Están de moda y cada vez son más frecuentes entre los jóvenes y adultos con interés por cuidar su salud. Hablamos de los refrescos prebióticos, bebidas que han ganado popularidad en los últimos años, impulsados por una oleada de nuevos productos que prometen beneficios para la salud intestinal y una opción de consumo baja en calorías. Sin embargo, según un nuevo análisis, muchas de estas bebidas contienen una cantidad relativamente baja de fibra prebiótica y más azúcar de lo que sugiere su publicidad, tal y como se ha desvelado hoy durante el encuentro Nutrition 2026, la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, que se celebra del 25 al 28 de julio en National Harbor, Maryland, EE UU. «Muchos productos incluyen declaraciones nutricionales y funcionales que pueden exagerar su calidad nutricional. Por ejemplo, algunas etiquetas indican “sin azúcar añadido”, pero el producto puede contener cerca de 10 gramos de azúcares totales provenientes de fuentes como el jugo», advirtió Carlos R. Soto Díaz, MPH, estudiante de doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. «Esto genera preocupación, ya que tales afirmaciones pueden crear un “halo de salud”, llevando a los consumidores a creer que el producto resulta más saludable de lo que indica su perfil nutricional general». Un producto al alza Los refrescos prebióticos representan uno de los segmentos de bebidas de mayor crecimiento. Así, utilizando datos de la base de datos «Mintel Global New Products Database», los investigadores analizaron 108 refrescos prebióticos lanzados en Estados Unidos entre 2021 y 2025. Se definieron como bebidas carbonatadas que contienen fibra y utilizan el término «prebiótico» en el nombre del producto, en las declaraciones del envase o en la lista de ingredientes. Compararon el contenido nutricional de los refrescos prebióticos con el de los refrescos convencionales, los dietéticos, las bebidas a base de fruta y las aguas con gas saborizadas introducidos durante el mismo periodo. De promedio, los refrescos prebióticos contenían unas 35 calorías, cinco gramos de azúcar y cinco gramos de fibra por lata de 355 ml. En cuanto a calorías y azúcar, se situaron por debajo de los refrescos convencionales y las bebidas a base de fruta, pero por encima de los refrescos dietéticos y las aguas con gas saborizadas. Además, casi dos tercios de los refrescos prebióticos contenían edulcorantes no nutritivos, como la estevia. En comparación, más del 90% de los refrescos dietéticos contenían edulcorantes no nutritivos, mientras que menos del 28% de las bebidas a base de fruta, el 16% de las aguas con gas saborizadas y el 12% de los refrescos convencionales los incluían. Los refrescos prebióticos contenían sistemáticamente más fibra que otras bebidas, con cantidades que oscilaban entre los dos y los nueve gramos por lata. Por ello, los investigadores advirtieron que no hay que asumir que un producto
De promedio, contienen unas 35 calorías, cinco gramos de azúcar y cinco gramos de fibra por lata
Están de moda y cada vez son más frecuentes entre los jóvenes y adultos con interés por cuidar su salud. Hablamos de los refrescos prebióticos, bebidas que han ganado popularidad en los últimos años, impulsados por una oleada de nuevos productos que prometen beneficios para la salud intestinal y una opción de consumo baja en calorías. Sin embargo, según un nuevo análisis, muchas de estas bebidas contienen una cantidad relativamente baja de fibra prebiótica y más azúcar de lo que sugiere su publicidad, tal y como se ha desvelado hoy durante el encuentro Nutrition 2026, la reunión anual de la Sociedad Estadounidense de Nutrición, que se celebra del 25 al 28 de julio en National Harbor, Maryland, EE UU.«Muchos productos incluyen declaraciones nutricionales y funcionales que pueden exagerar su calidad nutricional. Por ejemplo, algunas etiquetas indican “sin azúcar añadido”, pero el producto puede contener cerca de 10 gramos de azúcares totales provenientes de fuentes como el jugo», advirtió Carlos R. Soto Díaz, MPH, estudiante de doctorado en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. «Esto genera preocupación, ya que tales afirmaciones pueden crear un “halo de salud”, llevando a los consumidores a creer que el producto resulta más saludable de lo que indica su perfil nutricional general».Un producto al alzaLos refrescos prebióticos representan uno de los segmentos de bebidas de mayor crecimiento. Así, utilizando datos de la base de datos «Mintel Global New Products Database», los investigadores analizaron 108 refrescos prebióticos lanzados en Estados Unidos entre 2021 y 2025. Se definieron como bebidas carbonatadas que contienen fibra y utilizan el término «prebiótico» en el nombre del producto, en las declaraciones del envase o en la lista de ingredientes. Compararon el contenido nutricional de los refrescos prebióticos con el de los refrescos convencionales, los dietéticos, las bebidas a base de fruta y las aguas con gas saborizadas introducidos durante el mismo periodo.De promedio, los refrescos prebióticos contenían unas 35 calorías, cinco gramos de azúcar y cinco gramos de fibra por lata de 355 ml. En cuanto a calorías y azúcar, se situaron por debajo de los refrescos convencionales y las bebidas a base de fruta, pero por encima de los refrescos dietéticos y las aguas con gas saborizadas. Además, casi dos tercios de los refrescos prebióticos contenían edulcorantes no nutritivos, como la estevia. En comparación, más del 90% de los refrescos dietéticos contenían edulcorantes no nutritivos, mientras que menos del 28% de las bebidas a base de fruta, el 16% de las aguas con gas saborizadas y el 12% de los refrescos convencionales los incluían.Los refrescos prebióticos contenían sistemáticamente más fibra que otras bebidas, con cantidades que oscilaban entre los dos y los nueve gramos por lata. Por ello, los investigadores advirtieron que no hay que asumir que un product
