presencia a las 20.29 ante la atención de miles personas.. Maria Rosa (77 años), por ejemplo, se fue hasta Móra la Nova (Tarragona) con cinco amigos. Contempló su primer eclipse solar cuando tenía 14 años en Turín (Italia) y pensaba que no volvería a conseguirlo. “Fue una experiencia muy bonita y original. Pensaba que no vería otro, pero aquí estoy”, asegura esta mujer que tiene una casa de veraneo en Montroig, así que el eclipse le ha cogido cerca. A sus amigos, no, que han venido expresamente desde Turín para verlo. “Es algo bello, mágico”, apunta Marco. El grupo ha llegado hacia las 15 horas y han extendido un gran pañuelo gris en el suelo bajo el cobijo de unos olivos: su plan para pasar las largas horas de espera a 37 grados: “Comida y bebida, ¡somos italianos!”, aseguraban entre risas.. Eclipse Solar desde el castillo de Montjuic de Barcelona, este miércolesMassimiliano Minocri. Móra la Nova ha sido el lugar elegido por centenares de personas para seguir el fenómeno astronómico. Es uno de los 23 puntos oficiales habilitados por la Generalitat para seguir este evento, en un día marcado por las altas temperaturas y con una alerta activada por el Servicio Meteorológico de Cataluña. Por ello, los primeros asistentes, que han llegado al mediodía, buscaban el refugio del conjunto de olivos que ofrecían un descanso ante el desangelado solar que esperaba vacío a la gran multitud.. Entre los asistentes había veteranos de estos fenómenos, como Lluís Jardí, de Sant Cugat del Vallès. Tercer eclipse solar total en su historial, tras disfrutarlos en Hungría (en 1999) y Estados Unidos (en 2017). Informático de profesión, confiesa ser gran aficionado a la astronomía. Y esta afición la ha contagiado a su hijo, Bernat, de 23 años, que también disfrutó el eclipse de 2017. “Era muy pequeño y no me acuerdo de la experiencia, pero no de la corona; recuerdo que había mucho ambiente, como aquí”, explica. Con ellos ha viajado Joan, amigo de Bernat, también aficionado. “Yo no viajaría a Estados Unidos, pero quería verlo y pensé que no había otra forma mejor que hacerlo con Lluís, que es un gran experto”.. Pero también los había novatos, pero no por ello no menos preparados, como la familia de Felip Sarroca y sus amigos. Mesas y sillas de camping, pañuelos y mantas para el suelo y montañas de juguetes para los niños. Las dos familias han venido desde El Prat de Llobregat (a 160 km) esta misma mañana y su idea es volver a casa esta misma noche después de ver las Perseidas. Felip se ha preparado para la ocasión y eligió este emplazamiento usando la IA. “Pregunté a ChatGPT y consulté en otras webs por un sitio no muy lejano, adecuado y no muy masificado y me recomendó este”, explicaba sentado a la mesa, apurando un almuerzo tardío a las 16 horas, lo que explica la previsión. Incluso ha diseñado una aplicación con preguntas sobre el eclipse. “Nos ha puesto a prueba a todos”, bromea su hijo Roger de 12 años.. El punto de observación de Móra la Nova (Tarragona) se ha habilitado en un solar situado justo detrás del centro de atención primaria, una ubicación que puede resultar de utilidad en esta jornada calurosa donde los centenares de visitantes que se esperan deberán esperar varias horas a temperaturas máximas de 37 grados. Sílvia Nicolás, auxiliar administrativa del ambulatorio, explica que para esta jornada no se han habilitados refuerzos, pero sí para mañana por la mañana. “Si hay lesiones oculares se espera que las consultas empiecen mañana a partir del mediodía. Hoy podríamos tener golpes de calor o algún traumatismo”. Pero el centro sanitario también está ejerciendo de refugio climático para aquellas personas que lo necesiten.. El centro de jubilados de Móra la Nova se halla junto al punto de observación del eclipse. Además de refugio climático para los visitantes -que pueden usar sus lavabos, ya que no se han instalado provisionales en el exterior-, sirve de sala de espera para las parroquianas del centro, que este miércoles por la tarde se han dado cita para jugar al bingo. “Estamos aquí al fresquito jugando, esperando a que empiece el eclipse”, asegura María Jesús. El grupo de seis mujeres asegura que quedan tres días a la semana a jugar, como no, con dinero, aunque sea solo con monedas de céntimo.. El eclipse ha provocado una punta de movilidad en las horas previas, con miles de personas buscando un lugar donde ver el fenómeno astronómico. Y los coches han saturado las principales carreteras con dirección hacia Tarragona y Lleida, ambas zonas en el corredor donde se ha podido contemplar la sombra completa de la Luna sobre el Sol. La AP-7 y la C-32 han sufrido colas kilómetricas en algunos puntos por la acumulación de vehículos, siempre en sentido sur, y la A-2, en Jorba, en dirección a Lleida, también ha sido el escenario de retenciones. Asimismo, en las horas previas, múltiples usuarios de Renfe denunciaron el colapso de los andenes de la estación de Sants por gente que quería desplazarse hacia Tarragona con un servicio de trenes que acumulaba retrasos a causa de una avería en la estación de Castelldefels. Protecció Civil ha tenido que activar una alerta de Ferrocat por aglomeración de personas en las estaciones de Sants y de Sant Vicenç de Calders. La Generalitat preveía el desplazamiento de 50.000 personas.. En Barcelona, una riada de gente ha ocupado las calles que llevaban hasta Montjuïc, una de las mayores recomendaciones para verlo en la ciudad. Los búnkers del Carmelo, otra atalaya privilegiada de la ciudad, contaba con más personas de las que son habituales para disfrutar del horizonte de la ciudad. Antes de que empezara el fenómeno, cada centímetro alrededor del castillo de Montjuïc fue ocupado por los visitantes, que buscaban cualquier espacio que tuviera visibilidad del sol. Carolina ha acudido con un grupo de amigos y su hija, África. “La verdad es que no tengo mucha expectativa, pero vinimos a pasar un buen rato juntas y a disfrutar”, ha explicado. Su hija ve el fenómeno con más ilusión. “Nunca he visto un eclipse, así que estoy emocionada”, ha comentado. Las dos llegaron preparadas para la espera con sillas de playa, las gafas de protección recomendadas y abanicos para combatir el calor, con temperaturas que superaban los 30 grados centígrados.. En los alrededores del castillo de Montjuïc se ha concentrado medio millar de personas, mientras que en la terraza interior había unas 350, entre invitados de instituciones barcelonesas y personas que habían comprado una entrada. Entre ellas estaban Teresa Plana y Rosa Masques, de 79 y 67 años, que han acudido para celebrar lo que consideraban un momento único. “Ha sido muy complicado subir, había muchísima gente viniendo”, comentaban las dos sobre el gran flujo de personas que accedían a los alrededores del castillo. Era la primera vez que ambas asistían a un eclipse, ante el que estaban muy expectantes: “Es importante participar de la historia”, ha dicho Plana.. En el Observatorio del Ebro, ubicado en Roquetes (Tarragona), ha seguido la evolución del eclipse una comitiva del Govern presidida por el jefe de gobierno Salvador Illa, junto a sus consellers Albert Dalmau (Presidencia), Núria Montserrat (Universidades), Esther Niubó (Educación) y Núria Parlon (Interior). Todos han podido disfrutar el momento pese a las dudas que existían unos días antes por la presencia de nubes que pudieran impedir la observación. La retransmisión en directo a través de Youtube desde el observatorio ha permitido ver cómo la luna iba mordisqueando el plato anaranjado del sol, una retransmisión que apenas han seguido directamente a través de la red social unas 80 personas.
Miles de personas salen a la calle para ver el fenómeno astronómico en una jornada en la que no faltaron los problemas de movilidad: incidencias en Renfe y colapsos en las carreteras
